Represión policial, Discriminación Racial y Pobreza en los Estados Unidos:
Escrito por Basilio Rojas el Martes 9 de Junio del 2020.

Represión policial,  Discriminación Racial y Pobreza en los Estados Unidos:
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“Para la mayoría de los estadounidenses, el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, es un racista y un xenófobo, quien desde la campaña electoral, ha hecho comentarios polémicos sobre inmigrantes, latinos, musulmanes y negros, desatando una ola de críticas”.

Según los resultados de un nuevo estudio del Centro de Investigación estadounidense Pew, publicados este jueves, la desigualdad salarial entre diferentes grupos étnicos en EE.UU. ha aumentado de una manera explícita en las últimas décadas y la brecha entre ellos se ha ampliado aún más en algunos casos.
Del mismo modo, otra investigación preparada por el Center for American Progress (Centro para el Progreso Americano) sugirió que los afrodescendientes en el país norteamericano han sufrido muchos comportamientos injustos.
De acuerdo con este último, la discriminación racial tiene lugar normalmente en los centros de trabajo e institutos educativos. El estudio sugirió asimismo que la desigualdad racial en los centros médicos ha llevado a una mayor tasa de mortalidad entre las mujeres y niños afroamericanos.
 
Otro informe publicado a principios de este año mostró que en 2018 los delitos de odio aumentaron en un 10 por ciento en 30 ciudades de los EE.UU.
El tema de desigualdad racial de la riqueza se ha convertido en un problema grave que incluso afecta a la carrera presidencial del país norteamericano, con candidatos que prometen luchar contra esas discriminaciones contra las minorías.

Según el Centro de Investigación Pew, en promedio los negros tienen el doble de probabilidades de ser pobres o de estar desempleados que los blancos.
En términos de patrimonio neto, los hogares blancos son por lo menos 10 veces más ricos que los negros, de acuerdo a las estadísticas de 2017 de la Reserva Federal.
En promedio, el de las familias blancas es de US$933.700 y el de las negras US$138.200.
Es una brecha que se ha estado ampliando desde la crisis bancaria e inmobiliaria que afectó al país y el mundo entre 2007 y 2009, la llamada Gran Recesión.
Aunque la tasa de desempleo se redujo considerablemente desde entonces (y antes de la pandemia del coronavirus), entre la población negra se registra el doble que entre la blanca, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales del gobierno.
Por otra parte, la desigualdad también es notable entre los que cuentan con la misma formación académica, de acuerdo al análisis del Centro Pew.
Así, los empleados negros graduados con licenciatura ganan significativamente menos que sus pares blancos.
En 2016, el patrimonio mediano de familias blancas encabezadas por un graduado universitario era de US$396.100, y de US$100.000 en el caso de las negras de esa misma condición. 

Estafas de los bancos hacia las minorías: en teoría hay leyes estatales y federales para evitar prácticas discriminatoria contra las minorías, pero casi nunca se aplican, por ejemplo, se creó una norma para combatir lo que hasta la década de 1960 fue una práctica frecuente en Estados Unidos: el llamado "redlining" (o la "práctica de la línea roja). Según reporta la BBC en un extenso reportaje sobre esa mala práctica ejecutada por los bancos “Mediante esa costumbre, los bancos delineaban con una imaginaria línea roja los barrios donde vivían minorías étnicas, especialmente afroestadounidenses, y les impedían acceder a créditos hipotecarios por vivir en zonas de alto riesgo.
El resultado era por supuesto discriminatorio e impedía a muchos afroestadounidenses y latinos acceder a vivienda en los términos preferenciales que estaban disponibles para los anglosajones”. Otro ejemplo, si vives en la ciudad de Nueva York, pero tu residencia esta ubicada en un barrio mayoritariamente habitado por negros y latinos, como el Bronx; entonces tienes que pagar más dinero por el seguro de tu carro aunque tu licencia esté limpia.

Una tasa de mortalidad infantil doble

La tasa de mortalidad infantil es un buen indicador de la salud general de una comunidad.
La mortalidad infantil refleja los bebés muertos antes de cumplir un año.
Esa tasa no sólo ofrece información sobre la salud de la criatura y su madre, sino es un buen indicador de la salud de una sociedad en general.
En el caso de la comunidad afroestadounidense, en 2016 esa tasa fue de 11,4 por cada mil nacimientos(muy por debajo de países en desarrollo, como Cuba por ejemplo), mientras entre la  raza blanca fue de 4,9 por cada mil en la comunidad blanca, según lo registrado por los Centros de Control de Enfermedades y Prevención (CDC).
Las razones por las que muere un bebé son múltiples, pero hay algunas que tienen que ver con el estado de salud de la madre, sus condiciones de vida durante el embarazo, su estado emocional y la dieta.
Estas pueden estar relacionadas a las pobres condiciones socioeconómicas que hacen imposible un entorno apropiado, cuidados médicos durante el embarazo y buena dieta.
A su vez, esas condiciones pueden generar hipertensión, obesidad y diabetes, que afectan tanto a las mujeres como hombres de la raza negra en EE.UU.

Diferentes estudios registran una prevalencia de hipertensión en la comunidad negra de entre un 40% y un 46%.
Según la Asociación Psicológica de Estados Unidos, el 48% de la población negra es obesa, con las mujeres siendo las más afectadas.
En términos de la diabetes, los negros tienen 60% más probabilidades de ser diagnosticados con la enfermedad que los blancos.
A esto se le añade que 19% de la población afroestadounidense no tiene seguro de salud, una situación que ha tenido consecuencias frente la actual pandemia de coronavirus.
Lo ha sido particularmente en las grandes ciudades como Chicago, donde los negros representan 68% de las muertes por covid-19 a pesar de que constituyen el 30% de la población de la ciudad.

2. El doble de probabilidades de morir en enfrentamientos con la policía

La tasa de muertes en enfrentamientos con las fuerzas del orden es muy superior entre la población afroestadounidense en comparación con la blanca.
El 24% de los muertos a manos de la policía son negros, aunque el grupo sólo constituye 13% del total de la población del país, de acuerdo a la ONG Mapping Police Violence.
Tres días después la muerte por asfixia de George Floyd en Minneapolis, Estados Unidos, el expresidente estadounidense Barack Obama dijo estas palabras: “Esto no debería ser normal en los Estados Unidos de 2020”. La cuestión es que el caso del joven afroamericano, fallecido a los 46 años, no solo es habitual; sino que es una violencia policial arraigada en el país, con componente racial, desde más allá de los disturbios de Detroit (Michigan).
Ese verano de 1967, hasta 43 personas murieron en enfrentamientos “sangrientos” entre manifestantes negros y la policía, que ametralló a 24 de esas víctimas. Hoy esos disparos siguen siendo la principal causa de muerte de ciudadanos negros estadounidenses, junto a la asfixia que sufrió Floyd. De estas formas, y solo en la última década, al menos 10 murieron de forma letal e injustificada a manos de agentes. Son los otros George Floyd, conocidos por videos o denuncias mediáticas. Pero no los únicos Y tal vez no los últimos.

Aunque son más las personas blancas las que anualmente mueren a tiros por la policía, las personas negras tienen más del doble de probabilidades de ser acribilladas.
Esto refleja la gran discrepancia entre cómo se percibe el trabajo de la policía entre una comunidad y la otra.

Según cifras recogidas por el Centro de Investigación Pew, en 2018 la población carcelaria era en un 33% negra y en un 30% blanca. Sin embargo, los blancos representan el 60% de la población adulta del país y los negros el 12%.

En 2018 había 2.272 reclusos por cada 100.000 negros adultos, una tasa casi seis veces mayor comparada a los 392 encarcelados por cada 100.000 adultos blancos.
La diferencia aumenta si los datos se desglosan para analizarlas demográficamente por edades.
Por ejemplo, uno de cada 20 jóvenes negros (que tienen alrededor de 30 años) está preso en una cárcel estatal o federal.
El abogado y activista social negro Bryan Stevenson reveló unos números aún más dramáticos en una charla TED de 2012.
En ese entonces, afirmó que uno de cada tres hombres negros entre 18 y 30 años estaban en la cárcel o en libertad condicional.
Y en centros urbanos, como Los Ángeles, Filadelfia, Baltimore, Washington, entre el 50% y el 60% se encuentran en prisión.

Otro caso famoso fue el de unos adolescentes negros –incluyendo un hispano- fueron enviados a la cárcel por “error” cuando una mujer fue violada en NYC en 1989.
Sus edades oscilan desde los 14 a 16 años de edad, fueron condenados por el crimen de 1989, el presidente Trump llegó incluso gastar 85 mil dólares en campaña publicitaria en los principales periódicos de la ciudad, pidiendo que se reinstale la pena de muerte en NY y la revista Times llamaba a esos niños, una manada de lobos, entre otros epítetos: Todo comenzó el 19 de abril de 1989, cuando la banquera Trisha Meili casi murió cuando fue violada y golpeada salvajemente mientras corría en Central Park, a los 28 años de edad (su identidad no fue revelada hasta que publicó sus memorias en 2003, bajo el título “I Am the Central Park Jogger: A Story Of Hope and Possibility”).
Pasaron de 6 a 13 años en prisión. Finalmente sus condenas fueron anuladas en 2002, después de que otra persona que estaba en prisión asumiera la responsabilidad y su ADN así lo confirmara.

Otro crimen horrendo por parte de la policía de Nueva York, sucedió la noche del 4 de febrero de 1999, Amadou Diallo, un joven inmigrante africano estaba por entrar a su departamento del barrio del Bronx, cuando fue sorprendido por cuatro policías blancos. Gun! (arma), gritó uno de ellos, cuando Diallo metió su mano en el bolsillo para sacar su carné de identidad. A partir de ese momento se escucharon 41 disparos. De ellos, 19 fueron mortales. El joven cayó al piso envuelto en sangre. Después se comprobó que estaba desarmado: en el bolsillo de su pantalón sólo había una billetera. A penas tenias 23 años de edad, su crimen, ser negro.  Tiempo después,  en Albany la capital del estado del estado, un jurado compuesto mayoritariamente por blancos declaró inocentes a esos policías asesinos.

En el año 2015 más de 100 afroamericanos desarmados fueron asesinados por la policía en los Estados Unidos.

Por cada millón de ciudadanos y ciudadanas en los EE.UU mueren 12 Blancos, 22 Hispanos y 30 Negros.

Para un ciudadano afroamericano es más probable una bala que una boleta premiada, de acuerdo a un estudio reciente, publicado en Actas de la Academia Nacional de Ciencias. Según este, aproximadamente 1 de cada 1.000 personas negras de Estados Unidos espera morir como Floyd, Taylor o Arbery: es decir, a manos de agentes de la ley. Lo que en la estadística los coloca 2,5 veces más propensos que las personas blancas.
Así también lo asegura la organización Mapping Police Violence, que afirma que las personas negras tienen casi tres veces más opciones de que las mate un policía, mientras que el diario 'The Washington Post' divulgó que, por cada millón de habitantes del país, 30 afroamericanos mueren por disparos de la policía. Muy cerca de los 22 que corresponde a los hispanos, aunque lejos de los 12 entre los blancos. Unas cifras que, sea cual sea el color, la raza o la religión, entre 2013 y 2018 apuntó a los jóvenes, sobre todo a los hombres, siguiendo el hilo del estudio, sostenido además por una investigación de 2019 en The Lancet.
A todos estos atropellos el pueblo ha respondido con una lucha frontal y masiva en pro de detener esa pandemia de abusos contra los derechos civiles de las minorías en los EE.UU.

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