Completar afiliaciones y organizar Comités Municipales es tarea de tod@s.
Escrito por Basilio Rojas el Lunes 26 de Noviembre del 2018.

Completar afiliaciones y organizar Comités Municipales es tarea de tod@s.

 

La inscripción o reconocimiento electoral de un partido político de carácter abierto y democrático como el MPT tiene una trascendencia  en su construcción y posicionamiento político, que va mucho más allá de los parámetros e imposiciones legales establecidos en la ley electoral (275-97) o de partidos, agrupaciones y movimientos políticos (33-18).

Dicho sea de paso, ambas legislaciones de contenido altamente antidemocrático, excluyentes, hechuras a la medida y conveniencia de los partidos tradicionales y aplicadas de manera sesgada por la Junta Central Electoral.

Una organización política sin acreditación legal, no solo no puede participar en unas elecciones utilizando sus propias credenciales, si no que está fuera del imaginario emocional, social y político de la población votante, que de ante mano e inteligentemente sabe que quien no tiene licencia para participar en unas elecciones, aun sea un partido estructurado y con ciertos recursos, por el momento está  fuera de competencia electoral.

En consecuencia, para construir un partido electoral es conveniente contar con la licencia legal y para conquistarla, no es suficiente llenar los requisitos que impone la ley, sino que significa también motivar y ganar el respeto de la población, creando una  real imagen de lucha por el poder.

El reconocimiento se logra configurando un ambiente de presencia e iniciativa política, de participación en los escenarios de lucha; con una actitud ideológica combativa,  de desafío a los obstáculos presentados por los enemigos de clase; proyectando una perspectiva de   éxito, de victoria, desterrando cualquier sentimiento de marginalidad, defensiva y pesimismo que pretenda  debilitar el espíritu patriótico y revolucionario emepeteista.

Nuestro partido está enfrascado en conquistar su reconocimiento legal, y lo vamos a coronar con la victoria, pero debemos admitir y denunciar que los partidos tradicionales han logrado aprobar e imponer duras trabas que cada día dificultan más el ejercicio de la política a las fuerzas políticas alternativas y revolucionarias.

Al clientelismo, la corrupción, al uso y abuso de los recursos del Estado en su provecho, al monopolio de los medios de comunicación, al secuestro del financiamiento dedicado a “apoyar” las actividades  electorales, el que reparten prácticamente a sólo tres partidos, se agregan los obstáculos incluidos en la Ley de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos (33-18), para intentar impedir que nuevas organizaciones obtengan su reconocimiento.

Ejemplos son el Articulo 14, numerales 6 y 8 que obligan a presentar  “…declaración jurada… de que el partido…, cuenta con ciudadanos, que asintieron con sus firmas, en una cantidad no menor del dos por ciento (2%)…” (lo que equivale a buscar 100 mil firmas o afiliaciones) y “Una declaración de los organizadores en la cual se haga constar que el partido político tiene organismos de dirección provisionales operando y funcionando en, por lo menos, cada uno de los municipios en el caso de los partidos políticos.”

Igualmente en el Art. 25, numeral 12, reza  entre las prohibiciones a los partidos recién reconocidos “Concurrir aliados en el primer proceso electoral ante el cual se presentan,…”. En tanto en el artículo 75, numerales 1 y 2, sobre las causas para perder el reconocimiento establece “No haber obtenido por lo menos un uno por ciento (1%) de los votos válidos emitidos en las últimas elecciones… y por “No haber obtenido representación congresual o municipal en las últimas elecciones generales”.

Por su parte la Junta Central Electoral, lejos de propiciar una gestión incluyente, con transparencia en cuanto a la evaluación de los expedientes presentados a su consideración, ha actuado históricamente con espíritu antidemocrático, retrasando los procesos, realizando los levantamientos de campo casi en secreto y formulando preguntas confusas, provocando que gran parte de la población que aporta  sus datos personales, no recuerde o no se atreva a confirmar su apoyo al reconocimiento de un partido.

Con una legislación y un ambiente hostiles y antidemocráticos, el reconocimiento electoral es cada vez más difícil de obtener y mantener, por lo que se convierte en una gran tarea que debemos empuñar con fuerza hasta la victoria.

Completar las afiliaciones que nos faltan y organizar los 158 comités municipales que nos obliga la Ley es tarea de todas y todos.

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