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Carta abierta del juez Baltasar Garzón a Sebastián Piñera.

Sepan que las violaciones de los derechos humanos que se están cometiendo y los crímenes perpetrados en contra de la población civil,

Publicado: 28/10/2019

Carta abierta del juez Baltasar Garzón a Sebastián Piñera.

<p>Carta abierta del juez Baltasar Garz&oacute;n a Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era.</p>

<p>&quot;Sepan que las violaciones de los derechos humanos que se est&aacute;n cometiendo y los cr&iacute;menes perpetrados en contra de la poblaci&oacute;n civil, esta vez no quedar&aacute;n en la impunidad porque, adem&aacute;s de la Fiscal&iacute;a de Chile y del Instituto Nacional de Derechos Humanos, existe la Jurisdicci&oacute;n Universal, existe la Corte Penal Internacional, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y una comunidad internacional atenta y vigilante, que no permitir&aacute; que en Chile se vuelvan a repetir los horrores del pasado&quot;, indica Garz&oacute;n en su misiva.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Se&ntilde;or Presidente:<br />
Soy Baltasar Garz&oacute;n, el juez espa&ntilde;ol que orden&oacute; la detenci&oacute;n de Augusto Pinochet en Londres el 16 de octubre de 1998. No le conozco, ni he mostrado inter&eacute;s en hacerlo. S&iacute; lo he hecho con todos los dem&aacute;s presidentes democr&aacute;ticos de su pa&iacute;s, al que tanto quiero. Quiz&aacute;s por el cari&ntilde;o hacia el pueblo chileno y por la defensa que siempre he hecho de las v&iacute;ctimas, mi defensa de los pueblos originarios y de los m&aacute;s vulnerables, he decidido dirigirle esta misiva con profundo dolor e indignaci&oacute;n por lo que est&aacute; ocurriendo en Chile.<br />
Se&ntilde;or Presidente, tal parece que chilenas y chilenos han dicho basta. Y lo est&aacute;n diciendo fuerte y claro. Se trata de un estallido social espont&aacute;neo que no est&aacute; dirigido por partido pol&iacute;tico alguno. Una simple protesta estudiantil por el alza en el billete de metro, severamente reprimida por la polic&iacute;a, Carabineros de Chile, fue la mecha que encendi&oacute; la rabia y la ira acumulada durante casi treinta a&ntilde;os. Ellos han sido los ejecutores de una medida pol&iacute;tica ordenada por su gobierno.<br />
Se&ntilde;or Presidente, convendr&aacute; conmigo que, debajo del pretendido milagro econ&oacute;mico que muchos atribuyen a Pinochet, un modelo de desarrollo mantenido por la transici&oacute;n chilena y la posterior democracia, se esconde el triste r&eacute;cord de ser uno de los diez pa&iacute;ses m&aacute;s desiguales del mundo, al mismo nivel de Ruanda, seg&uacute;n el &iacute;ndice Gini aplicado por el Banco Mundial. Es cierto que en el pa&iacute;s existe desarrollo y mucha riqueza, pero s&oacute;lo para una reducida &eacute;lite pol&iacute;tica y empresarial. As&iacute; mismo, Chile posee tambi&eacute;n unas cifras macroecon&oacute;micas inmejorables, con un sostenido crecimiento durante d&eacute;cadas, pero con un paulatino y constante empobrecimiento y endeudamiento de la inmensa mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a, que este a&ntilde;o alcanz&oacute; su m&aacute;ximo hist&oacute;rico, seg&uacute;n la prensa y el propio Banco Central. Su pa&iacute;s, se&ntilde;or Presidente, tambi&eacute;n ingres&oacute; hace a&ntilde;os en el selecto club de las naciones ricas, la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n y el Desarrollo Econ&oacute;mico (OCDE), como flamante pa&iacute;s desarrollado, con altos niveles de productividad y competitividad, pero, nuevamente, a costa de bajos salarios de los trabajadores y de una casi total desprotecci&oacute;n social.<br />
Como la m&aacute;xima autoridad pol&iacute;tica, usted debe saber que la Constituci&oacute;n que rige actualmente en Chile fue adoptada en plena dictadura militar, mediante la celebraci&oacute;n de un refer&eacute;ndum que tuvo lugar mientras los testaferros de Pinochet torturaban, asesinaban y desaparec&iacute;an a los opositores pol&iacute;ticos. Esa Constituci&oacute;n experiment&oacute; varias modificaciones para hacer posible la transici&oacute;n y luego la entrada en democracia, y ha sido reformada despu&eacute;s en innumerables ocasiones, pero su esp&iacute;ritu y su orientaci&oacute;n sigue siendo la misma. No hay un Estado &ldquo;social&rdquo; y democr&aacute;tico de Derecho, sino un Estado &ldquo;liberal&rdquo; o &ldquo;neoliberal&rdquo; o &ldquo;subsidiario&rdquo; de Derecho. Ello implica que, salvo excepciones, los servicios p&uacute;blicos del Estado son de mala calidad, pensados para personas de muy escasos recursos o indigentes, por lo que quien quiera acceder a ellos en condiciones adecuadas, debe contratarlos en el mercado. As&iacute; ocurre con la educaci&oacute;n, con la sanidad, con las pensiones, con el transporte y con un largo etc&eacute;tera. Realmente, pese a los esfuerzos de algunos gobiernos progresistas, no existe Estado de Bienestar. En la l&oacute;gica neoliberal el Estado debe ser peque&ntilde;o, lo m&aacute;s peque&ntilde;o posible, por lo que si alguien quiere acceder a servicios de calidad, debe pagarlos con sus propios recursos, convirtiendo as&iacute; a ciudadanas y ciudadanos en meros consumidores de servicios privados.<br />
Es por ello, se&ntilde;or Presidente, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han dejado ver las protestas de estudiantes secundarios y universitarios, de pensionistas, de trabajadores que reclaman un sueldo digno, sin que sus demandas hayan sido debidamente atendidas. Se ha hecho patente el descontento, la falta de expectativas, la indiferencia de las autoridades y sus promesas incumplidas, sumado a millonarios esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n de grandes empresas, de pol&iacute;ticos, incluso del Ej&eacute;rcito, del propio cuerpo de Carabineros de Chile y, c&oacute;mo no, de usted mismo. Usted est&aacute; acusado de enriquecerse presuntamente en forma il&iacute;cita en la dictadura y de evadir impuestos de bienes inmuebles durante treinta a&ntilde;os. Todo ello hizo que una leve alza en el precio del metro fuera la gota que rebos&oacute; el vaso, unida a una descontrolada y brutal represi&oacute;n policial sobre estudiantes secundarios.</p>

<p>La violencia engendra violencia</p>

<p>Quiz&aacute;s no le guste o&iacute;r esto, pero usted, como presidente, frente a una protesta social sin precedentes en democracia, y con los neoliberales herederos de Pinochet que gobiernan actualmente el pa&iacute;s, no han encontrado mejor salida que implementar una estrategia que conocen muy bien: acudir al Ej&eacute;rcito para que los militares nuevamente salgan a la calle a reprimir a la gente.<br />
De m&aacute;s est&aacute; decir que la violencia engendra m&aacute;s violencia, que no se puede combatir el fuego con gasolina, que con los militares en la calle tarde o temprano habr&aacute; heridos graves y m&aacute;s muertos. El ej&eacute;rcito no est&aacute; preparado para controlar el orden p&uacute;blico, sino para hacer la guerra, para doblegar al enemigo o destruirlo. Siempre que los militares salen a la calle, incluso si es para &ldquo;combatir&rdquo; o &ldquo;luchar&rdquo; en una supuesta guerra a la delincuencia, las cosas no han hecho m&aacute;s que empeorar. La delincuencia, los saqueos y desmanes no cesan, sino que a ellos se suma la violencia estatal, que se ejerce de manera indiscriminada y que luego se oculta de la peor manera para garantizar su impunidad. Pero, se&ntilde;or Presidente, usted y el gobierno que dirige se equivocan de objetivo: El pueblo no es el enemigo sino la v&iacute;ctima, y al pueblo hay que protegerlo y no castigarlo con medidas de excepci&oacute;n.<br />
&ldquo;&iexcl;Hemos perdido el miedo!&rdquo;, dicen chilenas y chilenos en redes sociales, &ldquo;&iexcl;Chile despert&oacute;!&rdquo;, es uno de los lemas de este movimiento social espont&aacute;neo que ya comienza a organizarse. &ldquo;&iexcl;Esto no ha hecho m&aacute;s que empezar!&rdquo;, aseguran otros. &ldquo;&iexcl;Tenemos que seguir!&rdquo;, afirma un campesino al ver c&oacute;mo ante las protestas, aquel r&iacute;o seco ayer fluye hoy a caudales despu&eacute;s de que una importante empresa liberase el agua injustamente arrebatada a quienes subsisten de la agricultura.<br />
Por nuestra parte, seguimos y seguiremos muy atentos a lo que ocurre en Chile. Sepan que las violaciones de los derechos humanos que se est&aacute;n cometiendo y los cr&iacute;menes perpetrados en contra de la poblaci&oacute;n civil, esta vez no quedar&aacute;n en la impunidad porque, adem&aacute;s de la Fiscal&iacute;a de Chile y del Instituto Nacional de Derechos Humanos, existe la Jurisdicci&oacute;n Universal, existe la Corte Penal Internacional, el Sistema Interamericano de Derechos Humanos y una comunidad internacional atenta y vigilante, que no permitir&aacute; que en Chile se vuelvan a repetir los horrores del pasado.<br />
No le quepa duda, se&ntilde;or Presidente, que no somos de la opini&oacute;n del secretario general de la OEA, que echa la culpa de todo lo que ocurre en Latinoam&eacute;rica a Cuba, Venezuela, Rafael Correa, Lula da Silva, Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner o Alberto Fern&aacute;ndez y de quienes discrepan de la ola neoliberal que nuevamente con el patrocinio del norte, como aconteciera en los a&ntilde;os 70, asola el continente. Esta vez no nos vamos a dejar enga&ntilde;ar ni humillar por aquellos que de nuevo quieren avasallar y acabar con la resistencia y expresi&oacute;n democr&aacute;ticas del pueblo.<br />
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Baltasar Garz&oacute;n es jurista y miembro del Consejo latinoamericano de Justicia y Democracia.<br />
Publicado por Infolibre.es</p>

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