Turno Libre

Ecología y Teología de la Liberación

Ecología y Teología de la Liberación

Publicado: 26/12/2019

Ecología y Teología de la Liberación

<p>TOPOEXPRESS</p>

<h1>Ecolog&iacute;a y Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n</h1>

<p><a href="https://www.elviejotopo.com/topo_express_category/ecologia/">Ecolog&iacute;a</a>,&nbsp;<a href="https://www.elviejotopo.com/topo_express_category/pensamiento/">Pensamiento</a>&nbsp;25 diciembre, 2019&nbsp;<a href="https://www.elviejotopo.com/autor/leonardo-boff/">Leonardo Boff</a></p>

<p><img alt="" src="https://www.elviejotopo.com/wp-content/uploads/2019/12/Teoria-de-la-liberacio%CC%81n.jpg" style="margin:10px 10px 20px 0px; width:550px" /></p>

<p>La Ecolog&iacute;a integral y la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n tienen algo en com&uacute;n: ambas parten de un&nbsp;<em>grito</em>. La Ecolog&iacute;a del&nbsp;<em>grito de la Tierra</em>, de los seres vivos, de los ecosistemas agredidos por el tipo de crecimiento material ilimitado que no respeta los recursos limitados de la Tierra.</p>

<p>La Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n naci&oacute; al escuchar el&nbsp;<em>grito de los pobres&nbsp;</em>econ&oacute;micos, de las clases explotadas, de las culturas humilladas, de los negros discriminados, de las mujeres oprimidas por la cultura patriarcal, de los LGBT y portadores de necesidades especiales. Todos gritan por liberaci&oacute;n. De esta escucha nacieron las distintas tendencias de la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n: la feminista, la ind&iacute;gena, la negra, la hist&oacute;rica entre otras. En todas ellas el respectivo oprimido es siempre el sujeto y protagonista principal de su correspondiente liberaci&oacute;n.</p>

<p>Es importante recordar que ya en los a&ntilde;os 80 del siglo pasado qued&oacute; claro que la misma l&oacute;gica que explota a los oprimidos y a las clases empobrecidas, explota tambi&eacute;n la naturaleza y la Tierra. La marca registrada de la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n es la opci&oacute;n por los pobres, contra la pobreza y en favor de su liberaci&oacute;n.</p>

<p>Dentro de la categor&iacute;a pobre debe ser incluido el Gran Pobre que es la Tierra, pues al decir del papa Francisco en su enc&iacute;clica ecol&oacute;gica &ldquo;nunca hemos maltratado y herido a la Madre Tierra como en los dos &uacute;ltimos siglos&rdquo; (n&ordm; 53). Por lo tanto, no fue por factores extr&iacute;nsecos que la Teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n incorpor&oacute; el discurso ecol&oacute;gico, sino que la deriva de su propia l&oacute;gica interna que da centralidad al pobre y al oprimido.</p>

<p>Tambi&eacute;n qued&oacute; muy claro que el modo de producci&oacute;n capitalista es el causante del grito de la Tierra y del grito del pobre. Si queremos la liberaci&oacute;n de ambos, necesitamos superar hist&oacute;ricamente este sistema. Aqu&iacute; se trata de contraponer otro modo de habitar la Casa Com&uacute;n, que sea amigable con la Tierra y liberador.</p>

<p>El paradigma del mundo moderno, el poder como dominaci&oacute;n sobre todo y sobre todos, alcanz&oacute; su m&aacute;xima expresi&oacute;n en la cultura del capital, generador de desigualdades: una injusticia social y otra ecol&oacute;gica. Es individualista, competitivo y excluyente.</p>

<p>Debemos, entonces, contraponerle otro paradigma. Este ser&aacute; el cuidado. M&aacute;s que una virtud, el cuidado comparece como un nuevo paradigma de relaci&oacute;n con la naturaleza y con la Tierra: no agresivo, amigo de la vida y respetuoso con los dem&aacute;s seres. Si el paradigma dominante es de pu&ntilde;o cerrado para someter, el del cuidado es de la mano extendida para entrelazarse con otras manos y proteger la naturaleza y la Tierra.</p>

<p>Seg&uacute;n el antiguo mito del cuidado que adquiri&oacute; su mejor elaboraci&oacute;n filos&oacute;fica con Martin Heidegger en&nbsp;<em>Ser y Tiempo</em>&nbsp;(&amp;41-43), el cuidado pertenece a la esencia del ser humano. Seg&uacute;n el mito, el cuidado viene primero, pues significa el presupuesto que debe existir para que cualquier ser pueda irrumpir en la existencia. Sin cuidado ning&uacute;n ser emerge ni se mantiene en la existencia. Languidece y muere.</p>

<p>Hoy m&aacute;s que nunca necesitamos cultivar el&nbsp;<em>paradigma del cuidado</em>, puesto que todo en cierta forma est&aacute; des-cuidado. El cuidado da origen a una cultura de la solidaridad contra la competici&oacute;n, del compartir contra el individualismo, de la autolimitaci&oacute;n contra los excesos del poder, del consumo sobrio contra el consumismo.</p>

<p>Solamente la incorporaci&oacute;n del cuidado, como paradigma y como cultura, nos puede, seg&uacute;n la enc&iacute;clica papal&nbsp;<em>Sobre el cuidado de la Casa Com&uacute;n</em>, &ldquo;alimentar una pasi&oacute;n por el&nbsp;<em>cuidado del mundo</em>&hellip; una m&iacute;stica que nos anima, nos alienta y da sentido a la acci&oacute;n personal y comunitaria&rdquo; (n&ordm; 216).</p>

<p>Para realizar esta diligencia la Eco-teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n ha tenido que dialogar y aprender con los nuevos saberes de las ciencias de la Tierra y de la vida. Especialmente est&aacute; llamada a contribuir con los valores del respeto, de la veneraci&oacute;n y del cuidado, propios de la fe, valores fundamentales para una ecolog&iacute;a integral. Finalmente, una Eco-teolog&iacute;a de la Liberaci&oacute;n testimonia, contra todas las amenazas, la esperanza de que &ldquo;Dios, el soberano amante de la vida&rdquo; (Sab 11,26) no permitir&aacute; que nuestra humanidad, un d&iacute;a asumida por el Verbo de la vida, vaya a desaparecer de la faz de la Tierra</p>

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