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De religión, las tres causales y responsabilidad

La mayoría así lo ha expresado y buscar un acuerdo para separar las tres causales del Código Procesal, además de inconducente, es desoír ese reclamo.

Publicado: 18/03/2021

De religión, las tres causales y responsabilidad

<p>La irrupci&oacute;n de la religi&oacute;n en el &aacute;mbito de la pol&iacute;tica, es generalmente para imponer sus c&aacute;nones al Estado para que este se los imponga a la sociedad toda, sin importar el derecho de cada quien a aceptar o rechazar total o parcialmente esos mandatos. Cuando la religi&oacute;n sale de su &aacute;mbito, que es y debe ser privado, tiende a arrojarse el derecho de regir la esfera de lo p&uacute;blico con nefastas consecuencias, porque no s&oacute;lo destruye los cimientos de la sana convivencia de la pluralidad de actores sociales, sino porque niega el principio del respeto a la diversidad colectiva y/o personal. Es lo que est&aacute; en juego en esta absurdamente &nbsp;larga discusi&oacute;n sobre las tres causales, y que aparentemente no entienden la generalidad de unos legisladores temerosos de asumir su responsabilidad.</p>

<p>Resulta una antigualla, una suerte de decrepitud de un sistema pol&iacute;tico que es incapaz de dotarse de un C&oacute;digo Procesal como demandan los tiempos, debido a razones esencialmente de fe, una cuesti&oacute;n que es fundamentalmente de car&aacute;cter privado,&nbsp; no vinculante a lo p&uacute;blico. La cuesti&oacute;n se hace m&aacute;s absurda, porque a pesar del factor fe, m&aacute;s de dos de cada tres dominicanos, creyentes y no creyentes, est&aacute;n de acuerdo en que se apruebe ese nuevo c&oacute;digo con las tres causales como condici&oacute;n civilmente pactada para practicar un aborto.&nbsp; En ese tenor, cabe preguntarse las razones que determinan que l&iacute;deres religiosos de tan diferentes matrices coinciden en una absurda cruzada para impedir que nuestro pa&iacute;s se dote de un C&oacute;digo Procesal esencialmente c&oacute;nsono con estos tiempos.</p>

<p>En el caso de poderosos sectores de la Iglesia Cat&oacute;lica, su oposici&oacute;n a las tres causales quiz&aacute;s podr&iacute;a explicarse, entre otras razones, para no dejarle todo el campo al fundamentalismo de algunos l&iacute;deres protestantes. Es notorio el espectacular crecimiento del cristianismo en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, sobre todo en regiones como Am&eacute;rica Latina y &Aacute;frica, pero ese incremento s&oacute;lo engrosa, sostenidamente, la feligres&iacute;a de las diversas congregaciones evang&eacute;licas, mientras gran parte de la grey cat&oacute;lica abandona el culto en sus templos, &nbsp;muchos sacerdotes renuncian a su ministerio, se reduce el n&uacute;mero de j&oacute;venes que buscan su ordenaci&oacute;n de sacerdotes en los seminarios y las monjas dejan sus conventos. Esa circunstancia, sume la Iglesia en una profunda crisis de crecimiento y posiblemente de fe.</p>

<p>En ese sentido, no es asumiendo el fundamentalismo de algunos l&iacute;deres evang&eacute;licos como la Iglesia cat&oacute;lica puede superar su crisis, tampoco enroc&aacute;ndose en su ancestral conservadurismo, sino asumiendo la voluntad de &nbsp;importantes sectores de su feligres&iacute;a, de base y de otras esferas, que escuchan y apoyan el reclamo de la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n que entienden el car&aacute;cter justo y pr&aacute;ctico de las tres causales para regular una circunstancia no siempre deseada. Que es compleja y que no se zanja en una discusi&oacute;n sobre cu&aacute;ndo nace la Vida. Un tema que produce serios dilemas &eacute;tico/morales de la cultura cristiana, que tambi&eacute;n son parte de los valores de quienes no profesamos esa fe. Que amamos la vida, tanto que en ocasiones la &nbsp;hemos ofrendado por el pr&oacute;jimo.</p>

<p>En las discusiones sobre el tema del aborto, una parte ha cedido hasta donde no poder m&aacute;s, ha argumentado sobre la base de criterios cient&iacute;ficos, sociales y hasta de simple sentido com&uacute;n, la otra parte ha insistido en cuestiones que, en su momento ni ahora, sus m&aacute;s venerados y venerables exponentes se han puesto de acuerdo sobre qu&eacute; es y cu&aacute;ndo comienza lo que conceptualmente llamamos Vida humana. Apelando a una particular interpretaci&oacute;n/discusi&oacute;n, algunos argumentan la conveniencia de separar las tres causales del&nbsp; C&oacute;digo Penal para lograr la aprobaci&oacute;n del mismo. &iquest;Cu&aacute;l es la garant&iacute;a que ese tema, sobre el que nunca ha habido acuerdo, sea excluido de otra discusi&oacute;n por quienes del mismo han hecho una bandera? Ninguna, obviamente.</p>

<p>&ldquo;La Iglesia no satisface expectativas, celebra misterios&rdquo;, dec&iacute;a el cardenal Carlo Mar&iacute;a Martini, en su di&aacute;logo con Umberto Eco. En ninguna parte ni sobre ning&uacute;n tema, son sostenibles los argumentos que se basan en misterios/fe, m&aacute;xime cuando el tema es de car&aacute;cter esencialmente p&uacute;blico, como el que nos ocupa. De aceptarse el sin sentido de aprobar el C&oacute;digo sin las tres causales se mantendr&iacute;a el pa&iacute;s en la lastimosa compa&ntilde;&iacute;a de los &uacute;nicos cuatro pa&iacute;ses que en este mundo mantienen la penalizaci&oacute;n del aborto. Un anacronismo que no se corresponde con los deseos de cambios en esta sociedad, ni con el deseo de ser un pa&iacute;s moderno, con todo lo que esto significa en t&eacute;rminos pol&iacute;tico, geogr&aacute;fico y econ&oacute;mico.</p>

<p>En definitiva, se ha cedido bastante, se ha sido generoso para arribar &nbsp;al consenso posible, la mayor&iacute;a as&iacute; lo ha expresado y buscar un acuerdo para separar las tres causales del C&oacute;digo Procesal, adem&aacute;s de inconducente, es deso&iacute;r ese reclamo. Toca a los legisladores asumir su responsabilidad, aprobando esa pieza que recoge la voluntad del soberano, la de esa mayor&iacute;a que los eligi&oacute;. Es lo que se estila en un pa&iacute;s que se llame democr&aacute;tico</p>

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