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El plan de estímulo económico de US$1.9 billones en Estados Unidos (2 de 3)

El plan de estímulo económico de US$1.9 billones en Estados Unidos (2 de 3)

Publicado: 16/04/2021

El plan de estímulo económico de US$1.9 billones en Estados Unidos (2 de 3)

<p>Los est&iacute;mulos econ&oacute;micos para enfrentar la crisis del COVID-19 en Estados Unidos han contado con el respaldo de economistas de diferentes ideolog&iacute;as y simpat&iacute;as partidarias. Los dos primeros fueron aprobados sin cuestionamientos importantes, pero el tercero de US$1.9 billones de d&oacute;lares (trillones en ingl&eacute;s), ha generado debate en torno a su monto y no a su necesidad, ya que algunos temen que su tama&ntilde;o pueda sobrecalentar la econom&iacute;a, disparando la inflaci&oacute;n, aumentando la tasa de pol&iacute;tica monetaria y afectando la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica.</p>

<p>Es un asunto de inter&eacute;s global, porque las consecuencias no se limitar&iacute;an a esa naci&oacute;n, sino que se extender&iacute;an al resto del mundo, incluyendo la Rep&uacute;blica Dominicana.</p>

<p>El punto central ha sido la posibilidad de una elevada inflaci&oacute;n. Un tema en que los planteamientos se fundamentan mucho en argumentos te&oacute;ricos y referencias hist&oacute;ricas, ya que los modelos que la predicen son de reconocida imprecisi&oacute;n, mucho m&aacute;s cuando los datos que los alimentan provienen de situaciones muy distintas a la actual, la cual no tiene antecedente similar.</p>

<p>Entre quienes han manifestado preocupaci&oacute;n, no solo se encuentran economistas &ldquo;tendenciados&rdquo; por simpat&iacute;as pol&iacute;ticas e ideol&oacute;gicas, sino autoridades como Olivier Blanchard, pasado economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), y Lawrence Summers, secretario del Tesoro durante la presidencia de Clinton y director del Consejo Nacional de Econom&iacute;a en la de Obama.</p>

<p>En el escenario actual, el detonante m&aacute;s probable de una elevada inflaci&oacute;n ser&iacute;a un crecimiento desmesurado de la demanda agregada por un aumento desbordado del consumo a partir de la gran cantidad de dinero en mano de la poblaci&oacute;n.</p>

<p>Los est&iacute;mulos fiscales por COVID-19 han entregado cheques por US$3,200 (US$1,200, US$600 y US$1,400) a una alta proporci&oacute;n de las personas que han mantenido sus empleos durante la crisis y, desde marzo de 2020, se han realizado pagos de US$300 semanales a quienes han perdido su trabajo, permitiendo que algunos hayan percibido ingresos mensuales superiores a cuando laboraban. Adem&aacute;s, las restricciones por la pandemia han limitado el gasto, incrementando el ahorro.</p>

<p>A finales del a&ntilde;o pasado los saldos bancarios de los m&aacute;s pobres fueron 40% superior a 2019 y los de los m&aacute;s ricos 25%, y se estima que durante la crisis se han acumulado US$1.6 billones en ahorro excesivo, pudiendo llegar a un 10% del PIB con el &uacute;ltimo est&iacute;mulo.</p>

<p>Hay mucho dinero en la poblaci&oacute;n, sobre todo en los m&aacute;s ricos, que son quienes menos han perdido sus empleos, quienes gastan una menor proporci&oacute;n de sus ingresos y quienes m&aacute;s han restringido su consumo porque una gran parte lo destinan a servicios, el sector m&aacute;s afectado por la pandemia.</p>

<p>Existe un gran consumo potencial contenido en los sectores de altos ingresos y en quienes han recibido ayudas monetarias, adem&aacute;s de su salario laboral, las cuales son asumidas muchas veces como ingreso adicional que es m&aacute;s f&aacute;cil de gastar. Inclusive, los hogares pobres tienen una alta propensi&oacute;n al consumo de sus escasos ahorros, por lo que buena parte del dinero en mano de la gente se ir&aacute; convirtiendo en demanda en la medida en que la econom&iacute;a reabra progresivamente, pudiendo alcanzar los niveles prepand&eacute;micos en pocos meses.</p>

<p>La OCDE estima un crecimiento promedio de 6.2% en los pa&iacute;ses del G20 en 2021, impulsado en buena parte por la demanda proveniente del gran ahorro de los hogares.</p>

<p>Por su parte, la Reserva Federal espera una expansi&oacute;n econ&oacute;mica de 6.5% este a&ntilde;o y que el consumo aumente a una tasa anualizada del 8% en el primer trimestre. Un alto crecimiento es previsible a partir de la ca&iacute;da de 2020 y del empuje de las pol&iacute;ticas fiscales y monetarias aplicadas, salvo que las vacunas pierdan efectividad frente a nuevas mutaciones del virus, obligando a volver a escenarios como los del a&ntilde;o pasado, lo que constituye la mayor amenaza para la econom&iacute;a mundial a corto plazo.</p>

<p>Un factor imprescindible para el crecimiento de la econom&iacute;a es la activaci&oacute;n progresiva de los servicios, los cuales representan el 60% del consumo nacional. Est&aacute;n en recuperaci&oacute;n, pero se mantienen rezagados aquellos que requieren presencia y contacto personal, como viajes, alojamiento, restaurantes, cines, comercio minorista, ocio y entretenimiento. A finales de&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;2020 solo operaba el 63% de los que cerraron en marzo de ese a&ntilde;o y actualmente funcionan a 75% de la capacidad de 2019.</p>

<p><img alt="Paul Krugman" src="https://i1.wp.com/www.reporteextra.com/wp-content/uploads/2021/04/paul-paul-grugman.jpg?resize=696%2C522&amp;ssl=1" style="margin-bottom:0px; width:600px" />Paul Krugman</p>

<p>El Premio Nobel Paul Krugman ha se&ntilde;alado que lo que la econom&iacute;a estadounidense enfrenta es una escasez de demanda. Pero es importante precisar que la responsabilidad principal de esa escasez son las restricciones impuestas y autoimpuestas para el consumo, y no la falta de dinero para gastar, dado el exceso de ahorro registrado. Hay mucha liquidez en la poblaci&oacute;n, pero es dif&iacute;cil saber si suficiente para llenar o sobrepasar todos los huecos en la demanda agregada.</p>

<p>Adem&aacute;s del ahorro, otra variable que incide en el consumo es la recuperaci&oacute;n del empleo, el cual repunta vigorosamente. Recientemente el Departamento de Trabajo notific&oacute; la creaci&oacute;n de 916.000 puestos en el mes de marzo. As&iacute; mismo, la Fed pronostic&oacute; que el desempleo caer&aacute; a 4.5% a diciembre 2021, de cerca del 6% en que se encuentra actualmente, y se espera la creaci&oacute;n de unos 7 millones de empleos en el a&ntilde;o.</p>

<p>El consumo creciente empujar&aacute; los precios hasta un punto dif&iacute;cil de determinar en el momento. Pero adem&aacute;s, inciden simult&aacute;neamente otros factores que ejercen presiones inflacionarias, algunos de los cuales se indican a continuaci&oacute;n.</p>

<p>El incremento de precio de las materias primas, tras el desplome del a&ntilde;o pasado. En un primer momento la crisis fue deflacionaria, al afectar m&aacute;s la demanda que la oferta, ya que algunas industrias mantuvieron altos niveles de producci&oacute;n para mercados que se estaban contrayendo, lo que lanz&oacute; algunos precios por el suelo. Inclusive, el del petr&oacute;leo lleg&oacute; a ser negativo, aunque en los &uacute;ltimos meses se ha disparado para situarse cerca de US$60 el barril. El dinamismo econ&oacute;mico creciente aumentar&aacute; la demanda global tendiendo a encarecer insumos y materias prima, lo que terminar&aacute; impactando el precio de los bienes finales.</p>

<p>Tambi&eacute;n los fletes se han encarecido significativamente, sobre todo por el congestionamiento de los grandes puertos y las largas espera de los barcos para descargar, as&iacute; como por el d&eacute;ficit de contenedores y la disminuci&oacute;n de l&iacute;neas mar&iacute;timas y naves de transporte. Los fletes desde Asia se han quintuplicados y los de otras partes del mundo se han elevado cerca del 30%. La normalizaci&oacute;n puede durar todav&iacute;a meses y es posible que los precios no vuelvan a descender a los niveles previos.</p>

<p>El recrudecimiento de la tensi&oacute;n comercial con China y los compromisos pol&iacute;ticos con los sectores sindicales y laborales reducir&aacute;n importaciones e incrementar&aacute;n el valor agregado nacional de los bienes que se producen en el pa&iacute;s, elevando sus precios para los consumidores internos.</p>

<p>La depreciaci&oacute;n del d&oacute;lar estadounidense en los &uacute;ltimos meses tiende a encarecer los productos importados, tanto los bienes finales como las materias primas, acarreando consecuencias inflacionarias, aunque beneficiando las exportaciones.</p>

<p>La crisis del COVID-19 agudiz&oacute; los d&eacute;ficits gubernamentales y los balances de los bancos centrales que llegaron a representar el 11% y el 13% del PIB global respectivamente. En Estados Unidos se estima que el &uacute;ltimo paquete de est&iacute;mulo aumentar&aacute; la deuda p&uacute;blica como proporci&oacute;n del PIB en 10 puntos porcentuales y, como se ha dicho: &ldquo;Los anteriores episodios de excesiva deuda gubernamental casi siempre han terminado con alta inflaci&oacute;n&rdquo;.</p>

<p>Hasta el momento, el gran d&eacute;ficit presupuestario est&aacute; siendo monetizado por la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro a trav&eacute;s de una flexibilizaci&oacute;n cuantitativa en gran escala, aumentando el dinero disponible con moneda de nueva creaci&oacute;n (&ldquo;dinero en helic&oacute;ptero&rdquo;). Esa expansi&oacute;n monetaria es un aumento de la oferta disponible con potenciales consecuencias de depreciaci&oacute;n y riesgo inflacionario.</p>

<p>Asimismo, la cantidad de d&oacute;lares estadounidense a nivel mundial aumentar&aacute; con la nueva asignaci&oacute;n de los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI realizada por el G20, que se distribuir&aacute; en funci&oacute;n de la cuota de cada pa&iacute;s miembro en la instituci&oacute;n y que puede alcanzar los US$650,000 millones, teniendo repercusiones en el precio de adquisici&oacute;n de esa moneda en los mercados internacionales.</p>

<p>Un dato adicional es que el mercado inmobiliario de los Estados Unidos se encuentra muy activo, habiendo crecido cerca del 12% en el &uacute;ltimo a&ntilde;o seg&uacute;n la firma inmobiliaria Freddie Mac.</p>

<p>Adem&aacute;s de lo anterior, el mercado financiero ha tomado medidas preventivas en caso de que la Reserva Federal se vea obligada a subir las tasas de inter&eacute;s, como es el aumento en cerca de un punto porcentual de los bonos soberanos a diez a&ntilde;os y la elevaci&oacute;n de los rendimientos del financiamiento hipotecario del Tesoro a ese mismo plazo.</p>

<p>En la pr&oacute;xima entrega presentaremos algunas conclusiones sobre el tema de la serie y describiremos las caracter&iacute;sticas generales del segundo plan de est&iacute;mulo que busca impulsar la administraci&oacute;n del presidente Biden.</p>

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