Turno Libre

Haitianos en camino a Norteamérica: "En Colombia nos están chupando la sangre"

Haitianos en camino a Norteamérica: "En Colombia nos están chupando la sangre"

Publicado: 27/09/2021

Haitianos en camino a Norteamérica: "En Colombia nos están chupando la sangre"

<ul>
<li>
<p>En el golfo de Urab&aacute;, el final de Colombia, hay unas 17.000 personas esperando para continuar su camino a Norteam&eacute;rica.&nbsp;(FOTO: AP)</p>
</li>
<li>
<p><img src="https://www.diariolibre.com/binrepository/546x364/0c7/546d350/none/10904/BDOG/haitianos-en-colombia2_17311924_20210926211250.jpg" /></p>

<p>Todos son conscientes de lo que les espera: &lsquo;una vez que pasamos la selva tenemos que pasar por Costa Rica, Nicaragua, Guatemala... hasta llegar a M&eacute;xico&rsquo;, recuenta Hudson.&nbsp;(FOTO: AP)</p>
</li>
<li>
<p><img src="https://www.diariolibre.com/binrepository/546x364/0c7/546d350/none/10904/YCOG/haitianos-en-colombia5_17311937_20210926211250.jpg" /></p>

<p>En el golfo de Urab&aacute;, el final de Colombia, hay unas 17.000 personas esperando para continuar su camino a Norteam&eacute;rica.&nbsp;(FOTO: AP)</p>
</li>
</ul>

<p>El &#39;Haitianos FC&#39; debuta hoy en la playa de Necocl&iacute;, o eso dice en la camiseta de uno de los jugadores que pasan el rato mientras esperan para conseguir uno de los pocos cupos que hay en las lanchas que cruzan al otro lado del golfo de Urab&aacute;, el final de Colombia, donde hay unas 17.000 personas esperando para continuar su camino a Norteam&eacute;rica.</p>

<p>El pueblo, de unos 70.000 habitantes, est&aacute; saturado: un centenar de carpas se extienden por la playa, los migrantes han colgado hamacas entre los botes encallados en la arena, venden arroz con habichuelas en el paseo mar&iacute;timo y se ba&ntilde;an en el Caribe, como si fueran unos paseantes m&aacute;s, una soleada tarde de domingo.</p>

<p>Sin embargo, la preocupaci&oacute;n se mezcla con la indignaci&oacute;n y el enfado. Solo 500 personas pueden embarcar al d&iacute;a en las lanchas que los dejan en Acand&iacute; para comenzar su traves&iacute;a por la peligrosa selva del Dari&eacute;n, que separa Colombia de Panam&aacute;, y los pocos que consiguen cupo no pueden embarcar hasta el pr&oacute;ximo mes.</p>

<p>Todas las boletas est&aacute;n vendidas hasta el 17 de octubre, y cada d&iacute;a llegan a Necocl&iacute; unos 700 &mdash;incluso m&aacute;s de 1.000 algunos d&iacute;as&mdash;, por lo que todos los servicios est&aacute;n colapsados..</p>

<hr />
<p>El poder del dinero</p>

<p>&#39;Si tienes que durar mucho tiempo aqu&iacute;, tienes que tener dinero&#39;, explica a Efe desde la playa, Saint-Louis, un joven haitiano, nacido en Rep&uacute;blica Dominicana, que lleva m&aacute;s de dos semanas en Necocl&iacute; y consigui&oacute; un tiquete para el 15 de octubre.</p>

<p>Lleg&oacute; a Brasil en 2020 y ahorr&oacute; dinero trabajando en una empresa de transporte para poder irse a Norteam&eacute;rica donde quiere acabar sus estudios, porque Brasil, aunque lo trat&oacute; bien &mdash;asegura&mdash;, no da para vivir y mandarle dinero a su madre, que le financi&oacute; su aventura.</p>

<p>El camino por Bolivia, Per&uacute; y Ecuador fue f&aacute;cil; &#39;todo el camino cuesta dinero&#39;, pero al menos pagas y pasas, dice el joven de 24 a&ntilde;os. El problema lo encontr&oacute; en Colombia.</p>

<p>&#39;No es que nosotros no tengamos plata, es que nos est&aacute;n chupando la sangre&#39;, alega Hudson, otro joven haitiano con un fuerte acento argentino, herencia de haber vivido cuatro a&ntilde;os en ese pa&iacute;s.</p>

<p><img src="https://www.diariolibre.com/binrepository/546x364/0c7/546d350/none/10904/BDOG/haitianos-en-colombia2_17311924_20210926211250.jpg" /><img src="https://www.diariolibre.com/binrepository/546x364/0c7/546d350/none/10904/BDOG/haitianos-en-colombia2_17311924_20210926211250.jpg" /></p>

<p>&ldquo;No es que nosotros no tengamos plata, es que nos est&aacute;n chupando la sangre&rdquo;, dijo uno de los nacionales.</p>

<p>En el pueblo &mdash;donde no hay un solo ba&ntilde;o p&uacute;blico&mdash; Unicef instal&oacute; un tanque grande con agua potable, que los migrantes dicen que se acaba en apenas dos horas y por dormir en alguna de las habitaciones que los vecinos han habilitado les cobran hasta 10 d&oacute;lares por persona.</p>

<p>Cada vez que intentan retirar el dinero que sus familiares les env&iacute;an para continuar el viaje, les cobran hasta el 35 % de comisi&oacute;n.</p>

<p>&#39;Ellos est&aacute;n haciendo plata con nosotros&#39;, dice el joven, que solo quiere que llegue el 13 de octubre para embarcar con su mujer hacia la selva, en una traves&iacute;a que los que la logran cuentan que es la parte m&aacute;s dura de todo el trayecto a Norteam&eacute;rica.</p>

<p>Mientras tanto, pasa el tiempo en una improvisada mesa jugando al domin&oacute; con un grupo de venezolanos entre una decena de carpas de pl&aacute;stico.</p>

<p>Hasta 300 d&oacute;lares por pasaje</p>

<p>Al otro lado de la playa, el edificio de Caribe SAS, una de las dos empresas transportadoras que venden boletos para las lanchas, est&aacute; cerrada con carteles de &#39;no se atiende a migrantes&#39;.</p>

<p>Una fila de medio centenar de personas aguardan, resguardados del sol con sombrillas, a que abran por la ma&ntilde;ana para hacerse con sus boletas.</p>

<p>Muchos se pasan hasta cuatro d&iacute;as haciendo fila para conseguir su turno, viendo c&oacute;mo los de delante se llevan medio centenar de una sola vez.</p>

<p>Los que no quieren esperar, pueden pagar 50 d&oacute;lares a alguien para que haga la fila por ellos, m&aacute;s los 40 d&oacute;lares que cuesta de forma legal el pasaje a Necocl&iacute;, el doble de lo que se le cobra a un turista.</p>

<p>Los 500 pasajes diarios es la &uacute;nica forma que Migraci&oacute;n Colombia tiene para cumplir el cupo que fij&oacute; hace unos meses el Gobierno colombiano con Panam&aacute; para limitar el paso de migrantes por el Dari&eacute;n, ante la falta de un paso fronterizo formal.</p>

<p>Sin embargo, en la noche muchos migrantes se lanzan en embarcaciones clandestinas que llevan de forma precaria a los migrantes, cobr&aacute;ndoles hasta 300 d&oacute;lares y bajo el riesgo de un naufragio.</p>

<p>Una vez al otro lado, les espera una caminata de varios d&iacute;as por el Dari&eacute;n, una densa selva donde se enfrentan a crecidas de r&iacute;os, picaduras de insectos y los atracos y violaciones de los grupos ilegales que operan en esta frontera natural.</p>

<p>&#39;La vida me importa, si el camino tiene fuego, yo voy a pasar&#39;, dice Saint-Louis.</p>

<p>Todos son conscientes de lo que les espera: &#39;una vez que pasamos la selva tenemos que pasar por Costa Rica, Nicaragua, Guatemala... hasta llegar a M&eacute;xico&#39;, recuenta Hudson. El problema es que temen que no les d&eacute; para continuar; &#39;nos est&aacute;n chupando todo lo que tenemos&#39;, denuncia.</p>

← Volver al inicio