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De invasiones Islas y Pueblos

Los primeros que vinieron taínos se llamaron y poblaron, habitaron, crearon, fueron, ] Isabel Cepeda: De poetas comprometidos

Publicado: 22/10/2021

De invasiones  Islas y Pueblos

<p>com&uacute;n unidad de intenciones simples,&nbsp;</p>

<p>donde todo, era de todos, de todas y quedaba tiempo para mirar los r&iacute;os, no solo los peces observar las nubes, no s&oacute;lo los p&aacute;jaros&nbsp;<br />
honrar la tierra, no s&oacute;lo sus frutos</p>

<p>Los siguientes que llegaron conquistadores se dec&iacute;an, colonizadores los llam&oacute; la historia invasores en realidad fueron&nbsp;<br />
Y ultrajaron, violaron, exterminaron.&nbsp;</p>

<p>Los&nbsp; que vinieron m&aacute;s tarde, protectores se nombraron,&nbsp; &nbsp;invasores fue su nombre verdadero<br />
Y tomaron, ocuparon, usurparon, asaltaron, pretendiendo humillar a un pueblo que confuso se observaba las manos desnudas, empolvados los pies,&nbsp;<br />
&nbsp;Mientras los herederos de los que segundo al&hellip;<br />
] Isabel Cepeda: De poetas comprometidos</p>

<p>Los que fueron se&ntilde;alados con el don de la palabra, con el prop&oacute;sito cierto de darle voz, verbo, habla, a los suspiros de un pueblo que ayer su voz alzaba y hoy su lamento calla&nbsp;</p>

<p>En este tiempo malsano donde la cultura manda que se olviden los resabios, que se premia a los corruptos, que se aplauda a los que sentados en la mesa del gran fest&iacute;n de reparto dejen caer las migajas,&nbsp; en fin, que se cualquierice el alma</p>

<p>Tiempo maldito el que toca&nbsp;<br />
cuando el capital se impone,&nbsp;<br />
Ayer el canto de los poetas fue trueno, poniendo fuego al oprobio, a la muerte y su guada&ntilde;a<br />
Tambi&eacute;n levant&oacute; el poeta la voz al equiparar la banda que la democracia prendi&oacute; en traje blanco impoluto que s&iacute; se acercaban un palmo las narices delicadas, n&aacute;useas violentas provocaba el olor a sangre&nbsp;<br />
y carne carbonizada cuyos residuos quedaban en tan impecables fachas.&nbsp;</p>

<p>Hoy el mismo pueblo malherido,&nbsp; que ayer tuvo sus cadenas,&nbsp; luego l&aacute;tigo en la espalda despu&eacute;s espada&nbsp; en el cuello y p&oacute;lvora en pecho o frente y que ahora tiene &ldquo;derecho &ldquo;<br />
a languidecer el hambre, a&nbsp; trabajar sin resuello, ya sea formal su contrato o informal como hoy se llama, igual se destroza el alma, igual desapareciendo va la vida que adelgaza y aunque alargue algunos a&ntilde;os&nbsp;<br />
siempre termina llorando&nbsp;<br />
el desconsuelo es por dentro, no hay tiempo que de respiro, este trabajador incansable, constructor del capital va marchando lerdo el paso, cosas de sobreviviente, desalentado o risue&ntilde;o, asumiendo su designio igual la vida le pasa.</p>

<p>Oh cruel! dudoso designio&nbsp;<br />
es se&ntilde;alado a unos cuantos, cu&aacute;l herramienta de este oficio desquiciante s&oacute;lo palabras y met&aacute;foras usa, hace y deshace<br />
con contenidos dolientes, pluma en mano, cual justiciera espada.&nbsp;</p>

<p>Pobre de este ser que algunos llaman poeta que la vida va empujando cu&aacute;l si el mundo un poema de inmensa pesadumbre se tratase.&nbsp;</p>

<p>Cuando ya han muerto casi todos los poetas reales y s&oacute;lo nos quedan los recuerdos de la voz queda de un Mir llamando....<br />
&ldquo;... a parir la tierra.... &ldquo;&nbsp;<br />
o repitiendo a gritos&nbsp;<br />
....&rdquo;que no pueden morir ciertas, ciertas mariposas...&rdquo;</p>

<p>De Dalton que profan&oacute;&nbsp; el silencio cuando sinti&oacute; su derrota:&nbsp;<br />
....&rdquo;la vida paga su precio con tu sangre&rdquo;</p>

<p>O a Neruda con su faz mi abuelo legendario&nbsp;<br />
....&rdquo;y el estupor del pueblo vio caer a los muertos con furia y con dolor ....&rdquo;</p>

<p>O al irrepetible Benedetti que ante la muerte inminente del comandante infinito:<br />
....&rdquo;as&iacute; estamos, consternados y rabiosos&rdquo;</p>

<p>Oh poetas legendarios!</p>

<p>Cu&aacute;nto quisi&eacute;ramos algunos ir a beber con frecuencia de su inagotable fuente.</p>

<p>Pero hoy, a&uacute;n sobrando causas que le canten el dolor, las penas nuevas y las injusticias en sus miles de matices&nbsp;<br />
las luces nos deslumbran hasta el alma,&nbsp;<br />
se nos callan muchas veces las razones,&nbsp;<br />
se nos quedan mudas las met&aacute;foras&nbsp;</p>

<p>Que va a ser&nbsp; de nosotros y nosotras?<br />
No nos va a bastar el tiempo para poder poner las adecuadas palabras con ropaje de poema cuando nos somete sin piedad el capital,&nbsp;<br />
sus cadenas y su mundo de sirenas.&nbsp;</p>

<p>Donde habr&aacute; un cementerio con alg&uacute;n rosal aunque silvestre fuera, donde las almas de los poetas que no tuvieron paz en el respiro descansen en silencio de sus quejumbrosas penas...</p>

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