Turno Libre

DisCurso presidencial Gustavo Petro

Llegar aquí indudablemente implica recorrer una vida. La vida inmensa que nunca se recorre sola. Aquí está mi madre, Clara

Publicado: 08/08/2022

DisCurso presidencial Gustavo Petro

<p>Llegar aqu&iacute; indudablemente implica recorrer una vida. La vida inmensa que nunca se recorre sola. Aqu&iacute; est&aacute; mi madre, Clara, nada existir&iacute;a en mi mente en este momento sin ella. Aqu&iacute; est&aacute; mi padre, Gustavo, caribe&ntilde;o, aqu&iacute; est&aacute;n mis hermanos Adriana y Juan que me aguantan. Aqu&iacute; est&aacute;n mis hijos, Nicol&aacute;s Petro, Nicol&aacute;s Alcocer, Andrea y Andr&eacute;s, Sof&aacute; y Antonella, mis peque&ntilde;as que florecen de coraz&oacute;n y alma. Aqu&iacute; est&aacute; Ver&oacute;nica Alcocer, quien me ha acompa&ntilde;ado, quien me ha dado descendencia, la vida misma. Quien el amor ha hecho todo posible. Aqu&iacute; no estar&aacute; para acompa&ntilde;arme solamente sino para acompa&ntilde;ar a las mujeres de Colombia en su esfuerzo para salir adelante, para crear, para luchar, para ser. Para superar la violencia dentro y fuera de las familias, para construir la pol&iacute;tica del amor. Aqu&iacute; est&aacute; como en el recorrido de mi existencia, el pueblo. Las manos humildes del obrero, aqu&iacute; est&aacute;n las campesinas y las que barren las calles. Aqu&iacute; est&aacute;n los corazones del trabajo, las ilusiones de quien sufre, aqu&iacute; est&aacute;n las mujeres trabajadoras que me han abrazado cuando decaigo, cuando me siento d&eacute;bil, el amor al pueblo, a la gente que sufre excluida, es el que me tiene aqu&iacute; para unir y construir una naci&oacute;n. As&iacute; acaba Cien A&ntilde;os de Soledad de nuestro querido Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez. &laquo;Todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre porque las estirpes condenadas a cien a&ntilde;os de soledad no ten&iacute;an una segunda oportunidad sobre la tierra&raquo;. Los colombianos y las colombianas hemos sido muchas veces en nuestra historia enviados a la condena de lo imposible, a la falta de oportunidades, a los NO rotundos. Quiero decirles a todos los colombianos y todas las colombianas que me est&aacute;n escuchando en esta Plaza Bol&iacute;var, en los alrededores, en toda Colombia y en el exterior que hoy empieza nuestra segunda oportunidad. Nos la hemos ganado. Se la han ganado. Su esfuerzo vali&oacute; y valdr&aacute; la pena. Es la hora del cambio. Nuestro futuro no est&aacute; escrito. Somos due&ntilde;os del esfero y podemos escribirlo juntos, en paz y en uni&oacute;n. Hoy empieza la Colombia de lo posible. Estamos ac&aacute; contra todo pron&oacute;stico, contra una historia que dec&iacute;a que nunca &iacute;bamos a gobernar, contra los de siempre, contra los que no quer&iacute;an soltar el poder. Pero lo logramos. Hicimos posible lo imposible. Con trabajo, recorriendo y escuchando, con ideas, con amor, con esfuerzo. Desde hoy empezamos a trabajar para que m&aacute;s imposibles sean posibles en Colombia. Si pudimos, podremos. Que la paz sea posible. Tenemos que terminar, de una vez y para siempre, con seis d&eacute;cadas de violencia y conflicto armado. Se puede. Cumpliremos el Acuerdo de Paz, seguiremos a rajatabla las recomendaciones del informe de la Comisi&oacute;n de la Verdad y trabajaremos de manera incansable para llevar paz y tranquilidad a cada rinc&oacute;n de Colombia. Este es el Gobierno de la vida, de la Paz, y as&iacute; ser&aacute; recordado. La paz es posible si desatamos en todas las regiones de Colombia el di&aacute;logo social, para encontrarnos en medio de las diferencias, para expresarnos y ser escuchados, para buscar a trav&eacute;s de la raz&oacute;n, los caminos comunes de la convivencia. Es la sociedad toda la que debe dialogar sobre c&oacute;mo no matarnos y sobre c&oacute;mo progresar. En los di&aacute;logos regionales vinculantes convocamos a todas las personas desarmadas, para encontrar los caminos del territorio que permitan la convivencia. No importa los conflictos que all&iacute; all&aacute;, se trata precisamente de evidenciarlos a trav&eacute;s de la palabra, de intentar sus soluciones a trav&eacute;s de la raz&oacute;n. Es m&aacute;s democracia, m&aacute;s participaci&oacute;n lo que propongo para terminar con la violencia. Pero convocamos, tambi&eacute;n, a todos los armados a dejar las armas en las nebulosas del pasado. A aceptar beneficios jur&iacute;dicos a cambio de la paz, a cambio de la no repetici&oacute;n definitiva de la violencia, a trabajar como due&ntilde;os de una econom&iacute;a pr&oacute;spera pero legal que acabe con el atraso de las regiones. Para que la paz sea posible en Colombia, necesitamos dialogar, dialogar mucho, entendernos, buscar los caminos comunes, producir cambios. Claro que la paz es posible si se cambia, por ejemplo, la pol&iacute;tica contra las drogas, por ejemplo, vista como una guerra por una pol&iacute;tica de prevenci&oacute;n fuerte del consumo en las sociedades desarrolladas. Es hora de una nueva Convenci&oacute;n Internacional que acepte que la guerra contra las drogas ha fracasado, que, ha dejado un mill&oacute;n de latinoamericanos asesinados, durante estos 40 a&ntilde;os, y que deja 70.000 norteamericanos muertos por sobredosis cada a&ntilde;o. Que la guerra contra las drogas fortaleci&oacute; las mafias y debilit&oacute; los Estados. Que la guerra contra las drogas ha llevado a los Estados a cometer cr&iacute;menes y ha evaporado el horizonte de la democracia. &iquest;Vamos a esperar que otro mill&oacute;n de latinoamericanos caigan asesinados y que se eleven a 200.000 los muertos por sobredosis en Estados Unidos cada a&ntilde;o? O m&aacute;s bien, cambiamos el fracaso por un &eacute;xito que permita que Colombia y Latinoam&eacute;rica puedan vivir en paz. Que la igualdad sea posible. El 10 % de la poblaci&oacute;n colombiana tiene el 70 % de la riqueza. Es un desprop&oacute;sito y una amoralidad. No naturalicemos la desigualdad y la pobreza. No miremos para otro lado, no seamos c&oacute;mplices. Con voluntad, pol&iacute;ticas de redistribuci&oacute;n y un programa de justicia vamos a hacer una Colombia m&aacute;s igualitaria y con m&aacute;s oportunidades para todos y todas. La igualdad es posible si somos capaces de crear riqueza para todos y todas, y si somos capaces de distribuirla m&aacute;s justamente. Por eso proponemos una econom&iacute;a basada en la producci&oacute;n, el trabajo y el conocimiento. Y es por ello por lo que proponemos una reforma tributaria que genere justicia. El llevar una parte de la riqueza de las personas que m&aacute;s tienen y m&aacute;s ganan, para abrirle las puertas de la educaci&oacute;n a toda la ni&ntilde;ez y la juventud., no debe ser mirado como un castigo o un sacrificio. Es simplemente el pago solidario que alguien afortunado hace a una sociedad que le permite y le garantiza la fortuna. Si somos capaces de llevar una parte de la riqueza que se crea, a los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as desnutridas a trav&eacute;s de algo tan simple como pagar los impuestos de ley, seremos m&aacute;s justos y estaremos m&aacute;s en paz. No es un asunto solo de caridad, es un asunto de solidaridad humana. La solidaridad es lo que ha permitido que los pueblos sobrevivan y logren las m&aacute;ximas conquistas de la cultura y de la civilizaci&oacute;n. No hemos avanzado como humanidad compitiendo, lo hemos hecho ayud&aacute;ndonos. Por eso estamos vivos en este planeta. Seremos iguales cuando el que m&aacute;s tiene al pagar sus impuestos lo haga con gusto, con orgullo, sabedor que ayudar&aacute; a su pr&oacute;jimo ni&ntilde;o, ni&ntilde;a, beb&eacute;, joven, mujer, a crecer sano, a pensar, a vivir con la plenitud que da la nutrici&oacute;n y la educaci&oacute;n del cerebro y del alma. La solidaridad est&aacute; en el impuesto que paga el que puede pagarlo y en el gasto del estado que va a quienes lo necesitan por su infancia, por su juventud, por su vejez. Por eso hemos planteado una reforma tributaria, una reforma de la salud y de las pensiones, una reforma del contrato laboral, una reforma de la educaci&oacute;n. Por eso hemos priorizado en el presupuesto la infraestructura de la educaci&oacute;n, de la salud, del agua potable, de los distritos de riego y de los caminos vecinales. Los impuestos no ser&aacute;n confiscatorios, simplemente ser&aacute;n justos, en un pa&iacute;s que debe reconocer como aberraci&oacute;n la enorme desigualdad social en la que vivimos, en un Estado que debe proteger la transparencia del gasto, y en una sociedad que se merece vivir en paz. Ser una sociedad del conocimiento, es decir una sociedad donde todos sus integrantes tengan el m&aacute;ximo de escolaridad y cultura, no es una utop&iacute;a. Pueblos m&aacute;s pobres que nosotros hace d&eacute;cadas son ahora sociedades del conocimiento solo porque invirtieron durante d&eacute;cadas y con prioridad en la educaci&oacute;n p&uacute;blica. Llego el momento de devolverle la deuda a nuestra educaci&oacute;n p&uacute;blica para que alcance a todos y todas y sea de calidad. Llego el momento de ser conscientes que el hambre avanza. Que avanza por todo el mundo porque se derrumb&oacute; una idea de seguridad alimentaria basada exclusivamente en el comercio internacional. El comercio internacional en s&iacute; mismo no es ni positivo ni negativo, pero si no se maneja con inteligencia y se planifica puede destruir econom&iacute;as y vidas. El mundo hoy aprende la importancia dela soberan&iacute;a alimentaria. La soberan&iacute;a alimentaria es la garant&iacute;a que toda sociedad debe tener para consumir sus nutrientes indispensables. Colombia es un pa&iacute;s que debe y puede gozar de soberan&iacute;a alimentaria para lograr el hambre cero. Una misi&oacute;n del Estado con todo el sector privado que quiera unirse debe garantizar la plena alimentaci&oacute;n sana de toda la sociedad colombiana y lograr excedentes de exportaci&oacute;n. En la tierra en donde el ser humano descubri&oacute; el ma&iacute;z debemos producir de nuevo ma&iacute;z. El Estado tendr&aacute; que brindar riegos, cr&eacute;ditos, t&eacute;cnicas, semillas mejoradas, protecci&oacute;n, el campesinado y la empresa privada puede brindar el trabajo y el empe&ntilde;o cotidiano para lograr que nuestros campos vuelvan a producir los alimentos que necesita nuestro pueblo. Volveremos a construir distritos de riego con el Ej&eacute;rcito y casas campesinas y caminos vecinales con los soldados de la Patria. Ej&eacute;rcito, sociedad y producci&oacute;n pueden unirse en una nueva &eacute;tica social indestructible. Los helic&oacute;pteros y los aviones, las fragatas, no solo sirven para bombardear o disparar, tambi&eacute;n sirven para crear la primera infraestructura de la salud preventiva del pueblo colombiano. Solo si producimos seremos ricos y pr&oacute;speros como sociedad. La riqueza est&aacute; en el trabajo y el trabajo es cada vez m&aacute;s, de la inteligencia. Por eso, a partir de hoy, todos los bienes en extinci&oacute;n de dominio de la SAE pasar&aacute;n a ser la base de una nueva econom&iacute;a productiva administrada por las organizaciones campesinas, por las cooperativas urbanas de j&oacute;venes productivos, y por las asociaciones populares femeninas. Que la igualdad de g&eacute;nero sea posible. No podemos seguir permitiendo que las mujeres tengan menos oportunidades laborales y que ganen menos que los hombres, que tengan que dedicar el triple o cu&aacute;druple de horas a las tareas de cuidado, que est&eacute;n menos representadas en nuestras instituciones. Ya es hora de combatir todas esas desigualdades y equilibrar la balanza. Que el futuro verde sea posible. El cambio clim&aacute;tico es una realidad. Y es urgente. No lo dicen las izquierdas ni las derechas, lo dice la ciencia. Tenemos y podemos encontrar un modelo que sea sostenible econ&oacute;mica, social y ambientalmente. Solo habr&aacute; un futuro si equilibramos nuestras vidas y la econom&iacute;a de todo el mundo con la naturaleza. La ciencia ha anunciado la extinci&oacute;n posible de la especie humana en apenas uno o dos siglos por los efectos en la salud que traer&iacute;a la crisis clim&aacute;tica. El virus del covid le mostr&oacute; a toda la humanidad la alerta viva y real de esta posibilidad. La ciencia no parece equivocarse. Por eso desde esta Colombia le pedimos al mundo acci&oacute;n y no hipocres&iacute;a. Nosotros estamos dispuestos a transitar a una econom&iacute;a sin carb&oacute;n y sin petr&oacute;leo, pero poco ayudamos a la humanidad con ello. No somos nosotros los que emitimos los gases efecto invernadero. Son los ricos del mundo quienes lo hacen, acercando al ser humano a su extinci&oacute;n, pero nosotros si tenemos la mayor esponja de absorci&oacute;n de estos gases despu&eacute;s de los oc&eacute;anos: La selva amaz&oacute;nica. Uno de los pilares del equilibrio clim&aacute;tico y de la vida en el planeta es la selva amaz&oacute;nica. &iquest;Vamos a dejar que se destruya esa selva para llegar al punto de no retorno en la extinci&oacute;n de la humanidad? O, &iquest;amos a salvarla con la humanidad misma que quiere seguir viviendo en esta tierra? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; el fondo mundial para salvar la selva Amaz&oacute;nica? Los discursos no la salvar&aacute;n. Podemos convertir a toda la poblaci&oacute;n que hoy habita la amazonia colombiana en una poblaci&oacute;n cuidadora de la selva, pero necesitamos los fondos del mundo para hacerlo. Si es tan dif&iacute;cil conseguir esos dineros que las tasas carb&oacute;n y los fondos del clima pactados deber&iacute;an otorgar para salvar algo tan esencial, entonces, le propongo a la humanidad cambiar deuda externa por gastos internos para salvar y recuperar nuestras selvas, bosques y humedales. Disminuyan la deuda externa y gastaremos el excedente en salvar la vida humana. Si el FMI ayuda a cambiar deuda por acci&oacute;n concreta contra la crisis clim&aacute;tica, tendremos una nueva econom&iacute;a pr&oacute;spera y una nueva vida para la humanidad. Se acabaron los &laquo;no se puede&raquo; y los &laquo;siempre fue as&iacute;&raquo;. Hoy empieza la Colombia de lo posible. Hoy empieza nuestra segunda oportunidad. Desde hoy, soy el presidente de toda Colombia y de todos los colombianos y colombianas. Es mi deber y mi deseo. Colombia no es solo Bogot&aacute;. El Gobierno del Cambio ser&aacute; descentralizado. Les prometo que vamos a estar y trabajar en todo el pa&iacute;s, desde Leticia hasta Punta Gallinas, desde Cabo Manglares hasta Isla San Jos&eacute;. Duele mucho la ausencia del Estado en muchos puntos del pa&iacute;s. Ya no m&aacute;s. Voy a trabajar para que el lugar de nacimiento no condicione tu futuro y para que el Estado diga presente en cada rinc&oacute;n de Colombia. Agradezco la presencia de presidentes, presidentas y otros representantes de los pueblos hermanos de Latinoam&eacute;rica y del mundo. En tiempos en los que vemos a naciones hermanas bombarde&aacute;ndose, aqu&iacute;, en el coraz&oacute;n de Colombia, en el coraz&oacute;n de Latinoam&eacute;rica, hay una decena de presidentes y presidentas de la regi&oacute;n, con diversidad ideol&oacute;gica y diferentes trayectorias, pero todos unidos y unidas compartiendo esta verdadera fiesta de la democracia. Ya es hora de dejar atr&aacute;s los bloques, los grupos y las diferencias ideol&oacute;gicas para trabajar juntos. Entendamos de una vez y para siempre que es mucho m&aacute;s lo que nos une que lo que nos separa. Y que juntos somos m&aacute;s fuertes. Hagamos realidad esa unidad con la que so&ntilde;aron nuestros h&eacute;roes, como Bol&iacute;var, San Mart&iacute;n, Artigas, Sucre y O&rsquo;Higgins. No es una utop&iacute;a ni es romanticismo. Es el camino para hacernos fuertes en este mundo complejo. Hoy necesitamos estar m&aacute;s juntos y unidos que nunca. Como dijo alguna vez Sim&oacute;n Bol&iacute;var: &laquo;La uni&oacute;n debe salvarnos, como nos destruir&aacute; la divisi&oacute;n si llega a introducirse entre nosotros&raquo;. Pero la unidad latinoamericana no puede ser una ret&oacute;rica, un mero discurso. Acabamos de vivir quiz&aacute;slo peor de la pandemia del covid, y Am&eacute;rica Latina no fue capaz de juntarse, de coordinarse, para comprar las vacunas m&aacute;s baratas, pr&aacute;cticamente fue usada sin capacidad de negociaci&oacute;n, dispersa en sus gobiernos. &iquest;Vamos a tener una Latinoam&eacute;rica sin capacidad de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica? &iquest;Una Latinoam&eacute;rica sin capacidad de coordinar sus servicios de salud, sin capacidad de coordinar las compras de medicamentos de manera unificada? Latinoam&eacute;rica se junta en algunas instituciones, pero no en proyectos concretos. &iquest;Hemos acaso logrado la conexi&oacute;n de todas nuestras redes de energ&iacute;a el&eacute;ctrica? &iquest;Hay una red de energ&iacute;a el&eacute;ctrica que cubra a toda Am&eacute;rica? &iquest;Hemos logrado que las fuentes de nuestras energ&iacute;as sean limpias? &iquest;No es acaso hora de impulsar las empresas petroleras p&uacute;blicas y nuestras empresas de transmisi&oacute;n el&eacute;ctrica a construir el instrumento empresarial y financiero latinoamericano que avoque las inversiones en la generaci&oacute;n de las energ&iacute;as limpias y en la transmisi&oacute;n de esa energ&iacute;a a escala continental? Colombia har&aacute; su &eacute;nfasis internacional en alcanzar los acuerdos m&aacute;s ambiciosos posibles para frenar el cambio clim&aacute;tico y defender la Paz mundial. No estamos con la guerra. Estamos con la Vida. Buscaremos mayores alianzas con &Aacute;frica de donde provenimos, buscaremos una alianza de pueblos afros en am&eacute;rica, buscaremos que San Andr&eacute;s sea un centro de salud, cultural y educativo del Caribe antillano; de all&iacute; saldr&aacute;n todos los embajadores y embajadoras de Colombia para las Antillas. Buscaremos una alianza con el mundo &aacute;rabe en el camino de transitar hacia las nuevas econom&iacute;as descarbonizadas. Buscaremos juntar nuestra Buenaventura y nuestro Tumaco con el este asi&aacute;tico rico y productivo. Nuestro himno, que es uno de los m&aacute;s lindos del mundo, dice &laquo;sentir o padecer&raquo;. Colombia acumula siglos de padecimiento. Una madre que no puede darle de comer a su hijo, la padece. Un joven que emigra porque no encuentra oportunidades, la padece. Una abuela o un abuelo que no tiene una pensi&oacute;n digna, la padece. La Colombia que so&ntilde;amos, la Colombia que queremos, la Colombia que nos merecemos es la Colombia que queremos sentir. La Colombia que vibra, que se esfuerza, que a&ntilde;ora y trabaja para alcanzar la paz. Que quiere una tierra pr&oacute;spera, con igualdad de posibilidades indistintamente del lugar donde naci&oacute;, independientemente de c&oacute;mo se apellidan sus padres o de cu&aacute;l sea su color de piel. Esa es la Colombia que queremos sentir y por la que trabajaremos hasta el &uacute;ltimo d&iacute;a de nuestro mandato. En este primer discurso como presidente de Colombia, frente al poder legislativo, y frente a mi pueblo, quiero compartir mi dec&aacute;logo de gobierno y mis compromisos. 1. Trabajar&eacute; para conseguir la paz verdadera y definitiva. Como nadie, como nunca. Vamos a cumplir el Acuerdo de Paz y a seguir las recomendaciones del informe de la Comisi&oacute;n de la Verdad. El &laquo;Gobierno de la Vida&raquo; es el &laquo;Gobierno de la Paz&raquo;. La paz es el sentido de mi vida, es la esperanza de Colombia. No podemos fallarle a la sociedad colombiana. Los muertos se lo merecen. Los vivos lo necesitan. La vida debe ser la base de la paz. Una vida justa y segura. Una vida para vivir sabroso, para vivir feliz, para que la dicha y el progreso sean nuestra identidad. 2. Cuidar&eacute; de nuestros abuelos y abuelas, de nuestros ni&ntilde;os y ni&ntilde;as, de las personas con discapacidad, de las personas a las que la historia o la sociedad ha marginado. Haremos una &laquo;pol&iacute;tica de cuidados&raquo; para que NADIE se quede atr&aacute;s. Somos una sociedad solidaria, que se preocupa y ocupa del pr&oacute;jimo. Que su Gobierno tambi&eacute;n lo sea. Haremos una pol&iacute;tica sensible al sufrimiento y dolor ajeno, con herramientas y soluciones para crear igualdad. 3. Gobernar&eacute; con y para las mujeres de Colombia. Hoy, aqu&iacute;, empieza un gobierno paritario y con un Ministerio de Igualdad. &iexcl;Al fin! Con nuestra vicepresidenta y ministra Francia M&aacute;rquez vamos a trabajar para que el g&eacute;nero no determine cu&aacute;nto ganas ni c&oacute;mo vives. Queremos igualdad real y seguridad para que las colombianas puedan caminar tranquilas y no temer por sus vidas. 4. Dialogar&eacute; con todos y todas, sin excepciones ni exclusiones. Este ser&aacute; un gobierno de puertas abiertas para todo aquel que quiera dialogar sobre los problemas de Colombia. Se llame como se llame, venga de donde venga. Lo importante no es de d&oacute;nde venimos, si no a d&oacute;nde vamos. Nos une la voluntad de futuro, no el peso del pasado. Vamos a construir un Gran Acuerdo Nacional para fijar la hoja de ruta de la Colombia de los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. El di&aacute;logo ser&aacute; mi m&eacute;todo, los acuerdos mi objetivo. 5. Escuchar&eacute; a los colombianas y colombianos como he venido haciendo en todos estos a&ntilde;os. NO se gobierna a distancia, alejado del pueblo y desconectado de sus realidades. Todo lo contrario: se gobierna escuchando. Vamos a dise&ntilde;ar mecanismos y din&aacute;micas para que todo colombiano se sienta escuchado en este Gobierno. No quedar&eacute; atrapado entre las cortinas de la burocracia. Estar&eacute; cerca de los problemas. Caminar&eacute; al lado y junto a los colombianos de todos los rincones. Solo quien est&aacute; cerca puede entender y ponerse en el lugar del otro. 6. Defender&eacute; a los colombianos y colombianas de las violencias y trabajar&eacute; para que las familias se sientan seguras y tranquilas. Lo haremos con una estrategia integral de seguridad. Colombia necesita una estrategia que vaya desde los programas de prevenci&oacute;n hasta la persecuci&oacute;n de las estructuras criminales y la modernizaci&oacute;n de las fuerzas de seguridad. Las vidas salvadas ser&aacute; nuestro principal indicador de &eacute;xito. El crimen se combate de muchas maneras. Todas imprescindibles. Quiero defender a las familias colombianas de la inseguridad diaria y cotidiana: sea de la violencia machista o de cualquier otra violencia. 7. Luchar&eacute; contra la corrupci&oacute;n con mano firme y sin miramientos. Un Gobierno de &laquo;cero tolerancia&raquo;. Vamos a recuperar lo que se robaron, vigilar para que no se vuelva a hacer y transformar el sistema para desincentivar este tipo de pr&aacute;cticas. Ni familia, ni amigos, ni compa&ntilde;eros, ni colaboradores&hellip; nadie queda excluido del peso de la Ley, del compromiso contra la corrupci&oacute;n y de mi determinaci&oacute;n para luchar contra ella. 8. Proteger&eacute; nuestro suelo y subsuelo, nuestros mares y r&iacute;os. Nuestro aire y cielo. Nuestros paisajes nos definen y nos llenan de orgullo. Y, por eso, no voy a permitir que la avaricia de unos pocos ponga en riesgo nuestra biodiversidad. Vamos a enfrentar la deforestaci&oacute;n descontrolada de nuestros bosques e impulsar el desarrollo de energ&iacute;as renovables. Colombia ser&aacute; potencia mundial de la vida. El Plantea Tierra es la &laquo;casa com&uacute;n&raquo; de los seres humanos. Y Colombia, desde su enorme riqueza natural, va a liderar esta lucha por la vida planetaria. 9. Desarrollar&eacute; la industria nacional, la econom&iacute;a popular y el campo colombiano. Sin distinciones ni preferencias. Vamos a acompa&ntilde;ar y apoyar a todo aquel se esfuerza por Colombia: el campesino/a que se levanta al alba, el artesano/a que mantiene viva nuestra cultura, el empresario/a que crea trabajo. Necesitamos de todos y todas para crecer y redistribuir riqueza. La ciencia, la cultura y el conocimiento es el combustible del siglo XXI. Vamos a desarrollar la sociedad del conocimiento y la tecnolog&iacute;a. 10. Cumplir&eacute; har&eacute; cumplir nuestra Constituci&oacute;n. La que dice en su art&iacute;culo 1: &ldquo;Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de Rep&uacute;blica unitaria, descentralizada, con autonom&iacute;a de sus entidades territoriales, democr&aacute;tica, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del inter&eacute;s general&rdquo;. Desarrollaremos, tambi&eacute;n, una nueva cobertura legal para hacer sostenible, justo e igualitario nuestro desarrollo. La ley, como dice Paolo Flores d&rsquo;Arcais, es el poder de los que no tienen poder. Necesitamos mejores leyes, nuevas leyes al servicio de las grandes mayor&iacute;as y garantizar su cumplimiento. Conf&iacute;o mucho en que los debates en nuestras asambleas legislativas sean fruct&iacute;feros y ofrezcan resultados para la sociedad colombiana. Hay mucha tarea y conf&iacute;o plenamente en nuestros representantes. Y finalmente, unir&eacute; a Colombia. Uniremos, entre todos y todas, a nuestra querida Colombia. Tenemos que decirle basta a la divisi&oacute;n que nos enfrenta como pueblo. Yo no quiero dos pa&iacute;ses, como no quiero dos sociedades. Quiero una Colombia fuerte, justa y unida. Los retos y desaf&iacute;os que tenemos como naci&oacute;n exigen una etapa de unidad y consensos b&aacute;sicos. Es nuestra responsabilidad. Termino aqu&iacute; con lo que me dijo una ni&ntilde;a arhuaca en la ceremonia de posesi&oacute;n ancestral que hicimos el viernes en la Sierra Nevada &laquo;Para armonizar la vida, para unificar los pueblos, para sanar la humanidad, sintiendo el dolor de mi pueblo, de mi gente aqu&iacute;, este mensaje de luz y verdad, esparza por tus venas, por tu coraz&oacute;n y se conviertan en actos de perd&oacute;n y reconciliaci&oacute;n mundial, pero primero, en nuestros coraz&oacute;n y mi coraz&oacute;n, gracias&raquo;. Esta segunda oportunidad es para ella, y para todos los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de Colombia.</p>

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