Turno Libre

La leyenda Amaury Germán Amaury Germán,

una leyenda agigantada en el tiempo

Publicado: 12/01/2023

La leyenda Amaury Germán Amaury Germán,

<p>El doce de enero de 1972, a las cuatro de la tarde, fueron abatidos en las inmediaciones del km. 14 de la autopista Las Am&eacute;ricas&nbsp;Amaury Germ&aacute;n Aristy&nbsp;y Virgilio Perdomo, &uacute;ltimos sobrevivientes de&nbsp;Los Palmeros; horas antes, en la ma&ntilde;ana hab&iacute;an ca&iacute;do Bienvenido Leal Prandy (Chuta), y Ulises Cer&oacute;n Polanco. No hubo sobrevivientes. Esa tarde naci&oacute; la leyenda&nbsp;Amaury Germ&aacute;n Aristy. Ten&iacute;a apenas 24 a&ntilde;os.</p>

<p>Muri&oacute; como los&nbsp;h&eacute;roes&nbsp;griegos, joven. Inc&oacute;lume. Fiel a los principios que le costaron la vida y le abrieron las puertas de la leyenda. Muchos de sus compa&ntilde;eros revolucionarios se olvidaron de sus principios embrujados por el canto de sirena de la &ldquo;democracia&rdquo; que reemplaz&oacute; al r&eacute;gimen de represi&oacute;n e intolerancia de Balaguer en agosto de 1978. La vida es un camino sembrado de tentaciones y trampas que los muertos esquivan.</p>

<p>De alimentar la leyenda Amaury se han encargado sus compa&ntilde;eros de los Comandos de la Resistencia, sus amigos, su viuda y aquel valiente clamor de su madre al darle sepultura: &ldquo;&iexcl;No te apures, mi hijo, tu lucha no ser&aacute; en vano!&rdquo;. Los detalles de ese aciago d&iacute;a pertenecen a la leyenda. Como el mito, la leyenda no tiene limites.</p>

<p>Los Palmeros&nbsp;constitu&iacute;an la avanzada militar y la log&iacute;stica urbana del coronel Francisco Caama&ntilde;o, l&iacute;der militar de la revoluci&oacute;n de abril de 1965 que 1967, poco despu&eacute;s de la muerte de Ernesto Guevara en Bolivia, hab&iacute;a desaparecido en Londres en donde era agregado militar de Rep&uacute;blica Dominicana. Su desaparici&oacute;n se convirti&oacute;, durante a&ntilde;os, en un misterio que sobrevivi&oacute; a su muerte el 16 de febrero de 1973 en las monta&ntilde;as dominicanas; un malentendido propio de las circunstancias pol&iacute;ticas sembr&oacute; la duda y prolong&oacute; el enigma.</p>

<p>Bosch, por ejemplo, fue v&iacute;ctima durante muchos a&ntilde;os de ese malentendido. Dud&oacute; que Caama&ntilde;o liderara el grupo guerrillero que desembarc&oacute; en playa Caracoles de Azua el 3 de febrero de 1973. Eran los d&iacute;as de la ruptura Bosch-Pe&ntilde;a G&oacute;mez. El partido m&aacute;s antiguo de Rep&uacute;blica Dominicana entonces estaba a punto de la escisi&oacute;n que finalmente se materializ&oacute; en diciembre de ese a&ntilde;o con la fundaci&oacute;n del PLD.</p>

<p>En efecto, la v&iacute;spera del desembarco guerrillero relata Bosch: &ldquo;Vino a mi casa una persona [&hellip;] que tra&iacute;a un mensaje del coronel Caama&ntilde;o, quien me mandaba a decir que respaldaba completamente la pol&iacute;tica del PRD y de manera muy especial la pol&iacute;tica personal m&iacute;a [&hellip;] dec&iacute;a esas palabras, en presencia de Pe&ntilde;a G&oacute;mez, quien nunca lo ha negado, a esa hora estaba entrando en Playa Caracoles, el mismo d&iacute;a, en ese mismo momento, el coronel Caama&ntilde;o&hellip; Como yo sab&iacute;a que la persona que me trajo ese mensaje hab&iacute;a estado en Cuba y hab&iacute;a visto a Caama&ntilde;o, no pod&iacute;a yo aceptar la idea de que Caama&ntilde;o estaba en territorio dominicano&hellip; Era la noche del 2 de febrero&hellip;&rdquo; El entonces l&iacute;der del PRD agrega: &ldquo;el 5 [de febrero] lleg&oacute; Hugo Tolentino a decirme que se dec&iacute;a que Caama&ntilde;o estaba en la monta&ntilde;a, yo no pod&iacute;a creerlo, porque no pod&iacute;a creer que Caama&ntilde;o me hubiera mandado un mensaje para enga&ntilde;arme.&rdquo; (Obras completas, t. 38, p.361).</p>

<p>Mientras, Bosch acostumbrado a la maledicencia de sus adversarios, nunca dej&oacute; de valorar la imagen legendaria del H&eacute;roe de Abril. Del reducido grupo que acompa&ntilde;&oacute; a Francisco Caama&ntilde;o en su &uacute;ltima campa&ntilde;a militar, tenemos las obras testimoniales de los guerrilleros Hamlet Hermann y Claudio Caama&ntilde;o.</p>

<p>El desigual combate de Amaury Germ&aacute;n y sus compa&ntilde;eros contra centenares de militares y polic&iacute;as se escenific&oacute; hace ya 50 a&ntilde;os. La leyenda se ha ocupado de los pormenores del combate y as&iacute; ha sobrevivido en la memoria de los adolescentes de entonces; como ha sobrevivido tambi&eacute;n el inesperado anuncio en febrero de 1973 de que Caama&ntilde;o hab&iacute;a desembarcado liderando un reducido contingente guerrillero por playa Caracoles de Azua.&nbsp;</p>

<p>Ambas epopeyas conquistaron las llaves de las puertas de la leyenda. La victoria de los vencidos es casarse con la gloria y esperar como dice Bol&iacute;var en el poema de Neruda: &ldquo;&iexcl;Despierto cada cien a&ntilde;os cuando despierta un pueblo!&rdquo;.</p>

<p>La Pax americana cuyas botas pisaron Rep&uacute;blica Dominicana por segunda vez el 28 de abril de 1965 no se satisfizo con dejar instalado un gobierno de tipo autoritario y desat&oacute; la persecuci&oacute;n de los revolucionarios que no entendieron que hab&iacute;an sido derrotados. Una cacer&iacute;a que Pe&ntilde;a G&oacute;mez en un poema de circunstancia, &ldquo;Lloran las viejas campanas&rdquo;, da cuenta de los revolucionarios ca&iacute;dos en los a&ntilde;os posteriores a la Revoluci&oacute;n de 1965: Otto Morales, Am&iacute;n Abel; Amaury Germ&aacute;n y su grupo, Caama&ntilde;o y sus guerrilleros y, como la implacable Pax americana no deja cabos sueltos, Guillermo Rubirosa Ferm&iacute;n en 1978.</p>

<p>La victoria electoral de Antonio Guzm&aacute;n en mayo de 1978 y los diferentes presidentes que se han sucedido desde entonces, incluido Balaguer en 1986, los 4 gobiernos del PLD y el actual, es la prueba de que el plan de decapitar la izquierda revolucionaria en Rep&uacute;blica dominicana hab&iacute;a tenido &eacute;xito. La Pax americana sabe que poblar la historia reciente de un pa&iacute;s de&nbsp;h&eacute;roes&nbsp;legendarios es tan peligroso como pensar que un volc&aacute;n se apaga para siempre.</p>

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