Turno Libre

SEAMOS HONESTOS Y PRACTIQUEMOS LA JUSTICIA

. INTRODUCCIÓN

Publicado: 25/02/2023

SEAMOS HONESTOS Y PRACTIQUEMOS LA JUSTICIA

<p>SEAMOS HONESTOS Y PRACTIQUEMOS LA JUSTICIA I. INTRODUCCI&Oacute;N 1. Es propicia la ocasi&oacute;n de la celebraci&oacute;n del 179o aniversario de nuestra independencia nacional para dirigirnos como Conferencia del Episcopado Dominicano a nuestro pueblo, con la intenci&oacute;n de que juntos reflexionemos y trabajemos por un mejor pa&iacute;s basado en la justicia y la honestidad. 2. Uno de los grandes sue&ntilde;os de los padres de la patria, de manera particular de Juan Pablo Duarte, fue el de lograr una Rep&uacute;blica Dominicana fundada en los valores de la libertad, la paz y la justicia. El en su proceder y ejemplo de vida dio muestra, m&aacute;s que suficiente, de honestidad, incluso siendo capaz de sacrificar sus bienes materiales y hasta la estabilidad econ&oacute;mica familiar, para alcanzar sus sue&ntilde;os de una naci&oacute;n libre e independiente. 3. Debemos recordar que con el nacimiento de la Rep&uacute;blica en el a&ntilde;o 1844 inicia su propio camino la formaci&oacute;n de un sistema judicial. La primera Constituci&oacute;n (San Crist&oacute;bal) dedic&oacute; especial atenci&oacute;n a la conformaci&oacute;n del sistema de justicia denominado Poder Judicial. La justicia es uno de los pilares del estado de derecho, sin la cual, 4 la sociedad no podr&iacute;a alcanzar su verdadero desarrollo institucional. 4. La Iglesia en la Rep&uacute;blica Dominicana, en su tercer Plan Nacional de Pastoral 2023, propone vivir los valores del Reino de Dios, en particular los valores de la honestidad y la justicia. Estos dos valores son un imperativo en nuestra sociedad actual. Deseamos que, escuchando la voz de Jes&uacute;s en el Serm&oacute;n de la Monta&ntilde;a: &ldquo;Bienaventurados los de limpio coraz&oacute;n, pues ellos ver&aacute;n a Dios&rdquo; (Mateo 5,8) y &ldquo;Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos.&rdquo; (Mt 5, 10), seamos una naci&oacute;n cuyos ciudadanos podamos ser contados entre los bienaventurados del Reino de Dios y donde prime el respeto y el cumplimiento de la ley, y la igualdad social se alcance mediante una justa y honesta administraci&oacute;n. 5. Como pastores preocupados por la situaci&oacute;n que vive nuestro pa&iacute;s, invitamos a todo el pueblo dominicano a reflexionar sobre la justicia en Rep&uacute;blica Dominicana, la cual ser&aacute; mejor si todos nos involucramos actuando con honestidad y respeto a las leyes. 6. En nuestro mensaje del 27 de febrero de 2015, &ldquo;La justicia y la paz se encuentran&rdquo;, se&ntilde;alamos algunos temas relacionados con la justicia, que a&uacute;n siguen latentes y que constituyen un obst&aacute;culo para la aplicaci&oacute;n justa de las leyes, tales 5 como: la violencia, la desigualdad, la carencia de transparencia, la impunidad. 7. En muchos pa&iacute;ses, dentro de los cuales estamos nosotros, experimentamos una acelerada situaci&oacute;n de violencia, inseguridad, intolerancia e irrespeto a la dignidad de la persona. Ha aumentado la avaricia, el deseo de obtener riquezas de manera f&aacute;cil y r&aacute;pida y la indiferencia frente al valor de la justicia como fundamento de la paz, la estabilidad social y el desarrollo de los pueblos.1 II. LA JUSTICIA EN LA BIBLIA 8. En la Biblia, en el Antiguo Testamento, la palabra justicia evoca un orden jur&iacute;dico de respeto a la ley. Es muy abarcadora, pues se refiere a la correcta conducta de Dios y de los hombres y significa tambi&eacute;n, una aceptaci&oacute;n plena de la voluntad del Dios de Israel y equidad con el pr&oacute;jimo (Ex 20,12-17), en especial con el pobre, el forastero, el hu&eacute;rfano y la viuda (Dt 10, 18-20). La justicia es la que debe regir las relaciones de los hombres (Job 8,3; Ecl 5,7; Eclo 38,33), en tanto, el hombre justo es aquel que ayuda a su pr&oacute;jimo. 9. En el Nuevo Testamento, el t&eacute;rmino justicia ligado a la necesidad de redenci&oacute;n que tiene el hombre (Rm10,3.5-6). La justicia se convierte en una realidad salv&iacute;fica universal (Rm 10,4); 1 Papa Francisco, Carta enc&iacute;clica Fratelli Tutti 24. 6 la cual es recibida de manera gratuita y a la vez exige al creyente un total servicio a ella misma (Rm 6,12-23). 10. Hay un sentido &eacute;tico de la justicia, que debe ser la gran aspiraci&oacute;n del creyente a trav&eacute;s de una conducta apropiada (1Tim 6,11), y el criterio base para saber qui&eacute;n es verdadero cristiano (1 Jn 2,29; 3,7.10; Apo 22,11). 11. Los pobres y los que desean &aacute;vidamente la justicia, pueden estar seguros de que sus derechos, no quedar&aacute;n olvidados, pues con el mismo Jes&uacute;s, dichos derechos han comenzado a validarse (Mt 6,33. III. LA JUSTICIA Y LA HONESTIDAD EN EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA 12. La reflexi&oacute;n sistem&aacute;tica del Magisterio sobre la virtud de la justicia y la justicia social, tiene su lugar propio en el corpus llamado Doctrina Social de la Iglesia. A partir de la enc&iacute;clica Rerum Novarum2 se afrontar&aacute;n problem&aacute;ticas sociales que requer&iacute;an con urgencia soluciones definidas por la justicia, concretamente las cuestiones vinculadas a la revoluci&oacute;n industrial3 . 2 Le&oacute;n XIII, Carta enc&iacute;clica Rerum novarum (15.5.1891), (Acta Leonis XIII [1892]: 97-144). 3 Cfr. Pontificio Consejo &ldquo;Justicia y Paz&rdquo;, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, Librer&iacute;a Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2004, n. 88. En lo adelante CDSI. 7 13. La justicia es una virtud moral y una de las cuatro virtudes cardinales, la cual es fundamental para la vida moral. Santo Tom&aacute;s de Aquino, influenciado por los fil&oacute;sofos grecorromanos, dir&aacute; que la virtud de la justicia es, ante todo, una disposici&oacute;n interior del alma que nos inclina de un modo constante a dar a cada cual lo que se le debe4. Para el santo, el derecho es el fundamento de la justicia. Al igual que las dem&aacute;s virtudes, la justicia responde a una aspiraci&oacute;n de la naturaleza humana, pero esta disposici&oacute;n natural y embrionaria ha de fortalecerse y educarse por medio del ejercicio y de las buenas costumbres para que pueda llegar a ser verdaderamente una voluntad firme y perseverante. 14. El Papa P&iacute;o XI en sus enc&iacute;clicas Quadragesimo Anno5 y la Divini Redemptoris6 se apoya en la definici&oacute;n cl&aacute;sica de la justicia en tanto virtud: dar a cada quien lo suyo7 . Con el pasar del tiempo y de los hechos sociales la virtud de la justicia desembocar&aacute; en el concepto de justicia social, propio de la &eacute;poca moderna: el bien com&uacute;n o social es normativo para 4 Santo Tom&aacute;s de Aquino, Suma de Teolog&iacute;a, II-II, q. 57, a. 1: &ldquo;La justicia es la constante y firme voluntad de dar a cada uno su derecho&rdquo;. 5 Cfr. P&iacute;o XI, Carta enc&iacute;clica Quadragesimo anno (15.5.1931), (Acta Apostolicae Sedis 23 [1931]: 177-228) nn. 58, 125. 6 Cfr. P&iacute;o XI, Carta enc&iacute;clica Divini redemptoris (19.3.1937), (Acta Apostolicae Sedis 29 [1937]: 65-107) n. 52. 7 Cfr. Santo Tom&aacute;s de Aquino, Suma de Teolog&iacute;a, II-II, q. 58, a. 1. 8 la justicia8 . El Concilio Vaticano II, especialmente en la Constituci&oacute;n Pastoral Gaudium et Spes9 , as&iacute; como en las enc&iacute;clicas: Populorum Progressio10, Laborem Exercens11, Sollicitudo Rei Socialis12 y Centesimus Annus13 continuaron aplicando la doctrina cl&aacute;sica de la justicia: dar a cada quien lo suyo y su definici&oacute;n y divisi&oacute;n en justicia legal, distributiva y conmutativa. Del mismo modo, estos documentos continuaron ahondando en el contenido de la justicia social con relaci&oacute;n a la dignidad humana, el bien com&uacute;n, la solidaridad y la caridad. 15. El Catecismo, recorre, en lo fundamental, estos y otros aspectos de la Doctrina Social de la Iglesia respecto a la virtud de justicia y la justicia social14, pero en la definici&oacute;n t&iacute;pica que consagra para ella, en cuanto virtud, llega a expresar directamente la 8 Cfr. I. Camacho Lara&ntilde;a, Doctrina Social de la Iglesia. Quince claves para su comprensi&oacute;n, Descl&eacute;e de Brouwer, Bilbao 2000; G. Irraz&aacute;bal, &ldquo;Justicia, caridad y solidaridad en la DSI&rdquo;, en Revista de la Facultad de Teolog&iacute;a de la Pontificia Universidad Cat&oacute;lica Argentina 97 (2008) 539-558. 9 Cfr. Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, (AAS 58 [1966] 1025-1120) n. 29. 10 Cfr. Pablo VI, Carta enc&iacute;clica Populorum progressio (26.3.1967), (Acta Apostolicae Sedis 59 [1967]: 257-299) nn. 44, 59. 11 Cfr. Juan Pablo II, Carta enc&iacute;clica Laborem exercens (14.7.1981), (Acta Apostolicae Sedis 73 [1981]: 577-647). 12 Cfr. Juan Pablo II, Carta enc&iacute;clica Sollicitudo rei socialis (30.12.1987), (Acta Apostolicae Sedis 80 [988]: 513-586) n. 33. 13 Cfr. Juan Pablo II, Carta enc&iacute;clica Centesimus annus (1.5.1991), (Acta Apostolicae Sedis 83 [1991]: 794-867) n. 8. 14 Catecismo de la Iglesia Cat&oacute;lica, Librer&iacute;a Editrice Vaticana, Ciudad del Vaticano 2001, nn. 1807, 1928-1948, 2411. En lo adelante CIC. 9 amplitud de la antropolog&iacute;a cristiana, puesto que la presenta como la &ldquo;virtud moral que consiste en la constante y firme voluntad de dar a Dios y al pr&oacute;jimo lo que le es debido&rdquo;15. Este concepto de la justicia social es considerado como una exigencia vinculada con la cuesti&oacute;n social, que hoy se manifiesta como una dimensi&oacute;n mundial; que concierne a los aspectos sociales, pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos y, sobre todo, a la dimensi&oacute;n estructural de los problemas y las soluciones correspondientes&rdquo;16. 16. La justicia y la honestidad son dos virtudes cristianas que nos obligan a asumir un compromiso moral y social. La honestidad es definida por la teolog&iacute;a cl&aacute;sica no como una virtud particular que se enumera, por ejemplo, detr&aacute;s de la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza, sino como el estado de la persona que posee y practica las virtudes17. La honestidad es el estado de la persona que es virtuosa, es decir, que en su modo de pensar y actuar es justa, prudente, templada, caritativa, de esperanza, de fe, etc. IV. REALIDAD ACTUAL DE LA JUSTICIA Y LA HONESTIDAD EN NUESTRO PA&Iacute;S 17. Ante la realidad actual de la justicia y la aplicaci&oacute;n honesta de la misma vemos con benepl&aacute;cito los esfuerzos que se est&aacute;n realizando en la reforma 15 CIC, n. 1807. 16 CDSI, n. 201. 17 CDSI, n. 202. 10 del sistema judicial dominicano, cuyos retos se han plasmado en tres ejes fundamentales, a saber: a. Una justicia para todos, que descansa en los valores de la dignidad de la persona y el acceso e inclusi&oacute;n de todos. b. Un servicio judicial oportuno y eficiente, a partir de los valores de diligencia, certeza y rapidez. c. Integridad para una justicia confiable, inspirada en los valores del cumplimiento de reglas, rendici&oacute;n de cuentas y empoderamiento. 18. A partir de la reforma constitucional del a&ntilde;o 1994 se han obtenido en nuestro pa&iacute;s, logros importantes en el tema de la aplicaci&oacute;n de la justicia. Entre &eacute;stos, podr&iacute;amos se&ntilde;alar: el desarrollo de una infraestructura tecnol&oacute;gica, destinada a garantizar y facilitar el servicio judicial a las personas por medios digitales, el propiciar la resoluci&oacute;n alterna de conflictos para descongestionar los tribunales; la creaci&oacute;n de un portal o una ventana de comunicaci&oacute;n que ha permitido a los ciudadanos acceder a los servicios judiciales, la renovaci&oacute;n del C&oacute;digo de Comportamiento &Eacute;tico del Poder Judicial. 19. Sin embargo, todav&iacute;a nos quedan grandes desaf&iacute;os para lograr un sistema judicial que responda a las necesidades de todos los ciudadanos. La justicia dominicana tiene que seguir trabajando para garantizar la protecci&oacute;n de los testigos y las v&iacute;ctimas, la igualdad entre las partes, agilizar los 11 procesos, disminuir los costos de los procesos para que los m&aacute;s pobres no se vean obligados, por razones econ&oacute;micas, a cumplir condenas m&aacute;s largas, la eliminaci&oacute;n del tr&aacute;fico de influencia en la administraci&oacute;n de la justicia, la descentralizaci&oacute;n; tener un personal suficiente y adecuado para poder responder a la agilizaci&oacute;n de los procesos y seguir fortaleciendo la independencia del Ministerio P&uacute;blico. 20. Es tarea pendiente la independencia de los jueces, la despolitizaci&oacute;n de la justicia y el hacer de la honestidad y la transparencia su estandarte a seguir. 21. Queremos motivar a un compromiso social encaminado al fortalecimiento de nuestro sistema de justicia. Dicho compromiso podr&iacute;a tener como prop&oacute;sitos: a. Cumplimiento de las leyes b. La denuncia de los males que afectan nuestro entorno de forma responsable utilizando los canales establecidos para la misma. c. Ser honestos en nuestro comportamiento privado y p&uacute;blico, iniciando desde los peque&ntilde;os actos hasta los m&aacute;s grandes. d. Apoyando y animando a los ciudadanos justos y honestos que trabajan en el sistema de justicia, as&iacute; como rechazando los actos de corrupci&oacute;n y todo tipo de propuesta que nos pueda convertir en corruptores. 12 e. No utilizar los medios de comunicaci&oacute;n, en especial, las redes sociales para influir en la toma de decisiones en la aplicaci&oacute;n de la justicia. f. Fomentar la confianza de la ciudadan&iacute;a en el sistema de justicia. g. Que la justicia sea igual para todos, para no dar lugar a la impunidad. 22. En este compromiso consideramos que jugar&aacute;n un papel importante: a. La familia debe contribuir a la formaci&oacute;n de un buen ciudadano en los valores y virtudes esenciales para la sana convivencia social. b. El sistema dominicano de educaci&oacute;n, quien educar&aacute; en la conciencia social y el compromiso ciudadano. c. Los partidos pol&iacute;ticos, quienes asumir&aacute;n el reto de mantener la buena salud de las instituciones p&uacute;blicas. d. El Poder Ejecutivo cumpliendo la constituci&oacute;n y las leyes que rigen la naci&oacute;n. e. El Poder Judicial, que deber&aacute; procurar un clima de paz por medio del cumplimiento de las leyes, recordando que la paz es fruto de la justicia (Is. 32,17). f. El Poder Legislativo, aprobando aquellas leyes que beneficien a la mayor&iacute;a del pueblo y no a un grupo en particular. Especialmente, la agilizaci&oacute;n de la aprobaci&oacute;n de un c&oacute;digo penal que respete la dignidad de la persona humana, 13 que facilite la persecuci&oacute;n y la condena de los actos de corrupci&oacute;n. g. La Polic&iacute;a Nacional, colaborando con su propia reforma, encaminada a su profesionalizaci&oacute;n. h. Los medios de comunicaci&oacute;n y de manera especial las redes sociales, deben contribuir en la formaci&oacute;n de la conciencia de ciudadanos honestos y responsables. i. Las entidades religiosas viviendo los valores del evangelio y dando testimonio de honestidad. Particularmente como Iglesia Cat&oacute;lica, que camina en esp&iacute;ritu sinodal en la Rep&uacute;blica Dominicana, nos comprometemos a testimoniar la honestidad institucional, personal, familiar y social, viviendo la transparencia. 23. Como pastores de este pueblo fiel a Dios que peregrina en la Rep&uacute;blica Dominicana hacemos un llamado a todos los dominicanos para que pongamos nuestro empe&ntilde;o en fortalecer el valor de la honestidad en nuestro pa&iacute;s, y as&iacute; avancemos en la superaci&oacute;n de los males que empa&ntilde;an nuestra realidad y construyamos juntos una sociedad m&aacute;s honesta, con hombres y mujeres transparentes, coherentes y justos. Que la Virgen Mar&iacute;a, bajo las advocaciones de Nuestra Se&ntilde;ora de la Merced, Patrona del Pueblo dominicano, y Nuestra Se&ntilde;ora de la Altagracia, Madre Protectora, nos auxilie en la vivencia de la honestidad y la pr&aacute;ctica de la justicia, 14 Les bendicen, Nicol&aacute;s de Jes&uacute;s Cardenal L&oacute;pez Rodr&iacute;guez, Arzobispo em&eacute;rito de Santo Domingo ? Freddy Antonio de Jes&uacute;s Bret&oacute;n Mart&iacute;nez, Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano ? H&eacute;ctor Rafael Rodr&iacute;guez Rodr&iacute;guez, M.S.C., Obispo de La Vega Vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano ? Francisco Ozoria Acosta, Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo, Primado de Am&eacute;rica ? Di&oacute;medes Espinal De Le&oacute;n, Obispo de Mao-Montecristi ? Julio C&eacute;sar Corniel Amaro, Obispo de Puerto Plata ? V&iacute;ctor Emilio Masalles Pere, Obispo de Ban&iacute; ? Andr&eacute;s Napole&oacute;n Romero C&aacute;rdenas, Obispo de Barahona ? Jes&uacute;s Castro Marte, Obispo de Nuestra Se&ntilde;ora de La Altagracia, Hig&uuml;ey ? Santiago Rodr&iacute;guez Rodr&iacute;guez, Obispo de San Pedro de Macor&iacute;s ? Tom&aacute;s Alejo Concepci&oacute;n, Obispo de San Juan de la Maguana 15 ? Ram&oacute;n Alfredo De la Cruz Baldera, Obispo de San Francisco de Macor&iacute;s ? Carlos Tom&aacute;s Morel Dipl&aacute;n, Obispo Auxiliar de Santiago de los Caballeros ? Ram&oacute;n Benito &Aacute;ngeles Fern&aacute;ndez, Obispo Auxiliar de Santo Domingo ? Faustino Burgos Brisman, C.M., Obispo Auxiliar de Santo Domingo Secretario General de la Conferencia del Episcopado Dominicano ? Jos&eacute; Amable Dur&aacute;n Tineo, Obispo Auxiliar de Santo Domingo ? Ram&oacute;n Benito De La Rosa y Carpio, Arzobispo em&eacute;rito de Santiago de los Caballeros ? Jes&uacute;s Mar&iacute;a De Jes&uacute;s Moya, Obispo em&eacute;rito de San Francisco de Macor&iacute;s ? Jos&eacute; Dolores Grull&oacute;n Estrella, Obispo em&eacute;rito de San Juan de la Maguana ? Antonio Camilo Gonz&aacute;lez, Obispo em&eacute;rito de La Vega ? Gregorio Nicanor Pe&ntilde;a Rodr&iacute;guez, Obispo em&eacute;rito de Nuestra Se&ntilde;ora de La Altagracia, Hig&uuml;ey ? Rafael L. Felipe N&uacute;&ntilde;ez, Obispo em&eacute;rito de Barahona ? Fausto Ram&oacute;n Mej&iacute;a Vallejo, Obispo em&eacute;rito de San Francisco de Macor&iacute;s ? Valent&iacute;n Reynoso Hidalgo, M.S.C., Obispo Auxiliar em&eacute;rito de Santiago de los Caballero</p>

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