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El temor de la pequeña burguesía y la clase media

La pequeña burguesía, como estrato social, incuba una mediocridad emergente del temor patológico a degradarse a la base de la pirámide social, y la aspiración frustrada de seguir escalando en esa misma pirámide

Publicado: 05/10/2023

El temor de la pequeña burguesía y la clase media

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<p><a href="https://acento.com.do/autor/julio-disla.html"><img alt="Julio Disla" src="https://media.acento.com.do/media/storage02/uploads/2023/01/photo-2022-11-10-10-55-36.webp" style="height:0px; margin:auto; width:0px" /></a></p>

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<p>Cuando era un adolescente les ten&iacute;a mucho temor a los muertos, si alguien fallec&iacute;a en la vecindad, mi madre ten&iacute;a que hacer guardia frente a mi cama hasta que me durmiera. Un d&iacute;a muri&oacute; Tono, el hijo de do&ntilde;a Lidia Taveras, y do&ntilde;a Elvira Reyes (mi madre), me tom&oacute; de las manos y me dijo: &ldquo;Vamos para el velatorio de Tono, camina ven conmigo&rdquo;. Cuando llegamos a casa de Lidia, Tono estaba tendido en un ata&uacute;d perenne, tieso y sin vida. Cuando vi su cuerpo tendido; me dije, &ldquo;ay mamacita, hoy si es verdad que me jod&iacute;&rdquo;. Do&ntilde;a Vira me lleva hacia el cuerpo del muerto, me invita a agarrarles las manos, sintiendo esas manos fr&iacute;as. De ah&iacute; hasta hoy, jam&aacute;s volv&iacute; a temerle a los muertos.</p>

<p>Casi todos hemos tropezado con esa persona a quien, no importa la cantidad de evidencias que le pongas delante, sigue empecinado en reclamar como cierto lo que a todas luces no lo es. Esos estados de negaci&oacute;n nos visitan a todos los seres humanos alguna vez, para la mayor&iacute;a como un mecanismo de protecci&oacute;n psicol&oacute;gica frente a conmociones existenciales. Est&aacute; en nuestros genes, aunque sea temporal, para no volvernos turulatos.</p>

<p>Pero la persistencia en el tiempo de esos estados termina por perjudicar a quien los mantiene, incluso m&aacute;s que a quienes lo rodean. El terraplanistas es la primera victima de si mismo. Pero es m&aacute;s complejo que eso.</p>

<p>Whitney Juliette, mi hija mayor, me regalo un libro sobre c&oacute;mo enfrentar la supercher&iacute;a, teniendo como fuente principal a Randy. Randy fue un mago estadounidense de &eacute;xito, que dedico la segunda mitad de su vida a combatir la supercher&iacute;a. Dec&iacute;a Randy que, en su experiencia de ilusionista, hab&iacute;a comprobado que las personas m&aacute;s f&aacute;ciles de enga&ntilde;ar con trucos inteligentes eran las personas en apariencia m&aacute;s racionales, incluyendo a cient&iacute;ficos y profesionales de cualquier &aacute;rea.</p>

<p>Explicaba Randy que hab&iacute;a una ingenuidad en el ser cultivado que lo hac&iacute;a m&aacute;s vulnerable, y que era m&aacute;s dif&iacute;cil de hallar en los curtidos por la calle. Eso es l&oacute;gico para la inmediatez de los trucos, si pensamos que ese sobreviviente urbano, amenazado constantemente por la abrumadora circunstancia de un entorno hostil, necesita aguzar su capacidad de respuesta r&aacute;pida, aunque sea incapaz de estructurar, con la misma efectividad, una respuesta a largo plazo. A la exposici&oacute;n al peligro inmediato los vuelve r&aacute;pidos, pero la falta de conocimiento profundo los hace menos adaptables a las exigencias que provienen de lo mediato, lo que se incuba con el tiempo. En esa &uacute;ltima categor&iacute;a est&aacute; lo sist&eacute;mico, aquello que es intr&iacute;nseco a un estado de cosas, y que necesita del juicio entrenado para desentra&ntilde;arlo y, en consecuencia, solucionarlo.</p>

<p>En cualquier caso, el estado de negaci&oacute;n permanente conduce a algo que se parece al boxeador que va dando tumbos por todo el cuadril&aacute;tero, sin saber de d&oacute;nde vienen los golpes, e incapaz de erigir una defensa adecuada. Tomen nota. No se puede estar yendo de un lado para el otro, como el caminante aleatorio, y pensar que la gente no se va a dar cuenta que estas desorientado.</p>

<p>Desde los a&ntilde;os 50 la psicolog&iacute;a llamada de masas, que se hab&iacute;a desarrollado para aumentar la efectividad de la propaganda comercial, fue instrumentalizada para llevar mensaje pol&iacute;tico concreto a la poblaci&oacute;n estadounidense. Se entrenaba la &ldquo;Guerra fr&iacute;a&rdquo; y, con ese car&aacute;cter, el control social se volv&iacute;a imprescindible. Esa necesidad se hizo creciente en la medida en que el sistema se volv&iacute;a cada vez m&aacute;s incapaz de demostrar, en la realidad objetiva, que era capaz de dar soluci&oacute;n a los problemas que se acumulaban en sociedades cada vez m&aacute;s desiguales, y se hac&iacute;a m&aacute;s evidente su insostenibilidad ambiental.</p>

<p>Es interesante como el capitalismo instrumentalizo verdades develadas por el marxismo para crear herramientas efectivas de neutralizaci&oacute;n social. Las burgues&iacute;as y sus representantes pol&iacute;ticos de los pa&iacute;ses hegem&oacute;nicos exportaron a los pa&iacute;ses subdesarrollados la explotaci&oacute;n que conduce a la miseria masiva. Con ello pudieron crear una movilidad social entre los estratos de la base de la pir&aacute;mide, que diera la ilusi&oacute;n de la posibilidad del ascenso a un n&uacute;mero significativo de personas.</p>

<p>En los pa&iacute;ses definido del tercer mundo, por el dem&oacute;grafo franc&eacute;s Alfred Sauvy, acu&ntilde;ada por el pensamiento de Mao Zedong para justificar las alianzas del segundo mundo con el tercero, para derrotar el primero; integrados por los pa&iacute;ses desarrollados o imperialistas. En los pa&iacute;ses del tercer mundo, hicieron un ejercicio a&uacute;n m&aacute;s perverso sobre la misma base: &ldquo;crearon un estrato medio como muralla separadora entre la base y el &aacute;pice de la pir&aacute;mide.&nbsp; La idea de la meritocracia fue vendida como enga&ntilde;o, y se le dio la educaci&oacute;n instrumentalizada, el papel simb&oacute;lico de la llave liberadora de la pobreza. El mensaje vendido es claro: &ldquo;el pobre es pobre porque quiere, o por bruto e incapaz&rdquo;.</p>

<p>Es as&iacute; como, en su evoluci&oacute;n, los m&aacute;s humildes terminan coexistiendo con la clase media que, cuando las cosas se dec&iacute;an como eran, se les llamaba peque&ntilde;oburgueses. Estos &uacute;ltimos son necesarios e inevitables en el entramado del orden social capitalista. La peque&ntilde;a burgues&iacute;a, como estrato social, incuba una mediocridad emergente del temor patol&oacute;gico a degradarse a la base de la pir&aacute;mide social, y la aspiraci&oacute;n frustrada de seguir escalando en esa misma pir&aacute;mide. No esta conforme con su suerte, pero teme que en una revuelta pierda su estatus intermedio. No hay nada mas mediocre que lo que est&aacute; a medio camino.</p>

<p>Sobre la base de ese cascaron social, incubaron temores que fueron llevando a estados de paranoia:&rdquo; el temor al pobre como mecanismo para evitar que se culpara al rico. El temor de insomnio de la clase media es volverse pobre; contra ello enfoca su batalla cotidiana, y con ello se le ha reducido el horizonte de lucha a la subsistencia en el mismo orden de cosas. El peque&ntilde;o burgu&eacute;s teme proletarizarse, el proletariado del primer mundo teme al pobre que llega a sus fronteras y amenaza con precarizarlo m&aacute;s a&uacute;n.</p>

<p>Y en medio de tantos temores sin aparentes salidas, surgen los monstruos con signo fascista. Todo el ejercicio ideol&oacute;gico del capitalismo decadente, incluyendo sus instrumentos medi&aacute;ticos y educativos, se enfocan en aupar esos mismos temores. No olvidemos la alerta de Luis Corval&aacute;n 1,&rdquo; La perra del fascismo esta otra vez en celo&rdquo;.</p>

<p>Luis Nicolas Corval&aacute;n Lepe, fue secretario general del Partido Comunista de Chile; quien empez&oacute; su militancia a los 15 a&ntilde;os.</p>

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