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Tragedia de familia De la Rosa-Pérez: Su niño de 5 años fue usado de escudo por un de

Tragedia de familia De la Rosa-Pérez: Su niño de 5 años fue usado de escudo por un delincuente Los padres de Kelider se agarran de la fe y confían en que la justicia divina pueda lograr lo que la "justicia de los hombres" no podrá hacer.

Publicado: 09/04/2014

Tragedia de familia De la Rosa-Pérez: Su niño de 5 años fue usado de escudo por un de

<p>SANTO DOMINGO, Rep&uacute;blica Dominicana.- Kelider tiene siete a&ntilde;os, dos de ellos postrado en una silla de ruedas. Ten&iacute;a apenas cinco cuando fue v&iacute;ctima de un disparo que le perfor&oacute; la m&eacute;dula &oacute;sea y le cambi&oacute; la vida.</p>

<p>Eran las 2:00 de la&nbsp; tarde del domingo 7 de agosto del 2011 cuando, por desgracia, Kelider caminaba de un lado a otro de un callej&oacute;n de Capotillo, porque quer&iacute;a &quot;ayudar&quot; a su papi que estaba trabajando.</p>

<p>De pronto comienza la balacera. Dos delincuentes reconocidos intercambian disparos en un duelo a muerte. Uno de ellos tom&oacute; a Kelider, de apenas 5 a&ntilde;os, como escudo para protegerse de las balas mientras continuaba disparando a su contrario.</p>

<p>El ni&ntilde;o recibi&oacute; un disparo con entrada por la columna vertebral y salida por la clav&iacute;cula, la misma bala que mat&oacute; al delincuente que lo us&oacute; de escudo.</p>

<p>Desde ese d&iacute;a la vida de la familia De la Rosa-P&eacute;rez cambi&oacute; para siempre. Pasaron m&aacute;s de tres meses batallando entre los hospitales Moscoso Puello y Robert Reid Cabral, en una la lucha intensa por salvar la vida de su amado Kelider.</p>

<p>S&oacute;lo un milagro pod&iacute;a salvar la vida del ni&ntilde;o, afirmaban los m&eacute;dicos. Pero como todo un guerrero, Kelider le gan&oacute; la batalla a la muerte. Sin embargo, ha quedado con una lesi&oacute;n que le ha impedido caminar. Lleva dos a&ntilde;os luchando contra una condici&oacute;n que no le permite pararse de la silla.</p>

<p>Desde entonces, su padre, Euclides De la Rosa, y su madre Kenia, con rostros de dolor, pero sin perder la fe y la esperanza anhelan otro milagro.</p>

<p><img alt="" src="http://www.photoshelter.com/img-get/I0000dXN_HQovVUo/s/1000?1396916696.jpg" style="float:right; height:239px; margin:8px; width:360px" /></p>

<p>Don Euclides y de su se&ntilde;ora esposa, do&ntilde;a Kenia, han hecho todos los esfuerzos para devolver la locomoci&oacute;n a su ni&ntilde;o, aunque apenas cuentan con lo suficiente para subsistir y no pueden pagar por los costosos tratamientos que ahora requiere su hijo.</p>

<p><strong>Han tocado puertas, pero no han recibido al auxilio necesario de las entidades p&uacute;blicas ni de las privadas. Como si no se tratara de una familia dominicana trabajadora y honrada, que aporta al pais con su trabajo y el pago de impuestos.</strong></p>

<p>&ldquo;Kelider siempre ha sido un ni&ntilde;o muy colaborador, le gustaba mucho ayudar. Ese d&iacute;a, que eso sucedi&oacute;, eran como las dos de la tarde. Yo estaba haciendo unos arreglos en la casa para la llegada de los mellizos, porque mi esposa estaba casi por dar a luz. Y &eacute;l me dijo: &#39;papi d&eacute;jame ayudarte&#39;, yo le dije: &#39;no, qu&eacute;date tranquilo&#39;, pero &eacute;l insisti&oacute;&rdquo;, cuenta don Euclides.</p>

<p>Euclides De la Rosa narra que el ni&ntilde;o se ofreci&oacute; a sacar de la casa un pedazo de madera y a los pocos minutos escuch&oacute; los disparos. &ldquo;Yo oigo todos esos tiros, y no bien yo voy saliendo, a ver qu&eacute; pasa, cuando mi compadre voce&oacute;: &iexcl;Le dieron a Kelider!&rdquo;.</p>

<p>El padre, desesperado y confundido por lo r&aacute;pido de la situaci&oacute;n, tom&oacute; al ni&ntilde;o en los brazos y se dispuso a subir las decenas de escalones del callej&oacute;n que lo separaban de la parte alta donde pod&iacute;a tomar un veh&iacute;culo hasta el hospital.</p>

<p><strong>&ldquo;&iquest;D&oacute;nde te dieron mi hijo, d&oacute;nde?&quot;, pregunt&oacute; desesperado don Euclides. A lo que Kelider respondi&oacute;: &quot;Papi, me dieron en el coraz&oacute;n&quot;.</strong></p>

<p>&quot;Eso me derrumb&oacute;. Que tu hijo te diga que le dieron un tiro en el coraz&oacute;n, sin t&uacute; saber d&oacute;nde fue&hellip; eso es demasiado fuerte&rdquo;, expresa el padre compungido y sin poder contener las l&aacute;grimas.</p>

<p>Luego del suceso la familia se mud&oacute; a otro lugar, dejando atr&aacute;s la vivienda materna, donde a&uacute;n vive la madre de Euclides.</p>

<p><strong>&ldquo;Pero no hay un d&iacute;a del mundo que yo venga aqu&iacute; y no me vea en ese lugar recogiendo a mi hijo del suelo&rdquo;, dice apesadumbrado.</strong></p>

<p><img alt="" src="http://www.photoshelter.com/img-get/I0000OO8Opx.OCJY/s/1000?1396916718.jpg" style="float:right; height:239px; margin:8px; width:360px" /></p>

<p>Por su lado, do&ntilde;a Kenia confiesa que ha sacado fuerzas de donde no ten&iacute;a para poder afrontar la situaci&oacute;n y el cambio de vida que trajo aquella tragedia.</p>

<p><strong>&ldquo;A m&iacute; me ocultaron las cosas. Yo estaba casi dando a luz, no me dejaron verlo, me dec&iacute;an que estaba bien, que la bala s&oacute;lo le hab&iacute;a rozado. Pero mi coraz&oacute;n sab&iacute;a que no era como me dec&iacute;an, nunca pens&eacute; que estaba tan mal, pero tampoco que estaba tan bien como me dec&iacute;an&rdquo;, narra.</strong></p>

<p>A consecuencia de lo sucedido, el parto de Kenia se adelant&oacute;, dando a luz a dos gemelos d&iacute;as despu&eacute;s de que su hijo fuera impactado por una bala, quedando los cuatro, madre e hijos, hospitalizados por separado.</p>

<p>Kenia cuenta que fue casi un mes despu&eacute;s cuando supo la gravedad del caso de su hijo.</p>

<p><strong>&ldquo;Uno ya no vive en paz viendo a su hijo as&iacute;. Un ni&ntilde;o que era tan activo, tan alegre, verlo de la noche a la ma&ntilde;ana as&iacute;, postrado en esa silla de ruedas, es muy fuerte&rdquo;, afirma la madre.</strong></p>

<p>Euclides sostiene que tuvo que dividirse entre cuatro de sus seres m&aacute;s queridos ingresados en dos hospitales. &ldquo;Hubo un d&iacute;a que yo tuve que salir a buscar dos pintas de sangre, una para Kelider y otra para mi esposa&rdquo;.</p>

<p>&ldquo;Pero Dios me dio la fortaleza que yo necesitaba, y la que mi hijo necesitaba, y no me lo quit&oacute;, me lo dej&oacute; conmigo y eso es lo m&aacute;s importante&rdquo;, precisa.</p>

<p><strong>La delincuencia en El Capotillo</strong></p>

<p>Ram&oacute;n Guzm&aacute;n, quien tiene m&aacute;s de la mitad de su vida viviendo en el Capotillo, afirma que en cualquier momento la historia de Kelider se volver&aacute; a repetir.</p>

<p>&ldquo;Eso es normal aqu&iacute;. Ese d&iacute;a no pas&oacute; peor porque no hab&iacute;a m&aacute;s ni&ntilde;os afuera. Pero aqu&iacute; hay demasiada delincuencia, eso es a cada rato un tiroteo. Y la Polic&iacute;a se tira a hacer bulto&rdquo;, afirm&oacute;.</p>

<p>Ram&oacute;n, quien fue testigo de la balacera donde Kelider result&oacute; herido, afirma que los agentes de la polic&iacute;a&nbsp; &ldquo;vigilan&rdquo; constantemente la zona, pero que extra&ntilde;amente cuando suceden casos como este, &ldquo;los polic&iacute;as no aparecen ni en los centros espiritistas&rdquo;.</p>

<p><strong>&ldquo;Cuando uno quiere denunciar a los delincuentes, la Polic&iacute;a lo que te dice es: m&aacute;talo y &eacute;chalo al r&iacute;o. Pero despu&eacute;s el problema lo tiene uno&rdquo;, dice Ram&oacute;n Guzm&aacute;n.</strong></p>

<p>&nbsp;</p>

<p><strong>Kelider lo &uacute;nico que quiere es volver a caminar</strong></p>

<p>Kelider Santiago De la Rosa, quien cursa el primer grado de la primaria, con voz t&iacute;mida y de pocas palabras afirma que le gusta mucho jugar, y que cuando sea grande quiere ser como su pap&aacute;. Antes expresaba que quer&iacute;a ser pelotero.</p>

<p>Kelider asegura no recordar qu&eacute; fue lo que le pas&oacute;, y sus padres han preferido dejarlo que olvide ese momento amargo en su corta vida.<img alt="" src="http://www.photoshelter.com/img-get/I0000i15IvdZIIhE/s/1000?1396916693.jpg" style="float:right; height:239px; margin:8px; width:360px" /></p>

<p>Afirman los padres que algunas veces, cuando le preguntan, Kelider dice que se cay&oacute;, otras veces no quiere hablar del tema o afirma que no sabe qu&eacute; sucedi&oacute;.</p>

<p>Sin embargo, cada vez que escucha alg&uacute;n sonido que se asimile al de una bala se espanta.</p>

<p>Regresar a su d&iacute;a a d&iacute;a no fue f&aacute;cil, volver a la escuela fue un proceso que tom&oacute; mucho tiempo. Kelider se resist&iacute;a a regresar, no quer&iacute;a que sus amiguitos se burlaran de &eacute;l o lo rechazaran.</p>

<p>Poco a poco se ha ido adaptando. Aprendi&oacute; a usar su silla, pero no pierde las esperanzas de que alg&uacute;n d&iacute;a volver&aacute; a caminar.</p>

<p>Todos los d&iacute;as, al salir de la escuela llora, por no poder salir corriendo como los dem&aacute;s ni&ntilde;os.</p>

<p>Al preguntarle qu&eacute; es lo que m&aacute;s desea en la vida, no tartamudea en responder: &ldquo;caminar&rdquo;. Ese es su gran anhelo.</p>

<p><strong>&iquest;Qu&eacute; dicen los m&eacute;dicos?</strong></p>

<p>Los especialistas que han atendido el caso del ni&ntilde;o consideran que existen posibilidades para que el ni&ntilde;o pueda recobrar los movimientos de sus piernas. Han presentado varias opciones a la familia, pero todas tienen un factor com&uacute;n: requieren de mucho dinero. Y la familia de Kelider no tiene m&aacute;s fortuna que el trabajo para sobrevir.</p>

<p>Una de las opciones que los m&eacute;dicos plantean es la de viajar a los Estados Unidos y someter a Kelider a un tratamiento con c&eacute;lulas madres, por lo que tendr&iacute;an que, adem&aacute;s de costear los gastos m&eacute;dicos, disponer tambi&eacute;n de los gastos del viaje o de los viajes que sean necesarios.<img alt="" src="http://www.photoshelter.com/img-get/I0000hJd2jj_ejFU/s/1000?1396916696.jpg" style="float:right; height:239px; margin:8px; width:360px" /></p>

<p>&ldquo;Imag&iacute;nate, no tengo de d&oacute;nde sacar dinero, yo no tengo un empleo fijo, mis trabajos son informales, y yo soy la cabeza de una familia de 9. Mi esposa no puede trabajar porque lo cuida a &eacute;l y a los dos m&aacute;s peque&ntilde;os&rdquo;, explica Euclides De la Rosa.</p>

<p><strong>La familia clama porque alguna instituci&oacute;n del Estado o del sector privado se apiade de su situaci&oacute;n y le preste la colaboraci&oacute;n necesaria</strong>&nbsp;para proseguir con los tratamientos que necesita su ni&ntilde;o para volver a caminar.</p>

<p><strong>&iquest;Justicia?</strong></p>

<p>No hay a quien reclamarle justicia en este caso, los dos delincuentes que se disparaban, seg&uacute;n los vecinos por problemas de drogas, se mataron entre ellos. Uno muri&oacute; al instante, el otro muri&oacute; en el hospital. Contrario a lo que ocurre en otros pa&iacute;ses, no hay instituci&oacute;n del Estado a la cual demandar por los da&ntilde;os causados por la inseguridad p&uacute;blica.</p>

<p>Los padres de Kelider se han aferrado a la fe en Dios, y conf&iacute;an en que la justicia divina pueda lograr lo que la &ldquo;justicia de los hombres&rdquo; no podr&aacute; hacer.</p>

<p>En el hogar De la Rosa- P&eacute;rez, a pesar de las condiciones econ&oacute;micas en la que viven, reina una esperanza, un anhelo com&uacute;n de que Kelider pueda volver a caminar. De alcanzarse tan apreciada meta, ser&aacute; el d&iacute;a m&aacute;s feliz de esta honrada familia dominicana.</p>

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