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Donald Trump gana las elecciones presidenciales de EE UU

Donald Trump gana las elecciones presidenciales de EE UU

Publicado: 09/11/2016

Donald Trump gana las elecciones presidenciales de EE UU

<p>El republicano Donald Trump ha conmocionado a medio Estados Unidos y al mundo entero al derrotar a la dem&oacute;crata Hillary Clinton en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Trump, un populista con un discurso xen&oacute;fobo y antisistema, ser&aacute; el pr&oacute;ximo presidente de Estados Unidos. Con el apoyo masivo de los estadounidenses blancos descontentos con las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas, e inquietos por cambios demogr&aacute;ficos acelerados, Trump rompi&oacute; los pron&oacute;sticos de los sondeos y logr&oacute; una victoria que aboca a su pa&iacute;s a lo desconocido. Nadie como Trump supo entender el hartazgo con el establishment, con el que se identificaba a Clinton. La ola populista global ha llegado a la Casa Blanca.</p>

<p>El mundo esperaba ver a la primera mujer en la presidencia de EE UU, despu&eacute;s de tener a un presidente afroamericano. Ocurri&oacute; lo inesperado. Los votantes eligieron a un demagogo, un hombre que ha reavivado algunas de las tradiciones m&aacute;s oscuras del pa&iacute;s, que ha colocado en el centro del discurso pol&iacute;tico el insulto y la descalificaci&oacute;n, un admirador de Vlad&iacute;mir Putin que amaga con reformular las alianzas internacionales de EE UU y lanzar un desaf&iacute;o al vecino del sur, M&eacute;xico.</p>

<p><strong>VIDEO: Las primeras palabras de Trump tras su victoria</strong></p>

<p><img alt="" src="http://img-s-msn-com.akamaized.net/tenant/amp/entityid/AAk53Up.img?m=1&amp;b=black&amp;w=624&amp;h=351&amp;f=jpeg&amp;q=60" style="float:left; height:338px; margin:0px; width:600px" /></p>

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<p><img alt="" src="http://static-entertainment-eus-s-msn-com.akamaized.net/sc/d3/9f8e92.gif" style="height:2.8rem; margin:-1.4rem 0px 0px -1.4rem; width:2.8rem" /></p>

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<p>A medida que llegare sultados en los Estados clave y Trump sumaba victoria tras victoria, se disparaba el desconcierto de los especialistas en sondeos, de los estrategas dem&oacute;cratas, los mercados financieros y las canciller&iacute;as occidentales. La victoria en Florida, Estado que el presidente Barack Obama, dem&oacute;crata como Clinton, gan&oacute; dos veces, abri&oacute; la v&iacute;a para la victoria de un magnate inmobiliario y estrella de la telerrealidad que ha sacudido los cimientos de la pol&iacute;tica tradicional. Trump gan&oacute; despu&eacute;s en Carolina del Norte, en Ohio y Pensilvania, entre otros Estados que Clinton necesitaba para ganar.</p>

<p>A medida que llegaban los resultados en los Estados clave y Trump sumaba victoria tras victoria, se disparaba el desconcierto de los especialistas en sondeos, de los estrategas dem&oacute;cratas, los mercados financieros y las canciller&iacute;as occidentales. La victoria en Florida, Estado que el presidente Barack Obama, dem&oacute;crata como Clinton, gan&oacute; dos veces, abri&oacute; la v&iacute;a para la victoria de un magnate inmobiliario y estrella de la telerrealidad que ha sacudido los cimientos de la pol&iacute;tica tradicional. Trump gan&oacute; despu&eacute;s en Carolina del Norte, en Ohio y Pensilvania, entre otros Estados que Clinton necesitaba para ganar.</p>

<p><img alt="" src="http://img-s-msn-com.akamaized.net/tenant/amp/entityid/AAk4Y14.img?h=564&amp;w=874&amp;m=6&amp;q=60&amp;o=f&amp;l=f" style="float:right; height:316px; margin:0px; width:490px" />&copy; REUTERS/Carlo AllegriLa llegada de Trump a la Casa Blanca puede suponer una ruptura con algunas tradiciones democr&aacute;ticas de EE UU como es el respeto a las minor&iacute;as y con la tranquila alternancia entre gobernantes que discrepaban de su visi&oacute;n del pa&iacute;s, pero no en los valores fundamentales que le han sostenido desde su fundaci&oacute;n.</p>

<p>Trump, que ha prometido construir un muro en la frontera con M&eacute;xico y prohibir la entrada de musulmanes a EE UU, ha demostrado que un hombre pr&aacute;cticamente solo, contra todo y contra todos, y sin depender de donantes multimillonarios, es capaz de llegar a la sala de mandos del poder mundial. A partir del 20 de enero, all&iacute; tendr&aacute; al alcance de la mano la maleta con los c&oacute;digos nucleares y controlar&aacute; las fuerzas armadas m&aacute;s letales de planeta, adem&aacute;s de disponer de un p&uacute;lpito &uacute;nico para dirigirse su pa&iacute;s y marcar la agenda mundial. Desde la Casa Blanca podr&aacute; lanzarse, si cumple sus promesas, a batallas con pa&iacute;ses vecinos como M&eacute;xico, al que quiere obligar a sufragar el muro. M&eacute;xico, vecino y hasta ahora amigo de EE UU, ser&aacute; el primero en la agenda del presidente Trump.</p>

<p>El republicano ha desmentido a todos los que desde hac&iacute;a medio a&ntilde;o pronosticaban su derrota. Ha derrotado a los Clinton, la familia m&aacute;s poderosa de la pol&iacute;tica estadounidense en las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas, si se except&uacute;a a otra familia, los republicanos Bush, que tambi&eacute;n se opon&iacute;an a &eacute;l. Se enfrent&oacute; al aparato de su propio partido, a los medios de comunicaci&oacute;n, a Wall Street, a las grandes capitales europeas y latinoamericanas y a las organizaciones internacionales como la OTAN.</p>

<p>Su m&eacute;rito consisti&oacute; en entender el malestar de los estadounidenses v&iacute;ctimas del vendaval de la globalizaci&oacute;n, las clases medias que no han dejado de perder poder adquisitivo en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, los que han visto c&oacute;mo la Gran Recesi&oacute;n paralizaba el ascensor social, los que asisten desconcertados a los cambios demogr&aacute;ficos y sociales en un pa&iacute;s cuyas &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas les ignoran. Los blancos de clase trabajadora &mdash;una minor&iacute;a antiguamente dem&oacute;crata que compite con otras minor&iacute;as como los latinos o los negros pero que carece de un estatus social de v&iacute;ctima&mdash; han encontrado en Trump al hombre providencial. Tambi&eacute;n la corriente racista que existe en el pa&iacute;s de la esclavitud y la segregaci&oacute;n hall&oacute; en Trump un l&iacute;der a medida.</p>

<p><img alt="" src="http://img-s-msn-com.akamaized.net/tenant/amp/entityid/AAk55Uj.img?h=564&amp;w=874&amp;m=6&amp;q=60&amp;o=f&amp;l=f&amp;x=1199&amp;y=350" style="float:left; height:490px; margin:0px; width:500px" />&copy; Mark Wilson/Getty ImagesTrump pronostic&oacute; durante la campa&ntilde;a un Brexit multiplicado por cinco, en alusi&oacute;n a la decisi&oacute;n de Gran Breta&ntilde;a, en refer&eacute;ndum, de salir de la Uni&oacute;n Europea. Y se ha cumplido. La furia populista a ambos lados del Atl&aacute;ntico consigue as&iacute; su mayor victoria. El golpe se dirige a las &eacute;lites estadounidenses y globales. Y es una prueba de que tiempos de incertidumbre son el caldo de cultivo id&oacute;neo para los l&iacute;deres con los sensores para identificar los temores de la sociedad y con un mensaje simplificador que identifique al enemigo interno y externo.</p>

<p>Los interminables esc&aacute;ndalos, reales o inventados, de Clinton lastraron su candidatura. Pocos pol&iacute;ticos se identificaban tanto con las &eacute;lites como ella. A fin de cuentas, es la esposa de un presidente y EE UU, un rep&uacute;blica fundada contra las dinast&iacute;as, ya tuvo suficiente con los presidentes Bush padre e hijo.</p>

<p>Los estadounidenses quer&iacute;an probar algo distinto, y en un a&ntilde;o de cambio, despu&eacute;s de ocho con un dem&oacute;crata en la Casa Blanca, no hab&iacute;a candidato m&aacute;s nuevo que Trump, ninguno que representase mejor que &eacute;l un pu&ntilde;etazo al sistema, el intento de hacer borr&oacute;n y cuenta nueva con la clase pol&iacute;tica de uno y otro partido. No importaron sus salidas de tono constante, ni sus mentiras, ni sus ofensas a los excombatientes, ni sus declaraciones machistas. No import&oacute; que EE UU tuviese un presidente popular del mismo partido dem&oacute;crata, ni que la econom&iacute;a hubiese crecido a ritmo sostenido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y el desempleo se hubiese reducido a niveles de plena ocupaci&oacute;n.</p>

<p>La victoria del republicano deja una sociedad fracturada. Las minor&iacute;as, las mujeres, los extranjeros que se han sentido insultadas por Trump deber&aacute;n acostumbrarse a verlo como presidente. Tambi&eacute;n deja una sociedad con miedo. El presidente electo ha prometido deportar a los 11 millones de inmigrantes sin papeles, una operaci&oacute;n log&iacute;stica con precedentes hist&oacute;ricos siniestros. El veto a la entrada de los musulmanes vulnera los principios de igualdad consagrados en la Constituci&oacute;n de EE UU.</p>

<p>Su inexperiencia y escasa preparaci&oacute;n alimentan la inc&oacute;gnita sobre c&oacute;mo gobernar&aacute;. Una teor&iacute;a es que una vez en el despacho oval se moderara y que, de todos modos, el sistema de contrapoderes frene cualquier af&aacute;n autoritario. La otra es que, aunque este pa&iacute;s no haya experimentado un r&eacute;gimen dictatorial en el pasado, las proclamas de Trump en campa&ntilde;a auguran una deriva autoritaria.</p>

<p>Hay momentos en los que las grandes naciones dan giros brusco. Cuando se trata de Estados Unidos de Am&eacute;rica, el giro afecta a toda la humanidad. El 8 de noviembre de 2016 puede pasar a la historia como uno de estos momentos.</p>

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