Turno Libre

Fallas en el mercado laboral

UN ALTO PORCENTAJE DE JÓVENES ESTÁ SIN TRABAJO

Publicado: 03/05/2018

Fallas en el mercado laboral

<p><strong>Santo Domingo</strong></p>

<p>Paolo se levanta &ldquo;con el cantar de los gallos&rdquo;. Vive solo en un apartamento alquilado en Santo Domingo Este, el municipio m&aacute;s poblado de la ciudad capital, pero sin muchas ofertas para conseguir trabajo. Le da &ldquo;vueltas al juicio&rdquo;... Siempre pens&oacute; que al graduarse de ingeniero industrial luego de recorrer cientos de kil&oacute;metros desde el sur del pa&iacute;s, para instalarse en esta ciudad, la vida le cambiar&iacute;a y que iba a ser &ldquo;de Pedernales para el mundo&rdquo;, pero no ha sido as&iacute;.</p>

<p>Varios curr&iacute;culos se encuentran engavetados por doquier. No aparece nada, mientras los d&iacute;as corren y tiene que pagar la mensualidad de la vivienda donde apenas duerme, al tener que dedicarse a un oficio distinto a su profesi&oacute;n de ingeniero industrial: llevar turistas a Pedernales, de donde es oriundo, a los que oferta visitas guiadas a la famosa playa de Bah&iacute;a de las &Aacute;guilas, para agenciarse alg&uacute;n ingreso. Esto lo hace a modo de subsistencia en lo que aparece un trabajo que le permita colocarse en su &aacute;rea de profesi&oacute;n con especialidad en calidad y en mejora continua de ingenier&iacute;a de procesos.</p>

<p>Hace m&aacute;s de un a&ntilde;o entr&oacute; como pasante a una empresa con un sueldo de RD$18,000 al mes, pero no todos caben y hoy est&aacute; fuera.</p>

<p>&ldquo;&ldquo;Cuando uno termina la universidad, todo se complica. Cuando debe ser lo contrario. Incluso para hacer la pasant&iacute;a resulta dif&iacute;cil, ya que algunas empresas te dan un plazo corto. Cuando uno termina la carrera tiene en su mente desde ni&ntilde;o a trav&eacute;s de los padres y los profesores que ser un profesional es la mejor forma de salir adelante, y encontrarte que no hay trabajo porque se exige mucha experiencia, es fuerte&quot;..&rdquo;<br />
PAOLO. Ingenierio industrial.</p>

<p>Cada d&iacute;a su preocupaci&oacute;n aumenta. No tiene empleo y el negocio que emprendi&oacute; le dej&oacute; p&eacute;rdidas por un mal manejo con un socio. Lleva varias entrevistas y &ldquo;nada&rdquo;.</p>

<p>Actualmente, Paolo sigue madrugando, solo que ahora es para estudiar en una universidad &ldquo;on line&rdquo; donde cursa una maestr&iacute;a, mientras su madre le sostiene de alimentos &ldquo;a puro reclamo&rdquo;, dice, porque ella se hab&iacute;a hecho la idea que a estas alturas del juego el muchacho ya graduado de ingenier&iacute;a iba a tener un buen empleo. Quedarse con la frustraci&oacute;n no es una opci&oacute;n, por eso aboga porque en el pa&iacute;s se preste m&aacute;s atenci&oacute;n a los j&oacute;venes.</p>

<p>Esto ha aumentado su frustraci&oacute;n y es una muestra de las fallas del mercado laboral dominicano, porque como Paolo hay otros j&oacute;venes en igual o peores condiciones, sin que hasta el momento se levante un debate sobre la pertinencia de aprobar un modelo que permita al sector productivo mantener una importante cuota laboral de j&oacute;venes en su plantilla mientras adquieren la experiencia necesaria para atravesar la dura etapa de transici&oacute;n al mercado de trabajo.</p>

<p><strong>Obligado a desertar</strong><br />
Francis, un joven de 25 a&ntilde;os oriundo de Neiba, es otra muestra del alto porcentaje que deserta, y que como Paolo forman parte del alto porcentaje de j&oacute;venes con alg&uacute;n tipo de instrucci&oacute;n y no consigue empleo. Este joven ha desertado de la universidad donde casi termina sus estudios en negocios internacionales. Va de un lugar a otro y no logra trabajar en su &aacute;rea. Trabaj&oacute; en un centro de llamadas &ldquo;call centers&rdquo; y all&iacute; las horas se hac&iacute;an extensas. Caminaba largos trechos en las noches hasta su casa. Ya su madre residente en Madrid, que era la que costeaba los estudios en una universidad privada, ha perdido su puesto en ese pa&iacute;s.</p>

<p>&ldquo;Todo es un c&iacute;rculo&rdquo;, dice Francis, que al igual que Paolo no encuentra un puesto fijo. Muchos j&oacute;venes est&aacute;n graduados y no consiguen un empleo porque el mercado no est&aacute; generando los puestos suficientes en las &aacute;reas que demandan las empresas, pero&nbsp; adem&aacute;s, la primera de las exigencias que piden para dar un empleo es la experiencia que estos j&oacute;venes no tienen o muchas veces presentan a medias.</p>

<p>Tampoco pueden emprender un negocio de forma sostenible con una carga fiscal que se traga los capitales peque&ntilde;os, al coexistir con un adelanto de un 1.5% de renta en el sistema impositivo, entre otras trabas que dicen tener las micro, peque&ntilde;as y medianas empresas.</p>

<p>Ante ese panorama, la situaci&oacute;n laboral y formativa dominicana&nbsp; requiere de un cambio. Son solo dos casos, los de Paolo y Francis, pero como ellos hay muchos atravesando una dif&iacute;cil etapa de &ldquo;transici&oacute;n&rdquo; para entrar al mercado de trabajo.</p>

<p><strong>Debilidad<br />
Ausencia de ley.</strong>&nbsp;En Rep&uacute;blica Dominicana no existe una ley del primer empleo que garantice con mayor facilidad aprovechar las nuevas competencias. La pr&aacute;ctica com&uacute;n es la contrataci&oacute;n de aprendices por hasta un a&ntilde;o.</p>

<p><strong>Tres proyectos</strong>. Al menos tres proyectos de ley han sido presentados al Congreso de la Rep&uacute;blica, mientras la frustraci&oacute;n se apodera de muchos, en vista de que el sistema educativo dista de la demanda de las empresas en los nuevos tiempos de la era tecnol&oacute;gica.</p>

<p><strong>Vulnerabilidad.&nbsp;</strong>La Unidad de Poder Legislativo de la Fundaci&oacute;n Global revela que el desempleo juvenil es preocupante a nivel mundial y de Am&eacute;rica Latina, y peor a&uacute;n en este pa&iacute;s, donde afecta al 34% de la poblaci&oacute;n de 15 a 34 a&ntilde;os.</p>

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