En las doce ciudades que serán sede de los partidos del Mundial de Fútbol de Brasil 2014, el gobierno ha invertido miles de millones de dólares en la construcción y renovación de los estadios de fútbol.
Publicado: 21/06/2014
<p>En las doce ciudades que serán sede de los partidos del Mundial de Fútbol de Brasil 2014, el gobierno ha invertido miles de millones de dólares en la construcción y renovación de los estadios de fútbol.</p>
<p>Pero a pocas cuadras de estas magníficas construcciones -que serán escenario de esperados partidos y la vitrina de Brasil para el mundo- están las favelas donde la miseria, el hambre, el narcotráfico y la drogadicción han generado una prostitución infantil rampante.</p>
<p>No hay una cifra oficial, pero se estima que centenares de miles de niñas y niños -algunos de sólo 10 años- son explotados en el mercado sexual, obligados por las circunstancias, amenazados por proxenetas o atrapados en esa realidad para satisfacer su drogadicción.</p>
<p>El gobierno ha lanzado programas de “pacificación” para limpiar las favelas de las pandillas y los narcotraficantes, y dice haber iniciado programas de capacitación de unidades de protección de la niñez para hacerle frente a ese flagelo.</p>
<p>Además ha destinado unos US$8 millones de reales (unos US$3,3 millones) para luchar contra la prostitución infantil en las sedes mundialistas.</p>
<p>Sin embargo, críticos y activistas alegan que esta inversión social no se compara con el exorbitante costo para preparar el Mundial y que no hay políticas públicas coherentes para combatir un problema que -se anticipa- aumentará con el inicio del torneo de fútbol y la llegada de numerosos turistas sexuales convencidos de que podrán actuar con impunidad.</p>
<h2>“Fábrica de prostitución”</h2>
<p>Las comunidades marginadas en Brasil están atrapadas en un círculo vicioso de pobreza, violencia y drogas, la “fábrica donde comienza la prostitución”, le explica a la BBC, Andrew Fanstone, miembro de Iris Global, un proyecto de asistencia en las favelas.</p>
<p>“Muchos de los niños ven a sus familiares involucrados en ese negocio. Madres y abuelas recurriendo a la prostitución. Se vuelve una manera de vida, se normaliza”, dice Fanstone.</p>
<p>En Recife, por ejemplo, una pujante ciudad costera en el noreste del país, se calcula que uno de cada cuatro menores se prostituye.</p>
<p>Esa normalización es lo más alarmante para Liliam Sá, presidenta de la primera comisión parlamentaria sobre la niñez explotada, que viajó a las doce ciudades sedes del Mundial durante sus investigaciones.</p>
<p>“Lo que hemos visto en nuestros viajes nos dejó estupefactos, porque la explotación sexual y el turismo sexual son visibles en Brasil de forma endémica y creciente”.</p>
<p>La diputada Sá es severa con el gobierno, pues dice que no ha instituido políticas reales de inspección y prevención. También critica a las fuerzas del orden por su indiferencia, si no complicidad, con el problema.</p>
<p>“Descubrí que la propia policía encubre a estos explotadores, los proxenetas, que pulula la impunidad y también hay una falta de supervisión de parte del estamento judicial”, le comenta a la BBC.</p>
<p>La policía niega estas acusaciones y asegura que está dedicando muchos recursos y efectivos a combatir la prostitución infantil.</p>
<p>En lo que sí parece haber acuerdo es en el temor de que, con la llegada del Mundial, el problema de los niños y adolescentes que venden sexo podría exacerbarse.</p>
<p>“Vamos a recibir a millones de turistas en todo Brasil, algunos de los cuales vendrán acá con una idea preconcebida sobre el país que les fue vendida: que el sexo con menores es fácil”, advierte Sá.</p>
<p>“Este tipo de explotación sexual es una cruel manera de arrebatarle a un menor su niñez y sus sueños”, concluye la parlamentaria. “Son vidas perdidas”.</p>
<p>“Consumo drogas. Fumo marihuana. Van a ser dos semanas desde que inhalé cocaína. Cobro 50 reais por servicio (unos US$10).</p>
<p>Va a haber muchos jóvenes vendiendo sexo. Muchas de mis amigas salen a hacer eso. Niñas de 10, 11 años. Hasta niñas de nueve años están saliendo a ofrecer sexo por dinero.</p>
<p>Muchas cosas pueden sucederles a las niñas. Si no hacemos lo que nos piden, nos hacen cosas peores y la situación continúa.</p>
<p>Piden sexo oral, esto y lo otro. Y uno termina haciéndolo debido a las drogas.</p>
<p>Un hombre me golpeó (muestra una cicatriz), me hizo daño porque yo no quería hacer algo que me pidió.</p>
<p>Este no es un lugar para mí, quiero salir de aquí. Entre más rápido, mejor, para que no tenga que hacer esto más. Quiero mejorar mi vida, estudiar, seguir cursos y tener una vida normal”.</p>
<h2>JOVEN (pidió anonimato), 14 años, Fortaleza, prostituido desde los 11 años</h2>
<p>¿Cuántos programas (servicios) presto al día? Entre 10 y 20.</p>
<p>Me dedico a esto, en primer lugar, porque mi familia no me acepta. Segundo, porque mis amigos me impulsaron a hacerlo.</p>
<p>Algunas veces no sé si voy a regresar con vida o si voy a morir aquí mismo. Me arrepiento de esta vida, pero ya no puedo echar para atrás.</p>
<p>Tengo tres <em>cafetãos</em> (proxenetas). Ellos lo saben todo, dónde vivo. Si no respondo, harán algo contra mi familia. Es como con los narcotraficantes, matan a toda la familia. Así que tengo que hacerlo, es mi vida.</p>
<p>Si algún día decido no hacer esto más, me matarán y eso será todo. Se acaba mi vida, se acaba mi éxito, todo se acaba.</p>
<p>La policía nos ve haciendo esto y ellos quieren un poco también. Se aprovechan porque soy un muchacho prostituido, somos menores y realmente no les importa: ‘Voy a hacerte esto y todo lo demás, y aquí está tu dinero y calla la boca’, nos dicen”.</p>
<h2>GABRIELA, 15 años, Copacabana, engañada con la promesa de un trabajo de mesera</h2>
<p>“Cuando llegué aquí, me dijeron la verdad, que tenía que prostituirme y me obligaron a hacerlo. Me amenazaron. Me dijeron que si no lo hacía me golpearían.</p>
<p>Trabajaba de Posto 3 a Posto 4, cerca de los clubes nocturnos allá (señala las playas de Copacabana).</p>
<p>Allá, cerca de los clubes, hay gran cantidad de prostitutas. Todas muy hermosas.</p>
<p>Llegó un momento en que me sentí hastiada, quería llorar todo el tiempo.</p>
<p>Lo único en lo que pensaba era en encontrar a mi mamá. Que tenía que encontrar la manera de regresar a casa, tenía que escapar.</p>
<p>Cuando la vi no pensé que lloraría, pero llegué allá y abracé a mi mamá y lloré. Lloré mucho</p>