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SANDINISMO E IMPERIO: LA BATALLA DECISIVA

DE ATILIO BORÓN

Publicado: 01/08/2018

SANDINISMO E IMPERIO: LA BATALLA DECISIVA

<p>SANDINISMO E IMPERIO: LA BATALLA DECISIVA</p>

<p>DE ATILIO BOR&Oacute;N</p>

<p>Nadie en su sano juicio, o actuando de buena fe, puede ignorar que la crisis en Nicaragua fue precipitada por m&uacute;ltiples factores. Varios de ellos end&oacute;genos; otro, ex&oacute;geno pero crucial: el gobierno de Estados Unidos. Entre los primeros sobresalen la err&oacute;nea lectura de la coyuntura local e internacional unida a graves desaciertos pr&aacute;cticos del gobierno de Daniel Ortega. Esto culmin&oacute; en una violenta represi&oacute;n ante las primeras protestas poniendo en marcha un espiral de confrontaciones cuyo destino final no es dif&iacute;cil de pronosticar. Si fracasan los di&aacute;logos de paz esta crisis pudiera dar lugar a un &ldquo;empate catastr&oacute;fico&rdquo; de fuerzas cuyo desenlace suele resolverse, como lo ense&ntilde;a la historia, mediante una guerra civil en la cual uno de los bandos impone su voluntad sobre el otro. Lo anterior resume el juego de agentes y procesos de naturaleza eminentemente dom&eacute;stica en la crisis. Pero, como advert&iacute;amos al comienzo, tras el humo, la sangre y la confusi&oacute;n de las &ldquo;trancas&rdquo; y los enfrentamientos se mueve, sigilosa pero eficazmente, quien sin dudas es el principal actor de esta tragedia: la Casa Blanca.</p>

<p>En efecto, Washington se encuentra pose&iacute;do por una irrefrenable ambici&oacute;n de someter al pa&iacute;s centroamericano a sus designios, rubricando las numerosas iniciativas que desde mediados del siglo diecinueve y a lo largo de casi doscientos a&ntilde;os tuvieron como &uacute;nico objetivo controlar el territorio nicarag&uuml;ense. Vale recordar entre otras el accionar del aventurero yanqui William Walker que invadi&oacute; Nicaragua con un ej&eacute;rcito mercenario y se proclam&oacute; presidente en 1856; o la ocupaci&oacute;n del pa&iacute;s por parte de las fuerzas armadas de Estados Unidos entre 1912 y 1933, contra la cual luch&oacute; con simpar hero&iacute;smo y honor Augusto C&eacute;sar Sandino. Negar&iacute;a la evidencia hist&oacute;rica y los datos del momento quien desconociera o subestimara la importancia de la intervenci&oacute;n estadounidense en la crisis actual. Sobre todo cuando se observa que la metodolog&iacute;a de la insurgencia, el &ldquo;gui&oacute;n&rdquo; que organiza sus t&aacute;cticas e instrumentos de combate y el car&aacute;cter de sus principales actores replican lo que ense&ntilde;an los manuales de desestabilizaci&oacute;n de las diversas agencias de la &ldquo;comunidad de</p>

<p>inteligencia&rdquo; de Estados Unidos. No s&oacute;lo eso: las violentas protestas de la oposici&oacute;n nicarag&uuml;ense tienen un indudable &ldquo;aire de familia&rdquo; con las &ldquo;guarimbas&rdquo; en Venezuela en 2014 y 2017, la revuelta de los &ldquo;combatientes de la libertad&rdquo; contra Gadafi en Libia en 2011 y el accionar de las bandas neonazis en Ucrania en 2013. Al rev&eacute;s de lo que dicen los films de Hollywood, cualquier semejanza con la realidad no es mera coincidencia porque se trata de la misma estrategia s&oacute;lo que aplicada en diferentes locaciones.</p>

<p>Al examinar las causas dom&eacute;sticas de la crisis observamos una situaci&oacute;n paradojal: sin previo aviso se produjo el s&uacute;bito deterioro de la situaci&oacute;n pol&iacute;tica en un pa&iacute;s cuyo ordenamiento social se comparaba ventajosamente con el de sus vecinos. A diferencia de casi todos los dem&aacute;s pa&iacute;ses del &aacute;rea el flagelo de las &ldquo;maras&rdquo; era desconocido en Nicaragua; la seguridad ciudadana era de las mejores de Latinoam&eacute;rica y muy superior a la del resto de los pa&iacute;ses del istmo. En Nuestra Am&eacute;rica se encuentran los diez pa&iacute;ses con las mayores tasas de homicidio por 100.000 habitantes del mundo. Honduras, gobernada a control remoto desde 2009 por Washington ostenta el l&uacute;gubre honor de tener la mayor de todas: 85.7 homicidios por cada 100.000 habitantes. Le siguen El Salvador (63,2), Venezuela (51,7), Colombia (48,8), Belice (37,2), Guatemala (36,2), Jamaica (35,2), Trinidad y Tobago (32,8), Brasil (30,5) y Rep&uacute;blica Dominicana (30,2). En el a&ntilde;o 2017 la tasa nicarag&uuml;ense lleg&oacute; a 6 por 100.000, unas pocas d&eacute;cimas por encima de la Argentina que registr&oacute; una del 5.2 y Estados Unidos con 4.9. En 2013, el &iacute;ndice de seguridad ciudadana &ndash;el &ldquo;&Iacute;ndice de Ley y Orden de 2013&quot; medido por la firma Gallup- caracteriz&oacute; a Nicaragua como el pa&iacute;s m&aacute;s seguro de Latinoam&eacute;rica.1 Otros indicadores sociales muestran un desempe&ntilde;o similar: en a&ntilde;os recientes el siempre dif&iacute;cil combate a la pobreza arrojaba en Nicaragua resultados m&oacute;dicamente alentadores, poco frecuentes en la regi&oacute;n si se tiene en cuenta que durante mucho tiempo este pa&iacute;s fue, despu&eacute;s de Hait&iacute;, el m&aacute;s pobre del hemisferio. Pese a ello, c&aacute;lculos del Banco Mundial, actualizados a Abril del 2018, aseguran que &ldquo;entre el 2014 y 2016 la pobreza disminuy&oacute; del 29.6 al 24.9 por ciento&rdquo; al paso que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la tasa media de crecimiento del PBI oscilaba en torno al 4 %. Textualmente se dice que &ldquo;(E)n 2011, el crecimiento alcanz&oacute; un r&eacute;cord del 5.1 por ciento, con una desaceleraci&oacute;n al 4.7 y 4.5 en 2016 y 2017, respectivamente. Para este a&ntilde;o, el pron&oacute;stico se sit&uacute;a en 4.4 por ciento, con lo que Nicaragua se coloca en el segundo lugar de crecimiento entre los pa&iacute;ses de Centroam&eacute;rica, con perspectivas favorables para la inversi&oacute;n extranjera directa y el comercio.&rdquo; 2 Seg&uacute;n datos del Banco Centroamericano de Integraci&oacute;n Econ&oacute;mica el d&eacute;ficit fiscal de Nicaragua en el a&ntilde;o 2017 fue del 2.5 %. En la Argentina en ese mismo a&ntilde;o fue del 3.9 %.3 En el terreno pol&iacute;tico en Noviembre del 2016 el actual presidente fue elegido por un 72 % de los votos, y si bien hubo algunas denuncias de fraude, poderosamente amplificadas por la cloaca medi&aacute;tica regional, ninguna adquiri&oacute; la entidad suficiente como para seriamente impugnar el proceso electoral.</p>

<p>Dados estos antecedentes, &iquest;c&oacute;mo fue que se produjo el fulminante estallido de una crisis que hoy nos asombra y entristece? Como dij&eacute;ramos en una nota anterior el gobierno cometi&oacute; un grave error al responder con inusitada violencia ante una leg&iacute;tima protesta ocasionada por una regresiva reforma al r&eacute;gimen de la seguridad social.4 Protesta en la cual participaron no pocos simpatizantes y partidarios del sandinismo que ignoraban la iniciativa presidencial en ciernes. En efecto, el presidente Ortega hizo el sorpresivo anuncio de la reforma el 18 de Abril y cuatro d&iacute;as despu&eacute;s, ante la contundencia y masividad del rechazo popular, procedi&oacute; a revocarla. En circunstancias normales esto deber&iacute;a haber desactivado la bomba de tiempo que con su tic-tac resonaba en las calles de Managua. Pero los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina y el Caribe (y Nicaragua no es la excepci&oacute;n) no son &ldquo;pa&iacute;ses normales&rdquo; sino batalladores sobrevivientes en la periferia de un imperio que anhela su completa y definitiva subordinaci&oacute;n. Precisamente a causa de esa &ldquo;anormalidad&rdquo; latinoamericana la violenta agitaci&oacute;n callejera lejos de aplacarse con la marcha atr&aacute;s ordenada por el gobierno se intensific&oacute; y extendi&oacute; a otras ciudades del pa&iacute;s. En cuesti&oacute;n de d&iacute;as una demanda puntual precipit&oacute; la r&aacute;pida conformaci&oacute;n de un amplio y sedicioso frente opositor reclamando la renuncia del presidente y el llamado a nuevas elecciones. &iquest;C&oacute;mo explicar tan perniciosa mutaci&oacute;n?</p>

<p>Para responder a esta pregunta es preciso examinar el decisivo papel del gobierno de Estados Unidos como amplificador e interesado beneficiario de la crisis. Tal como dijimos anteriormente Washington alberga una a&ntilde;eja obsesi&oacute;n con Nicaragua. Un elemento clave que ha perturbado hasta la actualidad el sue&ntilde;o de la dirigencia estadounidense ha sido, en el siglo diecinueve, su inter&eacute;s por la eventual construcci&oacute;n de un paso bioce&aacute;nico a trav&eacute;s de Nicaragua y el temor de que tal obra fuese encarada por una potencia europea, Francia, que ten&iacute;a planeado abrir una ruta transoce&aacute;nica en Panam&aacute;. Frustrada esa iniciativa francesa y vez construido el Canal de Panam&aacute; por los estadounidenses la prioridad fue impedir la creaci&oacute;n de una v&iacute;a alternativa que compitiese con la paname&ntilde;a, controlada directa o indirectamente por Estados Unidos. Esa preocupaci&oacute;n, que se mantuvo latente a lo largo del siglo veinte, se acrecent&oacute; hasta el paroxismo en fechas recientes ante los anuncios de un acuerdo para la apertura de un nuevo canal pasando por Nicaragua y, adem&aacute;s, financiado por capitales chinos. Si Beijing conmovi&oacute; el tablero geopol&iacute;tico y geoecon&oacute;mico mundial con la vertiginosa reconstrucci&oacute;n de la &ldquo;ruta de la seda&rdquo; que -trece mil kil&oacute;metros de v&iacute;as f&eacute;rreas de alta velocidad mediante- atrae inexorablemente al Asia meridional y a toda Europa a su hegemon&iacute;a econ&oacute;mica, la construcci&oacute;n y posterior control de un nuevo y m&aacute;s expedito canal en Nicaragua alterar&iacute;a radicalmente el equilibrio estrat&eacute;gico nada menos que en el Caribe, la tercera frontera imperial como dec&iacute;a el profesor Juan Bosch, y como lo ratifican los manuales del Pent&aacute;gono al hablar del Caribe como el &ldquo;Mare Nostrum&rdquo; de los norteamericanos. Ser&iacute;a, adem&aacute;s, el tiro de gracia para la Doctrina Monroe y su pretensi&oacute;n de que en este continente s&oacute;lo se oiga la voz de Estados Unidos y que ninguna potencia extracontinental se inmiscuya en los asuntos hemisf&eacute;ricos. La presencia china en Centroam&eacute;rica y el Caribe constituir&iacute;a para Beijing un poderoso argumento para neutralizar -o tratar de equiparar- la presencia de Washington en el Asia Pac&iacute;fico, hacia donde, desde la &eacute;poca de Barack Obama, Estados Unidos ha desplazado gran parte de su flota de mar con la indisimulada intenci&oacute;n de contener la expansi&oacute;n comercial y pol&iacute;tica china. Para el Pent&aacute;gono, y sobre todo para la Administraci&oacute;n Trump, que hizo de Rusia y China sus enemigos, nada podr&iacute;a ser m&aacute;s amenazante que la presencia de los herederos de Mao en el &aacute;rea del Gran Caribe y que eventualmente podr&iacute;a convertir a la tierra de Sandino en una base de operaciones no s&oacute;lo comerciales sino tambi&eacute;n de &iacute;ndole militar. De ah&iacute; que el protagonismo estadounidense en la crisis nicarag&uuml;ense no tenga nada de an&oacute;malo o inesperado. Es la previsible respuesta a un desaf&iacute;o militar, y no s&oacute;lo econ&oacute;mico, de vastas proporciones ante los cuales ser&iacute;a absurdo pensar que el imperio permanecer&iacute;a de brazos cruzados.</p>

<p>Por otra parte, a pesar que el gobierno sandinista parece haber archivado sus afanes revolucionarios, el s&oacute;lo hecho de que mantenga relaciones de cooperaci&oacute;n con pa&iacute;ses como Cuba, Venezuela y, en general, con los gobiernos del ALBA, es para Washington motivo m&aacute;s que suficiente para provocar un &ldquo;cambio de r&eacute;gimen&rdquo;, eufemismo para evitar hablar de golpes de estado y el subsecuente ba&ntilde;o de sangre con que se escarmienta a los rebeldes del viejo orden. Es debido a ello que la Casa Blanca ha tratado, por todos los medios y sin pausas, de incidir en el proceso pol&iacute;tico nicarag&uuml;ense y debilitar al gobierno de Daniel Ortega financiando con largueza a los partidos de la oposici&oacute;n, a un variopinto enjambre de ONGs &ndash;la mayor&iacute;a de ellas non sanctas, encubiertos tent&aacute;culos del gobierno estadounidense- as&iacute; como a numerosas organizaciones de la sociedad civil y a la prensa opositora, procurando por todos los medios desacreditar al gobierno sandinista y estigmatizar a la pareja gobernante. Esta intensa campa&ntilde;a de propaganda tiene por objeto denunciar a Managua como el asiento de una brutal dictadura y preparar el clima de opini&oacute;n para convalidar su violenta erradicaci&oacute;n mediante una &ldquo;invasi&oacute;n humanitaria&rdquo; coordinada por el Comando Sur con la complicidad, entre otros, de los gobiernos que constituyen no el Grupo sino el &ldquo;Cartel de Lima.&rdquo;</p>

<p>Es debido a ello que la crisis refleja con tanta nitidez el modus operandi recomendado por el manual de pr&aacute;cticas desestabilizadoras de la CIA, con sus paramilitares y mercenarios disfrazados de estudiantes universitarios o de j&oacute;venes dispuestos a inmolarse por su adhesi&oacute;n a un puro ideal republicano aunque para ello deban matar, incendiar, secuestrar, destruir. Pero para que los planes del imperio tengan &eacute;xito y para que sus esbirros puedan mimetizarse con la poblaci&oacute;n es preciso que haya quienes genuinamente salgan a protestar contra el gobierno. Sin ello la estrategia del imperio pierde toda eficacia. Y que en Nicaragua hayan salido a manifestarse no puede sorprender a nadie porque hay motivos para hacerlo. La corrupci&oacute;n es un problema muy grave, ya desde el primer gobierno sandinista cuando se hablaba de &ldquo;la pi&ntilde;ata&rdquo;, aceptada con una mezcla de resignaci&oacute;n e iracundia por parte del pueblo nicarag&uuml;ense. Qu&eacute; la revoluci&oacute;n se desvi&oacute; del camino es otro dato irrefutable, transando con sus enemigos hist&oacute;ricos: el empresariado y la Iglesia Cat&oacute;lica entre otros. Que el poder revolucionario se concentr&oacute; extraordinariamente en las manos de la pareja presidencial y que una deriva autoritaria del gobierno irrumpe cada vez con m&aacute;s frecuencia tambi&eacute;n es verdad. No se puede entender lo que est&aacute; ocurriendo en Nicaragua sin tener en cuenta los s&iacute;ntomas de esta involuci&oacute;n del sandinismo y el desgaste de su filo revolucionario. Pero que sobre la protesta de algunos sectores de la oposici&oacute;n &ndash;en algunos casos multitudinarias- se mont&oacute;, con relampagueante celeridad, todo el aparato de desestabilizaci&oacute;n del imperio es evidente hasta para un ciego. Y este no es un dato menor, sino que constituye &ldquo;el dato&rdquo; fundamental, la clave de b&oacute;veda para</p>

<p>comprender el significado hist&oacute;rico de la crisis nicarag&uuml;ense. La cloaca medi&aacute;tica latinoamericana y estadounidense descarga su artiller&iacute;a de &ldquo;posverdades&rdquo; y &ldquo;plusmentiras&rdquo; mientras denuncia a los gritos y con total impunidad los muertos causados por la represi&oacute;n del gobierno sandinista. Pero la verdad, cuidadosamente oculta, como antes se hiciera en el caso de la Venezuela Bolivariana, es que las v&iacute;ctimas se reparten casi por partes iguales entre ambos bandos.</p>

<p>Washington milita la contrarrevoluci&oacute;n con una disciplina ejemplar y est&aacute; siempre preparado para aprovechar cualquier oportunidad que se presente para desestabilizar a un gobierno poco propenso a obedecer a sus mandatos. Carece totalmente de escr&uacute;pulos morales y tiene fuerzas de despliegue r&aacute;pido no s&oacute;lo entre los militares sino en la cuantiosa masa de maniobra reclutada durante largos a&ntilde;os y formada por una legi&oacute;n de paramilitares, mercenarios y ex presidiarios bajo parole dispuestos a lo que sea; tambi&eacute;n revistan en sus filas drogadictos desquiciados y contenidos por los estupefacientes suministrados por Washington en sociedad con los narcotraficantes; y tr&aacute;nsfugas de todo tipo, dispuestos a engrosar las filas del sicariato, a tomar iniciativas violentas entremezcl&aacute;ndose en una marcha de novatos manifestantes que ignoran como se arma un c&oacute;ctel molotov, o no se animan a incendiar vivo a un sujeto sospechoso, o a dotar de un &ldquo;aire plebeyo&rdquo; a las manifestaciones de la derecha contra cualquier gobierno de izquierda, o apenas progresista.</p>

<p>Por eso dec&iacute;amos en nuestra nota anterior que la revoluci&oacute;n nicarag&uuml;ense es como la ni&ntilde;a que navega en un bote en un mar embravecido y con un timonel que -lo digo con respeto pero tambi&eacute;n con esperanza- ha perdido el rumbo. Pero aun bajo estas circunstancias, ser&iacute;a absurdo entregar a la ni&ntilde;a a sus verdugos o hundir el bote y arrojarla al mar. Ya sabemos lo que ocurri&oacute; cuando gobiernos progresistas o de izquierda cayeron a causa de la conspiraci&oacute;n imperial. Basta mirar lo acontecido en Honduras, Paraguay o Brasil para vislumbrar lo que podr&iacute;a ocurrir en Nicaragua si la ofensiva destituyente en curso fuese coronada con la victoria. No hay razones para<br />
suponer que el gobierno de Daniel Ortega es absolutamente incapaz de ejercer una revolucionaria autocr&iacute;tica, revisar lo actuado y enmendar sus errores. Es fundamental salir de esta crisis por izquierda, fiel al ideario del sandinismo. Para ello ser&aacute; necesario corregir el rumbo que ha seguido el gobierno en fechas recientes. Esto exige sacar de su letargo al FSLN y resucitarlo como fuerza pol&iacute;tica activa, potenciar su protagonismo en la gesti&oacute;n gubernativa y movilizar, reorganizar y concientizar a su base social para producir una radical redemocratizaci&oacute;n del proceso revolucionario. En pocas palabras, provocar una revoluci&oacute;n en la revoluci&oacute;n. El ensimismamiento del gobierno y su aislamiento en relaci&oacute;n al pueblo sandinista y al propio partido de gobierno es vox populi en Managua, y de perpetuarse esta situaci&oacute;n ser&aacute; inevitable incurrir en nuevos desaciertos que ser&iacute;an fatal para el gobierno de Daniel Ortega. El enemigo imperialista est&aacute; al acecho, le tiende muchas trampas y la soledad del poder es muy mala consejera. Si el FSLN como fuerza pol&iacute;tica no recupera su protagonismo colectivo y se adue&ntilde;a del destino de la revoluci&oacute;n, mucho me temo que est&eacute;n contados los d&iacute;as de este bello sue&ntilde;o construido sobre la gesta &eacute;pica de la prolongada lucha contra la dictadura de Somoza. Ser&iacute;a una derrota tremenda para un noble y valiente pueblo que luch&oacute; con un hero&iacute;smo ejemplar para hacer realidad su fidelidad al legado de Sandino, el &ldquo;general de hombres libres.&rdquo; Ser&aacute; tambi&eacute;n un golpe brutal a las esperanzas de los pueblos de Nuestra Am&eacute;rica, y la p&eacute;rdida de una oportunidad que Nicaragua tardar&aacute; mucho tiempo en reencontrar. Dixit et salvavi animan mea.</p>

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