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Entretelones de la carta pastoral que sacudió la dictadura trujillista Según el inves

Entretelones de la carta pastoral que sacudió la dictadura trujillista Según el investigador Reynaldo Espinal Núñez el borrador del documento fue escrito por fray Vicente Rubio

Publicado: 29/01/2019

Entretelones de la carta pastoral que sacudió la dictadura trujillista Según el inves

<p>&nbsp;</p>

<p>Al dictar una conferencia magistral sobre la carta pastoral de la Conferencia del Episcopado Dominicano de enero de 1960, el investigador Reynaldo Espinal N&uacute;&ntilde;ez revel&oacute; que el importante documento, que marc&oacute; una profunda ruptura de la iglesia cat&oacute;lica dominicana con la tiran&iacute;a de Trujillo, fue obra de fray Vicente Rubio.</p>

<p>En la actividad, organizada la Academia Dominicana de la Historia, el estudioso expuso prolijamente las versiones que han circulado sobre la autor&iacute;a del hist&oacute;rico texto, le&iacute;do en los templos dominicanos a finales de enero de 1960.</p>

<p>Al iniciar su disertaci&oacute;n el investigador describi&oacute; el contexto en que se desarrollaban las relaciones Iglesia-Estado en la era de Trujillo (1930-1958) y el cambio experimentado en estos v&iacute;nculos a partir del 1959, luego de la expedici&oacute;n del 14 de junio.</p>

<p>Citando a monse&ntilde;or Juan F&eacute;lix Pep&eacute;n, ley&oacute; un fragmento de su obra &ldquo;Garabato de Dios. Vivencia de un testigo&rdquo;, en la que el fenecido prelado escribi&oacute;: &ldquo;La gente perseguida o en peligro clamaba por lo bajo a la iglesia, a sus obispos, pidiendo su intervenci&oacute;n. La iglesia dominicana no pod&iacute;a ni en conciencia ni en responsabilidad hist&oacute;rica permanecer indiferente... Aunque sab&iacute;amos los riesgos, el conflicto entre la iglesia y el r&eacute;gimen era inevitable...&rdquo;.</p>

<p>Record&oacute; que el 20 de enero de 1960, cuando monse&ntilde;or Pep&eacute;n se preparaba para presidir, al d&iacute;a siguiente, las celebraciones solemnes propias de la festividad de la Altagracia, lleg&oacute; al Obispado de Hig&uuml;ey un joven universitario, exseminarista, perseguido por el r&eacute;gimen, quien mostraba un evidente deterioro f&iacute;sico y emocional.</p>

<p>&ldquo;Impactado por los efectos de aquel intenso drama humano, monse&ntilde;or Pep&eacute;n sali&oacute; hacia la Nunciatura Apost&oacute;lica el d&iacute;a siguiente, al t&eacute;rmino de la Misa Pontificial celebrada aquel d&iacute;a. Al entrevistarse con monse&ntilde;or Lino Zanini y el secretario de la Nunciatura Luis Dossena y relatarle el caso de aquel joven, las expresiones de este, a decir de Pep&eacute;n, fueron las siguientes: &lsquo;&iexcl;Esto no puede seguir as&iacute;! La Iglesia tiene que levantar su voz y hablar claro. &iexcl;No hay tiempo que perder!&rsquo;&rdquo;, expres&oacute; Espinal N&uacute;&ntilde;ez.</p>

<p>Explic&oacute; que Zanini le pidi&oacute; a Pep&eacute;n un borrador de un documento pastoral basado en el cual pudiera producirse una declaraci&oacute;n p&uacute;blica, pero que el primer texto fue escrito con exceso de prudencia y que por eso monse&ntilde;or Zanini no se sinti&oacute; satisfecho y le solicit&oacute; su parecer sobre qui&eacute;n pod&iacute;a redactarlo.</p>

<p>Agreg&oacute; que Pep&eacute;n le indic&oacute; a Zanini &ldquo;uno que tal vez pod&iacute;a hacerlo&rdquo;.</p>

<p>Identidad del autor</p>

<p>&ldquo;Llegado a este punto, s&eacute; que las interrogantes de ustedes son las mismas que muchos nos hemos hecho durante d&eacute;cadas. &iquest;Qui&eacute;n fue, finalmente, ese uno al que hace referencia en sus memorias Monse&ntilde;or Pep&eacute;n, es decir, el redactor, tras bastidores del borrador de la Pastoral?, pregunt&oacute; Espinal N&uacute;&ntilde;ez.</p>

<p>A seguidas expres&oacute; que se propal&oacute; la versi&oacute;n de que Zanini hab&iacute;a sido el autor del borrador, y que lleg&oacute; a afirmarse que la pastoral fue redactada a iniciativa de monse&ntilde;ores Francisco Panal Ram&iacute;rez y Tom&aacute;s F. O &lsquo;Reilly. Agreg&oacute; que se pens&oacute; que el redactor hab&iacute;a sido monse&ntilde;or Roque Adames y que tambi&eacute;n se le atribuy&oacute; al padre Oscar Robles Toledano.</p>

<p>No obstante, acot&oacute; que al d&iacute;a de hoy las&nbsp;&ldquo;revelaciones m&aacute;s plausibles de que se tienen constancia testimonial apuntan a que el redactor principal del texto lo fue el destacado sacerdote, historiador y orador sagrado de la Orden de los Predicadores (mejor conocida como los Dominicos) Fray Vicente Rubio S&aacute;nchez.</p>

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<p>Fray Vicente Rubio.&nbsp;(&nbsp;ARCHIVO DE DIARIO LIBRE.&nbsp;)</p>

<p>&ldquo;Esta versi&oacute;n fue revelada por vez primera por Su Eminencia Nicol&aacute;s de Jes&uacute;s L&oacute;pez Rodr&iacute;guez en la homil&iacute;a que pronunciara durante la misa de cuerpo presente de monse&ntilde;or Pep&eacute;n el lunes 23 de julio del 2007 y recogida por la periodista Leonora Ram&iacute;rez del peri&oacute;dico Hoy. Dice espec&iacute;ficamente... &lsquo;el Cardenal L&oacute;pez Rodr&iacute;guez revel&oacute; que &eacute;ste (refiri&eacute;ndose a Monse&ntilde;or Pep&eacute;n) le confes&oacute; que el autor de la misma fue el fenecido padre Vicente Rubio&rsquo;&rdquo;.</p>

<p>Precis&oacute; que en la entrevista que el 23 de noviembre de 2003, cinco a&ntilde;os antes de lo revelado por el cardenal L&oacute;pez Rodr&iacute;guez, publicara la destacada periodista Angela Pe&ntilde;a del sacerdote, se escribi&oacute; que al ser cuestionado al respecto, &ldquo;su respuesta fue colocar el dedo &iacute;ndice sobre sus labios y responderle &lsquo;a los cien a&ntilde;os ya se podr&aacute; hablar&rsquo;, pero en ning&uacute;n momento neg&oacute; su participaci&oacute;n en la redacci&oacute;n de la Pastoral&rdquo;.Reynaldo Espinal N&uacute;&ntilde;ez durante su disertaci&oacute;n ante el concurrido p&uacute;blico que asisti&oacute; a la conferencia sobre la carta pastoral del Episcopado Dominicano, organizada por la Academia Dominicana de la Historia.&nbsp;(&nbsp;ADH/KARINA VALENT&Iacute;N.)</p>

<p>La iglesia en el 1930</p>

<p>Citando al historiador Vetilio Alfau Dur&aacute;n, Espinal N&uacute;&ntilde;ez record&oacute; que hasta el a&ntilde;o 1930, cuando Trujillo asciende al poder, la Iglesia dominicana aparec&iacute;a &ldquo;perseguida, entorpecida, ultrajada y hasta negada por equivocados gobernantes&rdquo;.</p>

<p>Dijo que Alfau Dur&aacute;n se refiri&oacute; a la sentencia emanada de la Corte de La Vega, del 4 de mayo del 1929, ratificada por el Tribunal Supremo, en fecha 8 de agosto de 1930, &ldquo;precisamente una semana antes de que Trujillo fuera investido como presidente, mediante la cual quedaba abolida la existencia jur&iacute;dica de la Iglesia Cat&oacute;lica en la Rep&uacute;blica Dominicana&rdquo;.</p>

<p>&ldquo;Con su proverbial habilidad ? explic&oacute; ? Trujillo y sus asesores advirtieron de inmediato la importancia de sostener una relaci&oacute;n armoniosa con la Iglesia Cat&oacute;lica, y es lo que explica su temprana disposici&oacute;n de restaurarle los fueros, lo que se concretiz&oacute; inicialmente con la ley 117, promulgada el 20 de abril de 1931, mediante la cual se le reconoce a la Iglesia cat&oacute;lica dominicana su personalidad jur&iacute;dica y de todas aquellas instituciones que por virtud de disposici&oacute;n can&oacute;nica dependan de ella&rdquo;.</p>

<p>Record&oacute; que un punto culminante en el afianzamiento de las relaciones entre la Iglesia y el r&eacute;gimen de Trujillo fue la firma del Concordato en el 1954, y dijo que no fue casual que el traslado de Trujillo a Roma el 16 de junio del mencionado a&ntilde;o para la r&uacute;brica del convenio fuera una prolongaci&oacute;n de la visita de Estado del general&iacute;simo Francisco Franco, quien, en el 1953, hab&iacute;a suscrito un concordado con la Santa Sede.</p>

<p>&ldquo;Como era frecuente durante el r&eacute;gimen, al quedar selladas con car&aacute;cter tan solemne las relaciones Iglesia-Estado, a trav&eacute;s de un tratado internacional de car&aacute;cter vinculante, como era el Concordato, se hizo manifiesta la profusa exaltaci&oacute;n de las prendas y cualidades cristianas de Trujillo&rdquo;, subray&oacute;.</p>

<p>Cont&oacute; que en esa etapa era frecuente el uso de apelativos tales como &ldquo;progenitor del Concordato&rdquo;, &ldquo;mun&iacute;fice magn&aacute;nimo y ardiente defensor de nuestra tradici&oacute;n cristiana y &ldquo;adalid del anticomunismo en el nuevo mundo&rdquo;, en alusi&oacute;n a Trujillo, sobre quien se lleg&oacute; a decir que &ldquo;advino a la existencia humana bajo la divinidad y la excelsitud&rdquo;.</p>

<p>&ldquo;Ya en el 1955, al cumplirse el primer a&ntilde;o de la firma del Concordato y a los 25 de la Era, el padre Zen&oacute;n de Aza Castillo escribe desde Roma un resonante art&iacute;culo mediante el cual propone, por primera vez, que se otorgue a Trujillo el t&iacute;tulo de &ldquo;Benefactor de la Iglesia&rdquo;, record&oacute;.</p>

<p>Contenido de la pastoral</p>

<p>En la ep&iacute;stola, firmada por los obispos, estos expresaron que no pod&iacute;an permanecer insensibles ante la honda pena que aflig&iacute;a a buen n&uacute;mero de hogares dominicanos, afectados entonces por la represi&oacute;n desatada por el r&eacute;gimen de Trujillo tras la expedici&oacute;n del 1959.</p>

<p>Los obispos auguraron: &ldquo;En medio de esta pena, esperamos con la m&aacute;s viva confianza en la intercesi&oacute;n poderosa de Nuestra Se&ntilde;ora de la Altagracia que, por encima de las humanas pasiones, Ella har&aacute; resplandecer la caridad y la clemencia&rdquo;.</p>

<p>La carta pastoral fue rubricada por el arzobispo metropolitano de Santo Domingo, Ricardo Pittini, Octavio A. Beras, arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Hugo Eduardo Polanco Brito, obispo de Santiago de los Caballeros, monse&ntilde;or Francisco Panal, obispo de La Vega Real, monse&ntilde;or Juan F&eacute;lix Pep&eacute;n, obispo de La Altagracia, y monse&ntilde;or Tom&aacute;s F. O&rsquo; Reilly, obispo de San Juan de la Maguana.</p>

<p>Asimismo, los prelados informaron que enviaron una carta a la m&aacute;s &ldquo;Alta Autoridad del pa&iacute;s, para que, en un plan de rec&iacute;proca comprensi&oacute;n, se evitaran excesos que, en definitiva, s&oacute;lo har&iacute;an da&ntilde;o a quien los comete, y sean cuanto antes enjugadas tantas l&aacute;grimas, curadas tantas llagas y devuelta la paz a tantos hogares&rdquo;.</p>

<p>De acuerdo con el sacerdote jesuita Antonio Lluberes &ldquo;la log&iacute;stica de redacci&oacute;n y distribuci&oacute;n de la carta fue un virtuosismo de sigilo, que no pudo ser detectado ni por los servicios de inteligencia, ni por los miembros del clero amigos del r&eacute;gimen&rdquo;.</p>

<p>Al dictar una conferencia magistral sobre la carta pastoral de la Conferencia del Episcopado Dominicano de enero de 1960, el investigador Reynaldo Espinal N&uacute;&ntilde;ez revel&oacute; que el importante documento, que marc&oacute; una profunda ruptura de la iglesia cat&oacute;lica dominicana con la tiran&iacute;a de Trujillo, fue obra de fray Vicente Rubio.</p>

<p>En la actividad, organizada la Academia Dominicana de la Historia, el estudioso expuso prolijamente las versiones que han circulado sobre la autor&iacute;a del hist&oacute;rico texto, le&iacute;do en los templos dominicanos a finales de enero de 1960.</p>

<p>Al iniciar su disertaci&oacute;n el investigador describi&oacute; el contexto en que se desarrollaban las relaciones Iglesia-Estado en la era de Trujillo (1930-1958) y el cambio experimentado en estos v&iacute;nculos a partir del 1959, luego de la expedici&oacute;n del 14 de junio.</p>

<p>Citando a monse&ntilde;or Juan F&eacute;lix Pep&eacute;n, ley&oacute; un fragmento de su obra &ldquo;Garabato de Dios. Vivencia de un testigo&rdquo;, en la que el fenecido prelado escribi&oacute;: &ldquo;La gente perseguida o en peligro clamaba por lo bajo a la iglesia, a sus obispos, pidiendo su intervenci&oacute;n. La iglesia dominicana no pod&iacute;a ni en conciencia ni en responsabilidad hist&oacute;rica permanecer indiferente... Aunque sab&iacute;amos los riesgos, el conflicto entre la iglesia y el r&eacute;gimen era inevitable...&rdquo;.</p>

<p>Record&oacute; que el 20 de enero de 1960, cuando monse&ntilde;or Pep&eacute;n se preparaba para presidir, al d&iacute;a siguiente, las celebraciones solemnes propias de la festividad de la Altagracia, lleg&oacute; al Obispado de Hig&uuml;ey un joven universitario, exseminarista, perseguido por el r&eacute;gimen, quien mostraba un evidente deterioro f&iacute;sico y emocional.</p>

<p>&ldquo;Impactado por los efectos de aquel intenso drama humano, monse&ntilde;or Pep&eacute;n sali&oacute; hacia la Nunciatura Apost&oacute;lica el d&iacute;a siguiente, al t&eacute;rmino de la Misa Pontificial celebrada aquel d&iacute;a. Al entrevistarse con monse&ntilde;or Lino Zanini y el secretario de la Nunciatura Luis Dossena y relatarle el caso de aquel joven, las expresiones de este, a decir de Pep&eacute;n, fueron las siguientes: &lsquo;&iexcl;Esto no puede seguir as&iacute;! La Iglesia tiene que levantar su voz y hablar claro. &iexcl;No hay tiempo que perder!&rsquo;&rdquo;, expres&oacute; Espinal N&uacute;&ntilde;ez.</p>

<p>Explic&oacute; que Zanini le pidi&oacute; a Pep&eacute;n un borrador de un documento pastoral basado en el cual pudiera producirse una declaraci&oacute;n p&uacute;blica, pero que el primer texto fue escrito con exceso de prudencia y que por eso monse&ntilde;or Zanini no se sinti&oacute; satisfecho y le solicit&oacute; su parecer sobre qui&eacute;n pod&iacute;a redactarlo.</p>

<p>Agreg&oacute; que Pep&eacute;n le indic&oacute; a Zanini &ldquo;uno que tal vez pod&iacute;a hacerlo&rdquo;.</p>

<p>Identidad del autor</p>

<p>&ldquo;Llegado a este punto, s&eacute; que las interrogantes de ustedes son las mismas que muchos nos hemos hecho durante d&eacute;cadas. &iquest;Qui&eacute;n fue, finalmente, ese uno al que hace referencia en sus memorias Monse&ntilde;or Pep&eacute;n, es decir, el redactor, tras bastidores del borrador de la Pastoral?, pregunt&oacute; Espinal N&uacute;&ntilde;ez.</p>

<p>A seguidas expres&oacute; que se propal&oacute; la versi&oacute;n de que Zanini hab&iacute;a sido el autor del borrador, y que lleg&oacute; a afirmarse que la pastoral fue redactada a iniciativa de monse&ntilde;ores Francisco Panal Ram&iacute;rez y Tom&aacute;s F. O &lsquo;Reilly. Agreg&oacute; que se pens&oacute; que el redactor hab&iacute;a sido monse&ntilde;or Roque Adames y que tambi&eacute;n se le atribuy&oacute; al padre Oscar Robles Toledano.</p>

<p>No obstante, acot&oacute; que al d&iacute;a de hoy las&nbsp;&ldquo;revelaciones m&aacute;s plausibles de que se tienen constancia testimonial apuntan a que el redactor principal del texto lo fue el destacado sacerdote, historiador y orador sagrado de la Orden de los Predicadores (mejor conocida como los Dominicos) Fray Vicente Rubio S&aacute;nchez.</p>

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<p>Fray Vicente Rubio.&nbsp;(&nbsp;ARCHIVO DE DIARIO LIBRE.&nbsp;)</p>

<p>&ldquo;Esta versi&oacute;n fue revelada por vez primera por Su Eminencia Nicol&aacute;s de Jes&uacute;s L&oacute;pez Rodr&iacute;guez en la homil&iacute;a que pronunciara durante la misa de cuerpo presente de monse&ntilde;or Pep&eacute;n el lunes 23 de julio del 2007 y recogida por la periodista Leonora Ram&iacute;rez del peri&oacute;dico Hoy. Dice espec&iacute;ficamente... &lsquo;el Cardenal L&oacute;pez Rodr&iacute;guez revel&oacute; que &eacute;ste (refiri&eacute;ndose a Monse&ntilde;or Pep&eacute;n) le confes&oacute; que el autor de la misma fue el fenecido padre Vicente Rubio&rsquo;&rdquo;.</p>

<p>Precis&oacute; que en la entrevista que el 23 de noviembre de 2003, cinco a&ntilde;os antes de lo revelado por el cardenal L&oacute;pez Rodr&iacute;guez, publicara la destacada periodista Angela Pe&ntilde;a del sacerdote, se escribi&oacute; que al ser cuestionado al respecto, &ldquo;su respuesta fue colocar el dedo &iacute;ndice sobre sus labios y responderle &lsquo;a los cien a&ntilde;os ya se podr&aacute; hablar&rsquo;, pero en ning&uacute;n momento neg&oacute; su participaci&oacute;n en la redacci&oacute;n de la Pastoral&rdquo;.</p>

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