"Quiero que la gente sepa que siempre hay esperanza" Inés Godoy Paredes, de 41 años.
Publicado: 24/02/2019
<p>Inés Godoy Paredes, de 41 años, llegó desde el municipio de Nagua, en el año 1993 y se alojó en casa de una tía en Santo Domingo. Llena de sueños, venía a enfrentar la vida y con la intención de aprovechar las oportunidades que en su tierra natal no tenía.</p>
<p>Sin esperarlo, a los 16 años de edad conoció al actual padre de sus cinco hijos, y aunque formar una familia significó un crecimiento para ella, este paso, a tan corta edad le generó un estancamiento en el área formativa y laboral, pues a partir de entonces tuvo que dedicarse al hogar.</p>
<p>Sin embargo, esa situación no amilanó a Inés. Trabajaba como conserje y su esposo se la buscaba en lo que encontrase, todo con la fe puesta en impulsar a sus cinco vástagos. Pasaron los años y la joven mujer se mantenía firme y llena de fe. Sabía que en algún momento iría por sus metas personales.</p>
<p>Hoy, que su hija mayor tiene 24 años de edad y el más pequeño tiene 13 y su esposo tiene un trabajo estable, Inés consideró este tiempo como el más idóneo para lanzarse tras lo que siempre ha querido y así lo hizo.</p>
<p>Durante la graduación de los 192 nuevos auxiliares y técnicos profesionales en diversas áreas del saber, auspiciada por la Dirección General de las Escuelas Vocacionales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, a través del Programa Quisqueya Digna, de la Dirección General de Programas Especiales de la Presidencia (Digepep), escuchó sonar su nombre en el listado de graduandos.</p>
<p>Inés quedó graduada de masajista profesional. Junto a ella, 191 jóvenes más, también se investían en informática, inglés, masaje corporal, corte y costura, colchas y cojines, decoración de interiores, belleza, barbería, auxiliar en farmacia, electricidad residencial, entre otras.</p>
<p>“Sentí mucha emoción, solo yo sé lo que he pasado para lograr las cosas que quiero en la vida y a la vez impulsar a mi numerosa familia junto a mi esposo”, confiesa con optimismo la joven madre, residente en el barrio La Esperanza de Los Ríos, Distrito Nacional.</p>
<p>Con una sonrisa de satisfacción agregó: “La vida me ha sonreído, nunca me di por vencida y ya ves como hoy me estoy graduando de masajista profesional. Hoy soy el orgullo de mis hijos”.</p>
<p>Expresa que en la actualidad trabaja con el Ministerio de Interior y Policía ofreciendo formación a nuevas personas que deseen superarse en la vida. “Les imparto cursos de fabricación de velas y velones, bisutería del hogar y manualidades. Quiero que la gente sepa que siempre hay esperanza”, concluyó.</p>