Turno Libre

MENSAjE 27 febrero 2019

urge un comportamiento ético en la sociedad dominicana

Publicado: 27/02/2019

MENSAjE 27 febrero 2019

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<p>1. Como pastores del pueblo de Dios en la Rep&uacute;blica Dominicana, y en ocasi&oacute;n del 175 aniversario de la Independencia Nacional, compartimos nuestro habitual Mensaje sobre la realidad dominicana, deseando que nuestras palabras sean un aporte para el buen caminar como ciudadanos. Agradeciendo a Dios los signos de esperanza que se generan en la sociedad, estimulamos a la ciudadan&iacute;a a la toma de conciencia frente a las sombras de muerte que nos afligen, y que requieren con urgencia una transformaci&oacute;n en el comportamiento &eacute;tico de nuestra sociedad dominicana. 2. Cuando nos referimos a un comportamiento &eacute;tico, pensamos en la forma correcta para poder convivir en sociedad, no pensando que estamos en &lsquo;la jungla&rsquo; donde sobrevive el m&aacute;s fuerte, sino por el contrario, caminando por la senda com&uacute;n de valores y principios &eacute;ticos, entendiendo lo que es bueno o no. Urge, por tanto, un cambio de actitud en cada uno de nosotros hacia un comportamiento que nos ilumine y provoque una transformaci&oacute;n frente a los actos que ensombrecen nuestra sociedad. 3. En la &eacute;tica, el deber se manifiesta como la toma de conciencia de lo que debe ser, aunque a&uacute;n no lo sea, pero Introducci&oacute;n 6 se puede y debe llegar a ser. De aqu&iacute; que la &eacute;tica posea varias funciones en cuanto se valore la vida de los hombres (funci&oacute;n moralizadora), la humanice para vivir en sociedad (funci&oacute;n personalizadora), nos permita tener principios para juzgar los hechos (funci&oacute;n cr&iacute;tica y de denuncia), nos haga buscar lo deseable como lo mejor (funci&oacute;n ut&oacute;pica), o que nuestra inteligencia juzgue los valores como buenos y deseables (funci&oacute;n creadora de valores). Cada una de esas funciones &eacute;ticas est&aacute;n presentes delante de nosotros y nos est&aacute;n llamando. I. Comportamientos que iluminan nuestra sociedad. 4. Buscamos poner en primer plano el comportamiento &eacute;tico, present&aacute;ndolo como una necesidad y una meta a conquistar por todos los ciudadanos, instituciones p&uacute;blicas, privadas, filantr&oacute;picas o de caridad cristiana. La &eacute;tica es universal, necesaria para todos, creyentes y no creyentes en Dios. 5. A pesar de que nuestro pa&iacute;s cuenta con una Direcci&oacute;n General de &Eacute;tica e Integridad Gubernamental (DIGEIG), con Comisiones de &Eacute;tica P&uacute;blica (CEP) y una Ley de Funci&oacute;n P&uacute;blica (Ley No. 41-08), es evidente la necesidad de fortalecer sus principios rectores: cortes&iacute;a, decoro, discreci&oacute;n, disciplina, honestidad, vocaci&oacute;n de justicia, lealtad, probidad, pulcritud y vocaci&oacute;n de servicio.1 6. Seg&uacute;n establece el art&iacute;culo 78 de dicha ley: &ldquo;El r&eacute;gimen &eacute;tico y disciplinario de los servidores p&uacute;blicos, sin importar 1 Ver: Ley N&uacute;m. 41-08, Ley de Funci&oacute;n P&uacute;blica y crea la Secretar&iacute;a de Estado de Administraci&oacute;n P&uacute;blica, G.O. n&uacute;m. 10458, art. 77. 7 la naturaleza de su v&iacute;nculo funcionarial, est&aacute; dirigido a fomentar la eficiencia y eficacia de los servicios p&uacute;blicos y el sentido de pertenencia institucional, a fin de promover el cumplimiento del bien com&uacute;n, el inter&eacute;s general y preservar la moral p&uacute;blica&rdquo;.2 7. Lo que se afirma del servidor p&uacute;blico puede decirse de manera un&iacute;voca de toda la sociedad. En tal sentido, se espera que todos seamos ciudadanos honestos, insobornables, incorruptibles, &iacute;ntegros y transparentes, que demos cuenta de los bienes que administramos en beneficio de otros. 8. Recordemos los 10 principios &eacute;ticos, enumerados m&aacute;s arriba: a. Honestidad. Refleja el recto proceder del individuo, con decencia y honradez, lo cual es el mejor ant&iacute;doto contra la corrupci&oacute;n. Un ejemplo de la honestidad es, a prop&oacute;sito de nuestra fiesta patria, Juan Pablo Duarte. As&iacute; lo expresamos en el Mensaje de febrero de 2013: &ldquo;Durante la campa&ntilde;a militar anot&oacute; cuidadosamente los gastos desde su salida, como eficiente Contador. He aqu&iacute; el paradigma de honradez, honestidad y transparencia, para todo dominicano que participe en la pol&iacute;tica p&uacute;blica&rdquo;.3 b. Vocaci&oacute;n de justicia. Obliga a las personas a actuar con equidad, respecto de aquellas que demandan o solicitan sus servicios, sin ning&uacute;n tipo de preferencias de g&eacute;nero, religi&oacute;n, posici&oacute;n social y econ&oacute;mica. 2 Cf. Ib&iacute;dem, art. 78. 3 Cf. CED, Mensaje de febrero 2013, &ldquo;En el bicentenario de Juan Pablo Duarte, renovemos nuestros ideales&rdquo;. Tema VII. 8 c. Vocaci&oacute;n de servicio. Se manifiesta a trav&eacute;s de acciones de entrega diligente a las tareas asignadas e implica disposici&oacute;n para dar oportuna y esmerada atenci&oacute;n a los requerimientos y trabajos encomendados. &iexcl;Cu&aacute;nto necesitamos de personas atentas, decorosas en sus puestos de labor! Que los ejerzan con la actitud de querer brindar un servicio p&uacute;blico o privado de calidad, con diligencia, apertura y receptividad. Una buena actitud de servicio beneficia y estimula a los dem&aacute;s. Un referente universal de servicio es Jes&uacute;s de Nazaret. d. Disciplina. Ser personas irreprochables, con car&aacute;cter, temple, voluntad f&eacute;rrea, entereza, seriedad, y con altura moral para afrontar las eventualidades, y decidir rectamente ante nuestras responsabilidades. e. Probidad. Est&aacute; a la base de nuestra institucionalidad estatal, cuyo fin es el bien com&uacute;n. Una democracia con servidores probos alcanza mayor grado de legitimidad y reconocimiento social. La probidad se identifica con la integridad. Necesitamos personas &iacute;ntegras, honradas que muestren con su testimonio que el camino de la corrupci&oacute;n no es la mejor v&iacute;a. Necesitamos jueces probos cuyos fallos reflejen la sana administraci&oacute;n de la justicia, que sean imparciales y no determinados por sobornos. f. Cortes&iacute;a. Comunica en el otro la sensaci&oacute;n de agradecimiento, a la vez, que halaga a uno, y enaltece al otro. El premio nobel de literatura en 1990, Octavio Paz, expresa que la cortes&iacute;a &ldquo;es una escuela de sensibilidad y desinter&eacute;s&rdquo;, que exige a la persona 9 &ldquo;cultivar su mente y sus sentidos, aprender a sentir, hablar y, en ciertos momentos, a callar.&rdquo;4 A la ra&iacute;z de la cortes&iacute;a est&aacute; el amor. Quien ama es amable, no obra con rudeza, &ldquo;no act&uacute;a de modo descort&eacute;s, no es duro en el trato. Sus modos, sus palabras, sus gestos, son agradables y no &aacute;speros ni r&iacute;gidos&rdquo;. &ldquo;El amor amable genera v&iacute;nculos, cultiva lazos, crea nuevas redes de integraci&oacute;n&rdquo;.5 g. Decoro. Implica la respetabilidad del servidor p&uacute;blico para s&iacute; y para con los ciudadanos que demanden alg&uacute;n servicio. Est&aacute; muy unido a la dignidad que cada persona posee de forma innata y nos hace capaces de mejorar nuestra relaci&oacute;n con nosotros mismos y con los dem&aacute;s. El reconocimiento de la dignidad humana hace posible el crecimiento com&uacute;n y personal de todos. h. Discreci&oacute;n. Genera confianza en los dem&aacute;s, cultivando un elenco de valores &eacute;ticos y morales, como la moderaci&oacute;n o mesura, capaces de fundamentar el tacto correspondiente a la hora de hablar, actuar y emitir opiniones sobre los dem&aacute;s. Una persona indiscreta, cuanto mal hace en la familia y en las instituciones. i. Lealtad. Si bien es cierto que es una manifestaci&oacute;n permanente de fidelidad hacia el Estado, que se traduce en solidaridad con la instituci&oacute;n, superiores, compa&ntilde;eros de labores y subordinados dentro de los 4 Cf. Octavio Paz, La llama doble, Barcelona 1993, 35. 5 Cf. Papa Francisco, Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica Postsinodal Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia, n&uacute;meros 99 y 100. 10 l&iacute;mites de las leyes y de la &eacute;tica, tambi&eacute;n es cierto que, es una virtud que estamos llamados a desarrollar internamente e invitados a tener como obligaci&oacute;n moral hacia las dem&aacute;s personas y hacia la Patria. j. Pulcritud. Se refiere al manejo adecuado y transparente de los bienes del Estado. Demandamos personas que sean pulcras y transparentes en la administraci&oacute;n de los fondos p&uacute;blicos y en sus obligaciones tributarias a nivel privado. Adem&aacute;s, es necesario procurar ser pulcros en nuestros puestos de labor. II. Comportamientos que ensombrecen nuestra sociedad. 9. Hemos observado el curso de los acontecimientos m&aacute;s destacados de este &uacute;ltimo a&ntilde;o y reiteramos la necesidad de que nuestra sociedad se oriente de manera inminente por el camino de la institucionalidad, el bien com&uacute;n, el respeto, la responsabilidad y el orden, retomando los principios &eacute;ticos aprendidos o promulgados en las leyes. Nos hemos cuestionado sobre los esfuerzos realizados con la creaci&oacute;n de leyes y reglamentos para normar la vida de las diversas instituciones y personas. A continuaci&oacute;n, exponemos brevemente algunas situaciones que ensombrecen nuestra sociedad dominicana. 10. Impunidad. La falta de un r&eacute;gimen efectivo de consecuencias es un gris mensaje que provoca el desencanto social. La impunidad favorece la pobreza, la violencia y cualquier delito. No puede prevalecer y, por tanto, debe haber consecuencias contra aquellos que cometen irregularidades y delitos. El aparato legal, a partir de quienes tienen responsabilidades en la persecuci&oacute;n, el sometimiento y la toma 11 de decisiones, no puede enfermar v&iacute;ctima de la corrupci&oacute;n o incompetencia de unos pocos. Aplaudimos, como siempre, una administraci&oacute;n sana de la justicia para todos, sin distinci&oacute;n de personas.6 11. Los vicios de la pol&iacute;tica. Citamos las palabras del Obispo de Roma, papa Francisco, en el reciente Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz, 2019: &ldquo;En la pol&iacute;tica, desgraciadamente, junto a las virtudes no faltan los vicios, debido tanto a la ineptitud personal como a distorsiones en el ambiente y en las instituciones. Es evidente para todos que los vicios de la vida pol&iacute;tica restan credibilidad a los sistemas en los que ella se ejercita, as&iacute; como a la autoridad, a las decisiones y a las acciones de las personas que se dedican a ella&rdquo;. Estos vicios, &mdash;contin&uacute;a diciendo el Papa&mdash; que socavan el ideal de una democracia aut&eacute;ntica, son la verg&uuml;enza de la vida p&uacute;blica y ponen en peligro la paz social: la corrupci&oacute;n &mdash;en sus m&uacute;ltiples formas de apropiaci&oacute;n indebida de bienes p&uacute;blicos o de aprovechamiento de las personas&mdash;, la negaci&oacute;n del derecho, el incumplimiento de las normas comunitarias, el enriquecimiento ilegal, la justificaci&oacute;n del poder mediante la fuerza o con el pretexto arbitrario de la &lsquo;raz&oacute;n de Estado&rsquo;, la tendencia a perpetuarse en el poder, la xenofobia y el racismo, el rechazo al cuidado de la Tierra, la explotaci&oacute;n ilimitada de los recursos naturales por un beneficio inmediato, el desprecio de los que se han visto obligados a ir al exilio&rdquo;,7 concluye el Papa. 6 Cf. CED, Mensaje 27 de febrero 2018, &ldquo;La impostergable urgencia de vivir en valores&rdquo;, n. 4.5 7 Cf. Mensaje del Santo Padre Francisco para la celebraci&oacute;n de la 52 Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2019: &ldquo;La buena pol&iacute;tica est&aacute; al servicio de la paz.&rdquo; n. 4. 12 12. Corrupci&oacute;n. Somos conscientes que es un gran mal de nuestra sociedad. Un virus que permea instituciones p&uacute;blicas y privadas. Un lastre y veneno que nos atenaza. Una estocada mortal al coraz&oacute;n de la Patria que debemos prevenir. &iquest;Cu&aacute;nta es la inequidad provocada por la corrupci&oacute;n, los sobornos incluso a nivel contractual y otras acciones en busca de intereses particulares? &iquest;Cu&aacute;ntos son movidos por intereses espurios y apetencias particulares? Apostando para perjuicio de todos, por la deshonra y el debilitamiento de nuestras instituciones. Nos unimos a la petici&oacute;n del papa Francisco, pidiendo por quienes tienen un poder material, pol&iacute;tico o espiritual, para que no se dejen dominar por la corrupci&oacute;n8 y, como expresamos en nuestro Mensaje de 2018 &ldquo;la impostergable urgencia de vivir en valores&rdquo;, fomentemos el valor de la honradez, honestidad, creatividad y el trabajo constante, que dignifica a la persona humana.9 13. Violencia. &iquest;Cu&aacute;ntos nos hemos visto afectados por ella? Por robos de una motocicleta, un celular o hasta por un parqueo, provocando muertes lamentables. Por ri&ntilde;as apasionadas e irracionales. Por trampas en busca de intereses particulares. Recordamos nuestra reciente Carta Pastoral de 2019, al referirnos a ella como &ldquo;un fen&oacute;meno multicausal&rdquo;.10 Prestemos toda atenci&oacute;n a los altos niveles de violencia que existen a nuestro alrededor, para no convertirlos en un clima irrespirable para la sociedad. 8 Intenci&oacute;n de oraci&oacute;n del Papa Francisco para febrero 2018, &ldquo;No a la corrupci&oacute;n&rdquo;. 9 Ver: CED, Mensaje 27 de febrero 2018 (ob. Cit.), nn. 5-14. 10 Cf. CED, Carta Pastoral 2019, ob. Cit., n. 15. 13 14. Inseguridad ciudadana. Producto de esa violencia es la inseguridad ciudadana, el temor de salir a la calle sin que nos asalten o quiten la vida. Enfoquemos desde la ra&iacute;z el problema, para buscar soluciones conjuntas al mal que nos arropa. Continuamos preocupados por los intentos de legislar en contra del sagrado derecho a la vida desde sus or&iacute;genes. La vida, ese don supremo de Dios, es amenazada desde el mismo seno materno. Reiteramos el respeto a la vida humana en todas sus dimensiones, desde su concepci&oacute;n hasta la muerte natural tanto del hombre como de la mujer. Es por ello que rechazamos toda forma de agresi&oacute;n a la vida: abortos, feminicidios, homicidios, suicidios. Urge crear conciencia en la poblaci&oacute;n sobre el respeto a la mujer, a fin de disminuir el aumento incesante de feminicidios en el pa&iacute;s. 15. Indolencia. Un sentir popular, hoy frecuente, es el vivir de espaldas a las realidades que nos afectan e inciden en nuestro devenir. Las sombras arriba mencionadas, as&iacute; como el c&aacute;ncer del narcotr&aacute;fico, la trata de personas y la explotaci&oacute;n laboral, son solo algunos casos conocidos que resuenan por momentos, pero despu&eacute;s se percibe cierta dejadez o inercia social siguiendo la corriente, sin esperar ni procurar un cambio. Ya lo expresamos y cuestion&aacute;bamos al hablar de la apat&iacute;a en nuestra Carta Pastoral del pasado 21 de enero de 2019.11 11 Ver: CED, Carta Pastoral 21 de enero 2019:&rdquo;Escuchar y acompa&ntilde;ar a los j&oacute;venes en un proceso de discernimiento. Claves para la evangelizaci&oacute;n de los j&oacute;venes&rdquo;, n&uacute;mero 17. 14 III. Realidades que merecen nuestra atenci&oacute;n. A. Las elecciones del 2020: darle m&aacute;s participaci&oacute;n a la juventud. 16. Con la llegada del 2019, hemos entrado en un a&ntilde;o preelectoral donde nueva vez viviremos las cruzadas de promesas de cambios o continuismos, con caras conocidas que provocar&aacute;n la falta de dinamismo en la contienda electoral. La buena pol&iacute;tica promueve la participaci&oacute;n de los j&oacute;venes y la confianza en el otro. En la pasada Carta Pastoral de 2019 enfatizamos sobre la necesidad de tomar en cuenta a nuestros j&oacute;venes promoviendo su participaci&oacute;n. Los resultados electorales de 2016 en la matr&iacute;cula de la C&aacute;mara de Diputados, los j&oacute;venes entre 25 y 34 a&ntilde;os fueron apenas el 2.6%, los electos a alcald&iacute;as el 4.4%, y a regidur&iacute;as el 9.3%.12 17. Por otro lado, el desempleo juvenil ronda el 31%, mientras que el grupo de j&oacute;venes que ni trabajan ni estudian, los &lsquo;ninis&rsquo;, era el 22.5% en 2015.13 Es necesario tomar en cuenta a nuestros j&oacute;venes en el campo pol&iacute;tico y en el mundo laboral, promoviendo iniciativas para el emprendedurismo,14 m&aacute;s a&uacute;n, d&aacute;ndoles oportunidad para saberse valorados por todos. 18. Nos identificamos con el pensamiento del papa Francisco cuando expresa que &ldquo;la pol&iacute;tica es un veh&iacute;culo fundamental 12 Ver: (http://economia.gob.do/rd-presentara-informe-sobre-poblacionen-conferencia-regional/) Publicado por el Ministerio de Econom&iacute;a Planificaci&oacute;n y Desarrollo (MEPyD) en 24 julio, 2017. 13 Ib&iacute;dem. 14 Cf. CED, Carta Pastoral 2019, ob. Cit., n. 57. 15 para edificar la ciudadan&iacute;a y la actividad del hombre, pero cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresi&oacute;n, marginaci&oacute;n e incluso de destrucci&oacute;n. La responsabilidad pol&iacute;tica constituye el desaf&iacute;o de proteger a los ciudadanos y crear las condiciones para un futuro digno y justo. La pol&iacute;tica, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad&rdquo;. 15 B. El tr&aacute;fico y consumo de drogas. 19. El narcotr&aacute;fico, el microtr&aacute;fico y el consumo de drogas es un mal que afecta a la familia provocando crisis en sus miembros, como la salud de nuestros j&oacute;venes, y transform&aacute;ndose en un detonante que destruye todo a su paso. Las recientes situaciones en este a&ntilde;o 2019 as&iacute; lo confirman. Por consiguiente, hacemos un llamado a las autoridades a fortalecer la lucha contra este flagelo. 20. Acogemos las palabras dirigidas por el papa Francisco al exhortar: &ldquo;Es deber y tarea de los gobiernos abordar con valent&iacute;a esta lucha contra los traficantes de muerte&rdquo;. Es un deber, contin&uacute;a diciendo el papa, &ldquo;una mayor coordinaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas antidrogas y contra la adicci&oacute;n, &ndash;las pol&iacute;ticas aisladas no sirven: es un problema humano, es un problema social, todo debe estar vinculado&ndash; creando redes de solidaridad y cercan&iacute;a con aquellos que est&aacute;n marcados por estas patolog&iacute;as&rdquo;. 16 15 Cf. Papa Francisco, Mensaje por la Paz 2019, ob. Cit., n. 2. 16 Cf. Papa Francisco, Discurso en la Audiencia a los participantes en la Conferencia Internacional &ldquo;Drogas y adicciones: un obst&aacute;culo para el desarrollo humano integral&rdquo;, 1 diciembre 2018. 16 C. La inmigraci&oacute;n. 21. Sobre el tema migratorio, que es una realidad nacional e internacional, ya hemos hablado en abundancia, cuando escribimos sobre el mismo en el Mensaje de 2005, &ldquo;Ante la creciente inmigraci&oacute;n haitiana&rdquo;.17 En ese documento estructuramos el fen&oacute;meno migratorio, tan antiguo como el ser humano, y detallamos su amplitud y complejidad, exponiendo sus causas, aspectos positivos y negativos, as&iacute; como las consecuencias del desorden existente. 22. En el citado Mensaje afirmamos que &ldquo;los criterios de acci&oacute;n de la Iglesia son muy distintos a los criterios del Estado en virtud de su misi&oacute;n espec&iacute;fica&rdquo;.18 El Estado est&aacute; obligado a asumir sin demora y con seriedad el fortalecimiento en la aplicaci&oacute;n de las leyes migratorias en el pa&iacute;s, tomando muy en cuenta las irregularidades que se viven en la frontera dominico-haitiana. La Iglesia fiel, a su misi&oacute;n pastoral dada por Cristo, se debe al ser humano en sentido general, llevando la buena nueva de la salvaci&oacute;n. 23. Con relaci&oacute;n a Hait&iacute;, y respondiendo a voces que vienen de fuera, asumimos el ideario de Juan Pablo Duarte donde explica que no es posible la fusi&oacute;n de las dos naciones.19 Es necesario que el mundo sea consciente de esa realidad, sobre todo las naciones que desean que nosotros asumamos la soluci&oacute;n de Hait&iacute;. Es indiscutible la ayuda que como dominicanos hemos dado y seguiremos 17 Ver: CED, Mensaje 1&deg; noviembre de 2005, &ldquo;Ante la creciente inmigraci&oacute;n haitiana&rdquo;. 18 Cf. Ib&iacute;dem, n. 37. 19 &ldquo;Dominicanos y Haitianos. Entre los dominicanos y los haitianos no es posible una fusi&oacute;n.&rdquo; En: Vetilio Alfau Dur&aacute;n (compilador), Ideario de Duarte, Instituto Duartiano, 2010. P&aacute;g. 27. 17 dando a Hait&iacute;, pero ella &ldquo;reclama la solidaridad de la comunidad internacional&rdquo;, 20 sobre todo de las naciones ricas y poderosas, que le ayuden a salir de su situaci&oacute;n y es necesario que Hait&iacute; asuma su responsabilidad. IV. Exhortaciones finales. 24. Estamos convencidos de que, sin un comportamiento responsable y coherente con la vivencia de los valores, ser&aacute; muy dif&iacute;cil dar continuidad al proyecto de Naci&oacute;n que so&ntilde;aron los Padres de la Patria. Entendemos que no basta la sola denuncia de lo malo para llegar a cambiar las cosas. Es necesario ser propositivos y proactivos, aportando cada cual su granito de arena, es decir, realizando de forma correcta la tarea que le corresponde en la sociedad. Para garantizar la paz social es indispensable el respeto a las instituciones p&uacute;blicas y privadas, ya que la institucionalidad del Estado es el coraz&oacute;n de la vida para salvaguardar las garant&iacute;as de una democracia transparente, justa, equitativa, en igualdad de condiciones entre los ciudadanos. 25. El pa&iacute;s es de todos y todos somos responsables de su buena o mala marcha. Aprovechamos la ocasi&oacute;n para pedir a todos los estamentos de la sociedad: l&iacute;deres pol&iacute;ticos, funcionarios p&uacute;blicos, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales, profesionales organizados e iglesias, que asumamos la tarea de vivir y educar de acuerdo a la &eacute;tica y con los valores de la honestidad, equidad, verdad, trabajo, responsabilidad, respeto, solidaridad, fraternidad, justicia, hospitalidad y amor a la familia. Porque no podemos abandonar 20 Cf. CED, Mensaje 2005 (ob. Cit.), n. 24. 18 nuestro pa&iacute;s bajo la perversa hegemon&iacute;a de antivalores, encarnados en hombres y mujeres sin principios &eacute;ticos ni morales. Nuestro pa&iacute;s merece un mejor porvenir y su destino est&aacute; en nuestras manos. 26. Apelamos a la sensatez y cordura y al compromiso de toda la ciudadan&iacute;a, de manera muy especial de los servidores p&uacute;blicos, la clase pol&iacute;tica y todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que se interesan por la buena marcha del pa&iacute;s, para que juntos construyamos una Rep&uacute;blica Dominicana diferente que respete el supremo valor de la vida, que sea equitativa, donde se combata la miseria con pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n de los m&aacute;s pobres en los proyectos de desarrollo; una sociedad honesta, cordial, unida, solidaria, viviendo a plenitud los valores que sostuvieron la libertad conquistada aquel 27 de febrero de 1844. 27. Restauremos la confianza, el optimismo y la esperanza de un futuro promisorio. Pedimos al Se&ntilde;or, fuente de toda sabidur&iacute;a, que ilumine al pueblo dominicano y a todas sus autoridades, en el 175 aniversario de su Independencia.1. Como pastores del pueblo de Dios en la Rep&uacute;blica Dominicana, y en ocasi&oacute;n del 175 aniversario de la Independencia Nacional, compartimos nuestro habitual Mensaje sobre la realidad dominicana, deseando que nuestras palabras sean un aporte para el buen caminar como ciudadanos. Agradeciendo a Dios los signos de esperanza que se generan en la sociedad, estimulamos a la ciudadan&iacute;a a la toma de conciencia frente a las sombras de muerte que nos afligen, y que requieren con urgencia una transformaci&oacute;n en el comportamiento &eacute;tico de nuestra sociedad dominicana. 2. Cuando nos referimos a un comportamiento &eacute;tico, pensamos en la forma correcta para poder convivir en sociedad, no pensando que estamos en &lsquo;la jungla&rsquo; donde sobrevive el m&aacute;s fuerte, sino por el contrario, caminando por la senda com&uacute;n de valores y principios &eacute;ticos, entendiendo lo que es bueno o no. Urge, por tanto, un cambio de actitud en cada uno de nosotros hacia un comportamiento que nos ilumine y provoque una transformaci&oacute;n frente a los actos que ensombrecen nuestra sociedad. 3. En la &eacute;tica, el deber se manifiesta como la toma de conciencia de lo que debe ser, aunque a&uacute;n no lo sea, pero Introducci&oacute;n 6 se puede y debe llegar a ser. De aqu&iacute; que la &eacute;tica posea varias funciones en cuanto se valore la vida de los hombres (funci&oacute;n moralizadora), la humanice para vivir en sociedad (funci&oacute;n personalizadora), nos permita tener principios para juzgar los hechos (funci&oacute;n cr&iacute;tica y de denuncia), nos haga buscar lo deseable como lo mejor (funci&oacute;n ut&oacute;pica), o que nuestra inteligencia juzgue los valores como buenos y deseables (funci&oacute;n creadora de valores). Cada una de esas funciones &eacute;ticas est&aacute;n presentes delante de nosotros y nos est&aacute;n llamando. I. Comportamientos que iluminan nuestra sociedad. 4. Buscamos poner en primer plano el comportamiento &eacute;tico, present&aacute;ndolo como una necesidad y una meta a conquistar por todos los ciudadanos, instituciones p&uacute;blicas, privadas, filantr&oacute;picas o de caridad cristiana. La &eacute;tica es universal, necesaria para todos, creyentes y no creyentes en Dios. 5. A pesar de que nuestro pa&iacute;s cuenta con una Direcci&oacute;n General de &Eacute;tica e Integridad Gubernamental (DIGEIG), con Comisiones de &Eacute;tica P&uacute;blica (CEP) y una Ley de Funci&oacute;n P&uacute;blica (Ley No. 41-08), es evidente la necesidad de fortalecer sus principios rectores: cortes&iacute;a, decoro, discreci&oacute;n, disciplina, honestidad, vocaci&oacute;n de justicia, lealtad, probidad, pulcritud y vocaci&oacute;n de servicio.1 6. Seg&uacute;n establece el art&iacute;culo 78 de dicha ley: &ldquo;El r&eacute;gimen &eacute;tico y disciplinario de los servidores p&uacute;blicos, sin importar 1 Ver: Ley N&uacute;m. 41-08, Ley de Funci&oacute;n P&uacute;blica y crea la Secretar&iacute;a de Estado de Administraci&oacute;n P&uacute;blica, G.O. n&uacute;m. 10458, art. 77. 7 la naturaleza de su v&iacute;nculo funcionarial, est&aacute; dirigido a fomentar la eficiencia y eficacia de los servicios p&uacute;blicos y el sentido de pertenencia institucional, a fin de promover el cumplimiento del bien com&uacute;n, el inter&eacute;s general y preservar la moral p&uacute;blica&rdquo;.2 7. Lo que se afirma del servidor p&uacute;blico puede decirse de manera un&iacute;voca de toda la sociedad. En tal sentido, se espera que todos seamos ciudadanos honestos, insobornables, incorruptibles, &iacute;ntegros y transparentes, que demos cuenta de los bienes que administramos en beneficio de otros. 8. Recordemos los 10 principios &eacute;ticos, enumerados m&aacute;s arriba: a. Honestidad. Refleja el recto proceder del individuo, con decencia y honradez, lo cual es el mejor ant&iacute;doto contra la corrupci&oacute;n. Un ejemplo de la honestidad es, a prop&oacute;sito de nuestra fiesta patria, Juan Pablo Duarte. As&iacute; lo expresamos en el Mensaje de febrero de 2013: &ldquo;Durante la campa&ntilde;a militar anot&oacute; cuidadosamente los gastos desde su salida, como eficiente Contador. He aqu&iacute; el paradigma de honradez, honestidad y transparencia, para todo dominicano que participe en la pol&iacute;tica p&uacute;blica&rdquo;.3 b. Vocaci&oacute;n de justicia. Obliga a las personas a actuar con equidad, respecto de aquellas que demandan o solicitan sus servicios, sin ning&uacute;n tipo de preferencias de g&eacute;nero, religi&oacute;n, posici&oacute;n social y econ&oacute;mica. 2 Cf. Ib&iacute;dem, art. 78. 3 Cf. CED, Mensaje de febrero 2013, &ldquo;En el bicentenario de Juan Pablo Duarte, renovemos nuestros ideales&rdquo;. Tema VII. 8 c. Vocaci&oacute;n de servicio. Se manifiesta a trav&eacute;s de acciones de entrega diligente a las tareas asignadas e implica disposici&oacute;n para dar oportuna y esmerada atenci&oacute;n a los requerimientos y trabajos encomendados. &iexcl;Cu&aacute;nto necesitamos de personas atentas, decorosas en sus puestos de labor! Que los ejerzan con la actitud de querer brindar un servicio p&uacute;blico o privado de calidad, con diligencia, apertura y receptividad. Una buena actitud de servicio beneficia y estimula a los dem&aacute;s. Un referente universal de servicio es Jes&uacute;s de Nazaret. d. Disciplina. Ser personas irreprochables, con car&aacute;cter, temple, voluntad f&eacute;rrea, entereza, seriedad, y con altura moral para afrontar las eventualidades, y decidir rectamente ante nuestras responsabilidades. e. Probidad. Est&aacute; a la base de nuestra institucionalidad estatal, cuyo fin es el bien com&uacute;n. Una democracia con servidores probos alcanza mayor grado de legitimidad y reconocimiento social. La probidad se identifica con la integridad. Necesitamos personas &iacute;ntegras, honradas que muestren con su testimonio que el camino de la corrupci&oacute;n no es la mejor v&iacute;a. Necesitamos jueces probos cuyos fallos reflejen la sana administraci&oacute;n de la justicia, que sean imparciales y no determinados por sobornos. f. Cortes&iacute;a. Comunica en el otro la sensaci&oacute;n de agradecimiento, a la vez, que halaga a uno, y enaltece al otro. El premio nobel de literatura en 1990, Octavio Paz, expresa que la cortes&iacute;a &ldquo;es una escuela de sensibilidad y desinter&eacute;s&rdquo;, que exige a la persona 9 &ldquo;cultivar su mente y sus sentidos, aprender a sentir, hablar y, en ciertos momentos, a callar.&rdquo;4 A la ra&iacute;z de la cortes&iacute;a est&aacute; el amor. Quien ama es amable, no obra con rudeza, &ldquo;no act&uacute;a de modo descort&eacute;s, no es duro en el trato. Sus modos, sus palabras, sus gestos, son agradables y no &aacute;speros ni r&iacute;gidos&rdquo;. &ldquo;El amor amable genera v&iacute;nculos, cultiva lazos, crea nuevas redes de integraci&oacute;n&rdquo;.5 g. Decoro. Implica la respetabilidad del servidor p&uacute;blico para s&iacute; y para con los ciudadanos que demanden alg&uacute;n servicio. Est&aacute; muy unido a la dignidad que cada persona posee de forma innata y nos hace capaces de mejorar nuestra relaci&oacute;n con nosotros mismos y con los dem&aacute;s. El reconocimiento de la dignidad humana hace posible el crecimiento com&uacute;n y personal de todos. h. Discreci&oacute;n. Genera confianza en los dem&aacute;s, cultivando un elenco de valores &eacute;ticos y morales, como la moderaci&oacute;n o mesura, capaces de fundamentar el tacto correspondiente a la hora de hablar, actuar y emitir opiniones sobre los dem&aacute;s. Una persona indiscreta, cuanto mal hace en la familia y en las instituciones. i. Lealtad. Si bien es cierto que es una manifestaci&oacute;n permanente de fidelidad hacia el Estado, que se traduce en solidaridad con la instituci&oacute;n, superiores, compa&ntilde;eros de labores y subordinados dentro de los 4 Cf. Octavio Paz, La llama doble, Barcelona 1993, 35. 5 Cf. Papa Francisco, Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica Postsinodal Amoris Laetitia, sobre el amor en la familia, n&uacute;meros 99 y 100. 10 l&iacute;mites de las leyes y de la &eacute;tica, tambi&eacute;n es cierto que, es una virtud que estamos llamados a desarrollar internamente e invitados a tener como obligaci&oacute;n moral hacia las dem&aacute;s personas y hacia la Patria. j. Pulcritud. Se refiere al manejo adecuado y transparente de los bienes del Estado. Demandamos personas que sean pulcras y transparentes en la administraci&oacute;n de los fondos p&uacute;blicos y en sus obligaciones tributarias a nivel privado. Adem&aacute;s, es necesario procurar ser pulcros en nuestros puestos de labor. II. Comportamientos que ensombrecen nuestra sociedad. 9. Hemos observado el curso de los acontecimientos m&aacute;s destacados de este &uacute;ltimo a&ntilde;o y reiteramos la necesidad de que nuestra sociedad se oriente de manera inminente por el camino de la institucionalidad, el bien com&uacute;n, el respeto, la responsabilidad y el orden, retomando los principios &eacute;ticos aprendidos o promulgados en las leyes. Nos hemos cuestionado sobre los esfuerzos realizados con la creaci&oacute;n de leyes y reglamentos para normar la vida de las diversas instituciones y personas. A continuaci&oacute;n, exponemos brevemente algunas situaciones que ensombrecen nuestra sociedad dominicana. 10. Impunidad. La falta de un r&eacute;gimen efectivo de consecuencias es un gris mensaje que provoca el desencanto social. La impunidad favorece la pobreza, la violencia y cualquier delito. No puede prevalecer y, por tanto, debe haber consecuencias contra aquellos que cometen irregularidades y delitos. El aparato legal, a partir de quienes tienen responsabilidades en la persecuci&oacute;n, el sometimiento y la toma 11 de decisiones, no puede enfermar v&iacute;ctima de la corrupci&oacute;n o incompetencia de unos pocos. Aplaudimos, como siempre, una administraci&oacute;n sana de la justicia para todos, sin distinci&oacute;n de personas.6 11. Los vicios de la pol&iacute;tica. Citamos las palabras del Obispo de Roma, papa Francisco, en el reciente Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz, 2019: &ldquo;En la pol&iacute;tica, desgraciadamente, junto a las virtudes no faltan los vicios, debido tanto a la ineptitud personal como a distorsiones en el ambiente y en las instituciones. Es evidente para todos que los vicios de la vida pol&iacute;tica restan credibilidad a los sistemas en los que ella se ejercita, as&iacute; como a la autoridad, a las decisiones y a las acciones de las personas que se dedican a ella&rdquo;. Estos vicios, &mdash;contin&uacute;a diciendo el Papa&mdash; que socavan el ideal de una democracia aut&eacute;ntica, son la verg&uuml;enza de la vida p&uacute;blica y ponen en peligro la paz social: la corrupci&oacute;n &mdash;en sus m&uacute;ltiples formas de apropiaci&oacute;n indebida de bienes p&uacute;blicos o de aprovechamiento de las personas&mdash;, la negaci&oacute;n del derecho, el incumplimiento de las normas comunitarias, el enriquecimiento ilegal, la justificaci&oacute;n del poder mediante la fuerza o con el pretexto arbitrario de la &lsquo;raz&oacute;n de Estado&rsquo;, la tendencia a perpetuarse en el poder, la xenofobia y el racismo, el rechazo al cuidado de la Tierra, la explotaci&oacute;n ilimitada de los recursos naturales por un beneficio inmediato, el desprecio de los que se han visto obligados a ir al exilio&rdquo;,7 concluye el Papa. 6 Cf. CED, Mensaje 27 de febrero 2018, &ldquo;La impostergable urgencia de vivir en valores&rdquo;, n. 4.5 7 Cf. Mensaje del Santo Padre Francisco para la celebraci&oacute;n de la 52 Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2019: &ldquo;La buena pol&iacute;tica est&aacute; al servicio de la paz.&rdquo; n. 4. 12 12. Corrupci&oacute;n. Somos conscientes que es un gran mal de nuestra sociedad. Un virus que permea instituciones p&uacute;blicas y privadas. Un lastre y veneno que nos atenaza. Una estocada mortal al coraz&oacute;n de la Patria que debemos prevenir. &iquest;Cu&aacute;nta es la inequidad provocada por la corrupci&oacute;n, los sobornos incluso a nivel contractual y otras acciones en busca de intereses particulares? &iquest;Cu&aacute;ntos son movidos por intereses espurios y apetencias particulares? Apostando para perjuicio de todos, por la deshonra y el debilitamiento de nuestras instituciones. Nos unimos a la petici&oacute;n del papa Francisco, pidiendo por quienes tienen un poder material, pol&iacute;tico o espiritual, para que no se dejen dominar por la corrupci&oacute;n8 y, como expresamos en nuestro Mensaje de 2018 &ldquo;la impostergable urgencia de vivir en valores&rdquo;, fomentemos el valor de la honradez, honestidad, creatividad y el trabajo constante, que dignifica a la persona humana.9 13. Violencia. &iquest;Cu&aacute;ntos nos hemos visto afectados por ella? Por robos de una motocicleta, un celular o hasta por un parqueo, provocando muertes lamentables. Por ri&ntilde;as apasionadas e irracionales. Por trampas en busca de intereses particulares. Recordamos nuestra reciente Carta Pastoral de 2019, al referirnos a ella como &ldquo;un fen&oacute;meno multicausal&rdquo;.10 Prestemos toda atenci&oacute;n a los altos niveles de violencia que existen a nuestro alrededor, para no convertirlos en un clima irrespirable para la sociedad. 8 Intenci&oacute;n de oraci&oacute;n del Papa Francisco para febrero 2018, &ldquo;No a la corrupci&oacute;n&rdquo;. 9 Ver: CED, Mensaje 27 de febrero 2018 (ob. Cit.), nn. 5-14. 10 Cf. CED, Carta Pastoral 2019, ob. Cit., n. 15. 13 14. Inseguridad ciudadana. Producto de esa violencia es la inseguridad ciudadana, el temor de salir a la calle sin que nos asalten o quiten la vida. Enfoquemos desde la ra&iacute;z el problema, para buscar soluciones conjuntas al mal que nos arropa. Continuamos preocupados por los intentos de legislar en contra del sagrado derecho a la vida desde sus or&iacute;genes. La vida, ese don supremo de Dios, es amenazada desde el mismo seno materno. Reiteramos el respeto a la vida humana en todas sus dimensiones, desde su concepci&oacute;n hasta la muerte natural tanto del hombre como de la mujer. Es por ello que rechazamos toda forma de agresi&oacute;n a la vida: abortos, feminicidios, homicidios, suicidios. Urge crear conciencia en la poblaci&oacute;n sobre el respeto a la mujer, a fin de disminuir el aumento incesante de feminicidios en el pa&iacute;s. 15. Indolencia. Un sentir popular, hoy frecuente, es el vivir de espaldas a las realidades que nos afectan e inciden en nuestro devenir. Las sombras arriba mencionadas, as&iacute; como el c&aacute;ncer del narcotr&aacute;fico, la trata de personas y la explotaci&oacute;n laboral, son solo algunos casos conocidos que resuenan por momentos, pero despu&eacute;s se percibe cierta dejadez o inercia social siguiendo la corriente, sin esperar ni procurar un cambio. Ya lo expresamos y cuestion&aacute;bamos al hablar de la apat&iacute;a en nuestra Carta Pastoral del pasado 21 de enero de 2019.11 11 Ver: CED, Carta Pastoral 21 de enero 2019:&rdquo;Escuchar y acompa&ntilde;ar a los j&oacute;venes en un proceso de discernimiento. Claves para la evangelizaci&oacute;n de los j&oacute;venes&rdquo;, n&uacute;mero 17. 14 III. Realidades que merecen nuestra atenci&oacute;n. A. Las elecciones del 2020: darle m&aacute;s participaci&oacute;n a la juventud. 16. Con la llegada del 2019, hemos entrado en un a&ntilde;o preelectoral donde nueva vez viviremos las cruzadas de promesas de cambios o continuismos, con caras conocidas que provocar&aacute;n la falta de dinamismo en la contienda electoral. La buena pol&iacute;tica promueve la participaci&oacute;n de los j&oacute;venes y la confianza en el otro. En la pasada Carta Pastoral de 2019 enfatizamos sobre la necesidad de tomar en cuenta a nuestros j&oacute;venes promoviendo su participaci&oacute;n. Los resultados electorales de 2016 en la matr&iacute;cula de la C&aacute;mara de Diputados, los j&oacute;venes entre 25 y 34 a&ntilde;os fueron apenas el 2.6%, los electos a alcald&iacute;as el 4.4%, y a regidur&iacute;as el 9.3%.12 17. Por otro lado, el desempleo juvenil ronda el 31%, mientras que el grupo de j&oacute;venes que ni trabajan ni estudian, los &lsquo;ninis&rsquo;, era el 22.5% en 2015.13 Es necesario tomar en cuenta a nuestros j&oacute;venes en el campo pol&iacute;tico y en el mundo laboral, promoviendo iniciativas para el emprendedurismo,14 m&aacute;s a&uacute;n, d&aacute;ndoles oportunidad para saberse valorados por todos. 18. Nos identificamos con el pensamiento del papa Francisco cuando expresa que &ldquo;la pol&iacute;tica es un veh&iacute;culo fundamental 12 Ver: (http://economia.gob.do/rd-presentara-informe-sobre-poblacionen-conferencia-regional/) Publicado por el Ministerio de Econom&iacute;a Planificaci&oacute;n y Desarrollo (MEPyD) en 24 julio, 2017. 13 Ib&iacute;dem. 14 Cf. CED, Carta Pastoral 2019, ob. Cit., n. 57. 15 para edificar la ciudadan&iacute;a y la actividad del hombre, pero cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresi&oacute;n, marginaci&oacute;n e incluso de destrucci&oacute;n. La responsabilidad pol&iacute;tica constituye el desaf&iacute;o de proteger a los ciudadanos y crear las condiciones para un futuro digno y justo. La pol&iacute;tica, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad&rdquo;. 15 B. El tr&aacute;fico y consumo de drogas. 19. El narcotr&aacute;fico, el microtr&aacute;fico y el consumo de drogas es un mal que afecta a la familia provocando crisis en sus miembros, como la salud de nuestros j&oacute;venes, y transform&aacute;ndose en un detonante que destruye todo a su paso. Las recientes situaciones en este a&ntilde;o 2019 as&iacute; lo confirman. Por consiguiente, hacemos un llamado a las autoridades a fortalecer la lucha contra este flagelo. 20. Acogemos las palabras dirigidas por el papa Francisco al exhortar: &ldquo;Es deber y tarea de los gobiernos abordar con valent&iacute;a esta lucha contra los traficantes de muerte&rdquo;. Es un deber, contin&uacute;a diciendo el papa, &ldquo;una mayor coordinaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas antidrogas y contra la adicci&oacute;n, &ndash;las pol&iacute;ticas aisladas no sirven: es un problema humano, es un problema social, todo debe estar vinculado&ndash; creando redes de solidaridad y cercan&iacute;a con aquellos que est&aacute;n marcados por estas patolog&iacute;as&rdquo;. 16 15 Cf. Papa Francisco, Mensaje por la Paz 2019, ob. Cit., n. 2. 16 Cf. Papa Francisco, Discurso en la Audiencia a los participantes en la Conferencia Internacional &ldquo;Drogas y adicciones: un obst&aacute;culo para el desarrollo humano integral&rdquo;, 1 diciembre 2018. 16 C. La inmigraci&oacute;n. 21. Sobre el tema migratorio, que es una realidad nacional e internacional, ya hemos hablado en abundancia, cuando escribimos sobre el mismo en el Mensaje de 2005, &ldquo;Ante la creciente inmigraci&oacute;n haitiana&rdquo;.17 En ese documento estructuramos el fen&oacute;meno migratorio, tan antiguo como el ser humano, y detallamos su amplitud y complejidad, exponiendo sus causas, aspectos positivos y negativos, as&iacute; como las consecuencias del desorden existente. 22. En el citado Mensaje afirmamos que &ldquo;los criterios de acci&oacute;n de la Iglesia son muy distintos a los criterios del Estado en virtud de su misi&oacute;n espec&iacute;fica&rdquo;.18 El Estado est&aacute; obligado a asumir sin demora y con seriedad el fortalecimiento en la aplicaci&oacute;n de las leyes migratorias en el pa&iacute;s, tomando muy en cuenta las irregularidades que se viven en la frontera dominico-haitiana. La Iglesia fiel, a su misi&oacute;n pastoral dada por Cristo, se debe al ser humano en sentido general, llevando la buena nueva de la salvaci&oacute;n. 23. Con relaci&oacute;n a Hait&iacute;, y respondiendo a voces que vienen de fuera, asumimos el ideario de Juan Pablo Duarte donde explica que no es posible la fusi&oacute;n de las dos naciones.19 Es necesario que el mundo sea consciente de esa realidad, sobre todo las naciones que desean que nosotros asumamos la soluci&oacute;n de Hait&iacute;. Es indiscutible la ayuda que como dominicanos hemos dado y seguiremos 17 Ver: CED, Mensaje 1&deg; noviembre de 2005, &ldquo;Ante la creciente inmigraci&oacute;n haitiana&rdquo;. 18 Cf. Ib&iacute;dem, n. 37. 19 &ldquo;Dominicanos y Haitianos. Entre los dominicanos y los haitianos no es posible una fusi&oacute;n.&rdquo; En: Vetilio Alfau Dur&aacute;n (compilador), Ideario de Duarte, Instituto Duartiano, 2010. P&aacute;g. 27. 17 dando a Hait&iacute;, pero ella &ldquo;reclama la solidaridad de la comunidad internacional&rdquo;, 20 sobre todo de las naciones ricas y poderosas, que le ayuden a salir de su situaci&oacute;n y es necesario que Hait&iacute; asuma su responsabilidad. IV. Exhortaciones finales. 24. Estamos convencidos de que, sin un comportamiento responsable y coherente con la vivencia de los valores, ser&aacute; muy dif&iacute;cil dar continuidad al proyecto de Naci&oacute;n que so&ntilde;aron los Padres de la Patria. Entendemos que no basta la sola denuncia de lo malo para llegar a cambiar las cosas. Es necesario ser propositivos y proactivos, aportando cada cual su granito de arena, es decir, realizando de forma correcta la tarea que le corresponde en la sociedad. Para garantizar la paz social es indispensable el respeto a las instituciones p&uacute;blicas y privadas, ya que la institucionalidad del Estado es el coraz&oacute;n de la vida para salvaguardar las garant&iacute;as de una democracia transparente, justa, equitativa, en igualdad de condiciones entre los ciudadanos. 25. El pa&iacute;s es de todos y todos somos responsables de su buena o mala marcha. Aprovechamos la ocasi&oacute;n para pedir a todos los estamentos de la sociedad: l&iacute;deres pol&iacute;ticos, funcionarios p&uacute;blicos, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales, profesionales organizados e iglesias, que asumamos la tarea de vivir y educar de acuerdo a la &eacute;tica y con los valores de la honestidad, equidad, verdad, trabajo, responsabilidad, respeto, solidaridad, fraternidad, justicia, hospitalidad y amor a la familia. Porque no podemos abandonar 20 Cf. CED, Mensaje 2005 (ob. Cit.), n. 24. 18 nuestro pa&iacute;s bajo la perversa hegemon&iacute;a de antivalores, encarnados en hombres y mujeres sin principios &eacute;ticos ni morales. Nuestro pa&iacute;s merece un mejor porvenir y su destino est&aacute; en nuestras manos. 26. Apelamos a la sensatez y cordura y al compromiso de toda la ciudadan&iacute;a, de manera muy especial de los servidores p&uacute;blicos, la clase pol&iacute;tica y todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que se interesan por la buena marcha del pa&iacute;s, para que juntos construyamos una Rep&uacute;blica Dominicana diferente que respete el supremo valor de la vida, que sea equitativa, donde se combata la miseria con pol&iacute;ticas de inclusi&oacute;n de los m&aacute;s pobres en los proyectos de desarrollo; una sociedad honesta, cordial, unida, solidaria, viviendo a plenitud los valores que sostuvieron la libertad conquistada aquel 27 de febrero de 1844. 27. Restauremos la confianza, el optimismo y la esperanza de un futuro promisorio. Pedimos al Se&ntilde;or, fuente de toda sabidur&iacute;a, que ilumine al pueblo dominicano y a todas sus autoridades, en el 175 aniversario de su Independencia.</p>

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