Si La vida es tan corta, tan efímera…
Hoy es uno de esos días grises en los que uno no quiere ni mirar al cielo.
Hoy partió mi entrañable hermano y amigo, Carlos Batista Matos…
Un hermano de décadas que la vida me regaló.
Hoy te despido.
Y no sabía que la última vez que te vería sería en mi casa, terminando ese libro que llevabas años escribiendo… hablando sobre mí.
Hoy las palabras no me salen, la voz se quiebra…
y queda ese nudo inmenso en la garganta al saber que ya no estarás.
El país pierde una de las referencias más grandes del periodismo de espectáculo… y, sobre todo, a un ser humano invaluable.
Así, tan sencillamente… te despido.
Y le pido a Dios que acoja tu alma en su gloria.



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