La Guerra que se libra en el Medio Oriente entre Estados Unidos e Israel contra Irán y sus aliados, se inscribe dentro de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América, expuesta el 7 de diciembre de 2025 por Donald Trump, con la que pretende detener el derrumbe, la caída inevitable y necesaria, del imperio estadounidense.
Pero además está referida a la controversia de quien dominará esta importante región del mundo, en especial el Estrecho de Ormuz, donde constantemente fluyen informaciones nuevas, a veces de hora a hora, que desplazan a las anteriores, lo que obliga a cualquier analista internacional a considerar la relación entre la dialéctica de la estrategia y la táctica militar, así como la interacción dialéctica entre ambas.
En el fondo lo que hay es una guerra entre la agonía del imperio norteamericano y el agresivo sionismo israelita, no solo contra Irán, sino también contra Rusia y China.
Pero existen otros tipos de guerras, como la guerra mediática, donde el periodismo “amarillo” y todas las plataformas virtuales imperialistas difunden informaciones favorables al dominio norteamericano y de Israel, contra Irán, y de crítica a la mayoría de los países que no lo apoyan, en especial a los de la Unión Europea.
Otro ejemplo de guerra es la de los “fake news», o noticias falsas, que tienen como meta confundir a la gente sencilla de los pueblos, y a profesionales alejados de la práctica política revolucionaria antimperialista, que tuvo como su creador originario a Paul Joseph Goebbels, cerebro nacista de la propaganda de Adolfo Hitler, quien decía que difundir mucha veces una mentira, ésta se destaca como verdad.
También existe la guerra psicológica, como la usada por Donald Trump, y que se difunde profusamente, incluyendo sus ultimátum: Por ejemplo, él ha dicho hasta la saciedad: “Los buques de guerra estadounidenses están siendo equipados con «las mejores armas jamás fabricadas»; si no llegamos a un acuerdo, los utilizaremos, y los utilizaremos de forma muy eficaz»; el 4 de abril de 2026 Trump dio un ultimátum de 48 horas a Irán, para abrir el estrecho de Ormuz, pero aplazó el ultimátum inicial por dos semanas más, pues “observó” avances hacia un acuerdo de paz; «¡La única razón por la que los iraníes sigan vivos hoy es para negociar!».
En otra ocasión Donald Trump expresó que a los iraníes «Militarmente los hemos vencido totalmente»; «Voy a abrir el estrecho de Ormuz de forma permanente»; el 17 de abril de 2026 Trump afirma que Estados Unidos obtendrá uranio enriquecido de Irán; y su última decisión es que prorroga el alto al fuego con Irán hasta que concluyan las negociaciones “dado que el Gobierno se Irán se encentra gravemente dividido”.
De esta manera Donald Trump quiere demostrar fortaleza, que está ganando la guerra, cuando en tiempo real la realidad dice todo lo contrario.
Como se observará, la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, que según Donald Trump duraría 4 ó 5 semanas, hoy, al 23 de abril, no hay certeza de cuando finalizará, visto el empantanamiento en que se encuentra. Lo que expresa el subjetivismo, la inmediatez de su afirmación en un tema tan profundo, y un desconocimiento de la historia milenaria de Irán.

Como se saber, Irán ejerce el control geográfico sobre el estrecho de Ormuz con capacidad de sabotaje o cierre, mientras que Estados Unidos busca contrarrestar ese dominio mediante patrullajes y bloqueo naval, en medio de una crisis constante. Esa es la verdad monda y lironda.
Sin embargo, producto de negociaciones, a través de Pakistán como país mediador, Estados Unidos e irán anunciaron en la noche del 14 de abril, un acuerdo de alto el fuego de dos semanas, que permitiría el libre tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz. En dicho periodo Donald Trump se comprometió a «suspender los bombardeos y ataques contra Irán», mientras ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, confirmó que Irán reabriría dicho estrecho, como en efecto ocurrió.
Pero este acuerdo se rompió, por la desfachatez de Donald Trump de violar los acuerdos, como en efecto está ocurriendo desde días posteriores a la firma del mismo, y además, por la gran ofensiva de Israel contra el Líbano, con el apoyo de Estados Unidos, donde murieron 250 personas e hirieron a más 1.000 en un sólo día, en una de las jornadas más brutales en la historia del país, elevándose la cifra total a más de 2,454 personas asesinadas desde el 2 de marzo, y 7,654 heridas. Ahora, el 23 de abril, Trump ha informado que Estados Unidos iniciara un cese al fuego hasta que concluyan las nuevas negociaciones.
Israel insiste que la bestial embestida contra el Líbano es para desarticular a los miembros del grupo chiita Hezbolá, para lo cual han destruido parte importante del sur del Líbano y de los suburbios de Beirut, donde vive la dirigencia chiita de Hezbolá, según dicen los servicios de inteligencia de Israel. Esta guerra despiadada ha obligado al desplazamiento de más de un millón de libaneses.
En definitiva, lo que busca Israel es crear una situación parecida a la Franja de Gaza, a fin de fortalecer su estrategia de ganar más espacio en esa Región del Medio Oriente, y ponerse en mejores condiciones junto a Estados Unidos en su lucha contra Rusia y China.
Apoyándose en la resolución de las Naciones Unidas, que permite a los países tener el control de hasta 12 millas de sus aguas territoriales, Irán la ha aplicado, a partir de su punto más cercano al estrecho de Ormuz, derecho que también le pertenece a Omán, pues tiene la misma distancia.
En las últimas 48 horas, del 18 al 19 de abril, después de Irán acusar a Estados Unidos de violar los acuerdos de alto al fuego y cometer actos de «piratería», el país islámico vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz, donde sólo están pasando los barcos petroleros de países amigos.
En esta nueva situación, y ante el terrorismo que destruyó partes del sur del Líbano y suburbios de Beirut, es que Irán y el Líbano tomaron la decisión de contraatacar brutalmente a Israel, que los han dejado muy aturdidos, en shock, según se desprende de las noticias difundidas por agencias, como CNN, RT, Reuters y AF, entre otras.
El estrecho de Bab el Mandeb es otro espacio importantísimo para el transporte marítimo, por donde pasan diversas mercancías en dirección a Asia y a Europa, y viceversa. Pero en ese lugar están los hutíes, que son chiitas y mantienen una unidad colectiva con sus hermanos Irán, Hamás y Hesbolás.

Cuál es la importancia estratégica del estrecho de Bab el Mandeb,la zona en que los hutíes atacan a los barcos en el mar Rojo.Fuente: www.fie.undef.edu.ar
Es saludable saber que si se activa nuevamente la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, los poderosos Hutíes de Yemen, en el Mar Rojo, que dominan el estrecho de Ba el-Mandeb, entren otra vez en acción contra Estados Unidos e Israel, en apoyo a Irán, como parte de la alianza chiita que mantienen desde hace tiempo. Lo que empeoraría el tránsito marítimo por dicho estrecho. Creando muchos más problemas al imperio norteamericano, y a “Occidente”.
Y, por último, tendríamos una China que se beneficiaría, aún más, pues tiene asegurado el comercio de petróleo, gas y productos en general, y sin riesgo lamentable, pues domina junto a Rusia, la Ruta Norte del Ártico, que es el mejor y más ventajoso transporte marítimo, en término económico y de tiempo, que también varios países europeos, incluidos los nórticos, por supuesto, se beneficiarían. Tema que expondré en un próximo trabajo.
Ante la perspectiva que se haga realidad que Estados Unidos e Israel pierdan la guerra, hay opiniones de algunas veteranas personalidades en asuntos militares, que sostienen que estos países podrían lanzar bombas atómicas contra Irán, como lo hizo Estados Unidos contra Japón en la Segunda Guerra Mundial.
Los drones y los misiles de ramillete usados por Estados Unidos e Israel, así como los drones y misiles de ramillete, y también los misiles ultrasónicos, usados por Irán, todo el mundo ha visto por televisión y plataformas digitales, el poder destructivo a barcos enemigos, y a infraestructuras inmobiliarias de ciudades y vial, que han dejado más de 2,500 muertos y cientos de miles de heridos, al igual que más de un millón de desplazados.
Por todo lo anterior termino diciendo que existen armas modernísimas de última generación, que se dice no han sido usada todavía, que pueden derrotar a cualquier enemigo, sin necesidad de apelar a la bomba atómica. Pero aun así grito a todo pulmón: ¡No la guerra! ¡Si a la paz!
Eso es más que suficiente, para sugerirle reflexión a los poderosos centros capitalistas de la economía mundial, en el sentido que piensen que no estamos en 1945, y aunque existen lideres locos, creo no son tan locos como para activar el botón de sus bombas atómicas, pues estarían decretando el fin de la vida en nuestro bello planeta Tierra.



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