Por: Marisela Gutiérrez
No escribo para agradar, escribo para que despierten.
Se habla del reforzamiento de la frontera dominico-haitiana. Una medida que abre un debate necesario, pero que también me lleva a formular una pregunta: ¿el verdadero peligro para nuestra nación está dentro o fuera de nuestra frontera?
Si llegara a producirse un enfrentamiento entre haitianos y dominicanos, ¿de quién tendríamos que protegernos? ¿De quienes intenten entrar por la frontera o de quienes ya se encuentran dentro del territorio nacional?
Mientras concentramos la atención en el control fronterizo, también debemos preguntarnos qué está pasando dentro del país. La entrada irregular de extranjeros, las debilidades en los controles migratorios y la falta de respuestas institucionales generan preocupación en una población que espera seguridad y protección.
No se trata de promover enfrentamientos ni de convertir a todos los haitianos en una amenaza. Se trata de exigir que se cumplan las leyes, que se respete nuestra soberanía y que el Estado garantice el orden y la seguridad de todos los ciudadanos.
Porque, si mañana se presentara una situación de conflicto, ¿estamos preparados? ¿Con qué recursos contaría el dominicano para defenderse? ¿Quién garantizaría su seguridad? ¿Qué papel asumiría las autoridades ante una situación de esa naturaleza?
a seguridad nacional no puede limitarse a levantar muros, colocar militares y vigilar kilómetros de frontera. También requiere control migratorio efectivo, instituciones responsables, autoridad y capacidad de respuesta dentro del territorio.
rque una frontera puede estar vigilada, pero si el desorden está dentro, ¿de qué nos sirve tanta vigilancia afuera?


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