Luis Quezada: Lenia Guzmán: Una historia de vida en el teatro, en la cultura y con la juventud.                                          Lenia nunca pensó en la muerte, porque su vida era el trabajo cultural. Hoy  la muerte nos desprende de una artista de alma pura, que nos acostumbró a verla en su "Clave Teatro" y en "El Imperio de los niños", los grupos que creó para las presentaciones en los diferentes escenarios del cibao.

Luis Quezada: Siempre la admiré, por la nobleza de su corazón, su desprendimiento y el amor a las artes y a la cultura.                 Sus pantomimas crearon una nueva dinámica en los escenarios mocanos y del país, y ella montaba las presentaciones con exquisito talento.

Luis Quezada: Escogía una historia de gran valor en el momento, y a través de gestos hacía una representación teatral a través de movimientos corporales y expresiones faciales, sin utilizar palabras. Es el mimo clásico, que Lenia lo subió al escenario, mostrando que era posible entender una trama sin pronunciar una sola palabra.

Luis Quezada: Hoy el daño renal que padecía la dejó sin aliento, apagado su corazón y dejándonos para siempre un eterno silencio.

Hoy la juventud mocana y todos los grupos culturales lloran su partida, porque se ganó el respeto de todos.

Luis Quezada: Era una luchadora, una verdadera guerrera, que no se arredraba ante la adversidad. Y su medicina natural era el teatro. Nunca la vi quejarse y subía al escenario por su templanza.

Verla partir hoy nos duele mucho, pero  los seres humanos como Lenia nunca mueren para siempre. Su recuerdo quedará grabado en nuestros  corazones. Que brille para ella la luz eterna.

 

José Rafael Var