de su Estado independiente con Jerusalén como capital, así como a garantizar el derecho de los refugiados palestinos al retorno. La próxima etapa exige alcanzar un consenso sobre su naturaleza y prioridades, las formas de resistencia adecuadas y la manera de gestionar la confrontación con la ocupación.

5.- Los sacrificios y la firmeza de nuestro pueblo palestino deben constituir la referencia moral y política de cualquier diálogo nacional. Todos deben elevarse al nivel de responsabilidad que impone esta etapa histórica, alejándose de la búsqueda de posiciones, cuotas o escaños, en un momento en que nuestro pueblo, nuestra causa, nuestros derechos y nuestra representación política están siendo objeto de una amplia ofensiva.

6.- Toda decisión palestina en esta etapa debe medirse por su capacidad para proteger a nuestro pueblo y fortalecer su firmeza, y no por su capacidad de añadir nuevos riesgos o crisis sobre él, particularmente mientras continúa el genocidio, el desplazamiento forzoso y los intentos de liquidar la causa palestina. Es necesario reordenar las prioridades sobre la base de proteger al pueblo, fortalecer su resistencia y enfrentar los planes de la ocupación, así como hacer frente a lo que vive nuestro pueblo en la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén: genocidio, asesinatos, expulsión, destrucción, hambre y desplazamiento forzoso, además de lo que padecen los palestinos en los campamentos de refugiados de la diáspora y en los distintos escenarios de la lucha nacional.

7.- La división y las diferencias entre cualquiera de las fuerzas palestinas no pueden resolverse mediante la exclusión, sino a través del diálogo y el entendimiento nacional, hasta alcanzar una fórmula de asociación nacional que incluya a los distintos componentes del movimiento nacional palestino.

8.- Acercar las posiciones de las fuerzas palestinas y evitar que las diferencias políticas se transformen en una nueva división o en un nuevo conflicto por la legitimidad y la representación constituyen una prioridad nacional en esta etapa. Nuestro pueblo no necesita más reuniones ni documentos que permanezcan sin aplicación, sino un diálogo permanente que conduzca a pasos concretos, una verdadera asociación nacional y una estrategia unificada que permita reconstruir el sistema político palestino y unir las energías de nuestro pueblo frente a la ocupación y sus planes.

Frente Popular para la Liberación de Palestina
Departamento Central de Información
27 de agosto de 2026