
Lula, que es católico, ha conseguido mejorar su apoyo entre los evangélicos. La intención de voto del actual presidente entre este grupo pasó del 23 al 27 %, según una encuesta de Quaest publicada el lunes. Flávio Bolsonaro, por su parte, cayó del 49 al 46 % entre los evangélicos.
La Brasil de Lula y la de Flávio: ¿qué lugar quieren para el país en el mundo?
A pesar de este descenso, Flávio sigue contando con el respaldo de una parte importante de los evangélicos y de pastores influyentes, como Silas Malafaia. La estrategia de Lula, según los medios locales, es diferente: busca atraer a pequeños grupos progresistas y a iglesias «fragmentadas» para reducir la diferencia en una carrera en la que cada punto porcentual puede ser relevante.
Un escándalo religioso a las puertas de las urnas
A pocos días de la primera vuelta, la cuestión religiosa volvió a ocupar el centro del debate. La semana pasada circuló el rumor de que Flávio Bolsonaro planeaba retirar a Nuestra Señora de Aparecida el estatus de patrona de Brasil. Sin embargo, no se ha encontrado ninguna declaración ni proyecto de Flávio en ese sentido: se trataba de una antigua iniciativa legislativa de 2007 que ya había sido archivada.
El equipo jurídico del Partido Liberal presentó una denuncia penal ante la Procuraduría General Electoral para pedir una investigación contra 29 personas, a las que responsabilizó de difundir la información en las redes sociales. Entre los nombres figuran varios colaboradores del presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva.
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Flávio acusó a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) de difundir esta información. «Lo hace porque, en el pasado, algunos grupos dentro de la Iglesia católica desempeñaron un papel muy importante en la fundación del Partido de los Trabajadores después de la dictadura militar. De hecho, durante la dictadura militar, la Iglesia participó activamente en acciones políticas contra el régimen militar», explicó a RT Ana Lívia Esteves.
El propio Flávio comparó el escándalo con el intento de asesinato de su padre en 2018, cuando este fue apuñalado. «Fue aquella puñalada, allí en Juiz de Fora. Creo que puedo considerar esta noticia falsa contra mí como una especie de puñalada», afirmó.
«Está intentando presentar el catolicismo como una religión de izquierdas. Está intentando presentar a todos los católicos como comunistas y personas de izquierdas, lo que, por supuesto, no es cierto y constituye una tergiversación», señaló Ana Lívia Esteves.
¿Por qué una imagen religiosa puede ser decisiva en la recta final electoral de Brasil?
Según la analista, con esta estrategia Flávio se dirige a los católicos que ya tienen una posición política definida. «No está consiguiendo realmente llegar al principal grupo al que debería dirigirse: los católicos indecisos o aquellos que no están politizados», apuntó.
A juicio de Esteves, el nuevo escándalo relacionado con las noticias falsas introduce en la campaña electoral a los católicos indecisos, un grupo que podría influir en el resultado de las elecciones.
«La principal tarea de los candidatos ahora es involucrar a los grupos que no participan activamente en el proceso electoral: aquellos que están indecisos o que están dispuestos a no votar», concluyó la experta.

Lula, que es católico, ha conseguido mejorar su apoyo entre los evangélicos. La intención de voto del actual presidente entre este grupo pasó del 23 al 27 %, según una encuesta de Quaest publicada el lunes. Flávio Bolsonaro, por su parte, cayó del 49 al 46 % entre los evangélicos.
La Brasil de Lula y la de Flávio: ¿qué lugar quieren para el país en el mundo?
A pesar de este descenso, Flávio sigue contando con el respaldo de una parte importante de los evangélicos y de pastores influyentes, como Silas Malafaia. La estrategia de Lula, según los medios locales, es diferente: busca atraer a pequeños grupos progresistas y a iglesias «fragmentadas» para reducir la diferencia en una carrera en la que cada punto porcentual puede ser relevante.
Un escándalo religioso a las puertas de las urnas
A pocos días de la primera vuelta, la cuestión religiosa volvió a ocupar el centro del debate. La semana pasada circuló el rumor de que Flávio Bolsonaro planeaba retirar a Nuestra Señora de Aparecida el estatus de patrona de Brasil. Sin embargo, no se ha encontrado ninguna declaración ni proyecto de Flávio en ese sentido: se trataba de una antigua iniciativa legislativa de 2007 que ya había sido archivada.
El equipo jurídico del Partido Liberal presentó una denuncia penal ante la Procuraduría General Electoral para pedir una investigación contra 29 personas, a las que responsabilizó de difundir la información en las redes sociales. Entre los nombres figuran varios colaboradores del presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva.
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Flávio acusó a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) de difundir esta información. «Lo hace porque, en el pasado, algunos grupos dentro de la Iglesia católica desempeñaron un papel muy importante en la fundación del Partido de los Trabajadores después de la dictadura militar. De hecho, durante la dictadura militar, la Iglesia participó activamente en acciones políticas contra el régimen militar», explicó a RT Ana Lívia Esteves.
El propio Flávio comparó el escándalo con el intento de asesinato de su padre en 2018, cuando este fue apuñalado. «Fue aquella puñalada, allí en Juiz de Fora. Creo que puedo considerar esta noticia falsa contra mí como una especie de puñalada», afirmó.
«Está intentando presentar el catolicismo como una religión de izquierdas. Está intentando presentar a todos los católicos como comunistas y personas de izquierdas, lo que, por supuesto, no es cierto y constituye una tergiversación», señaló Ana Lívia Esteves.
¿Por qué una imagen religiosa puede ser decisiva en la recta final electoral de Brasil?
Según la analista, con esta estrategia Flávio se dirige a los católicos que ya tienen una posición política definida. «No está consiguiendo realmente llegar al principal grupo al que debería dirigirse: los católicos indecisos o aquellos que no están politizados», apuntó.
A juicio de Esteves, el nuevo escándalo relacionado con las noticias falsas introduce en la campaña electoral a los católicos indecisos, un grupo que podría influir en el resultado de las elecciones.
«La principal tarea de los candidatos ahora es involucrar a los grupos que no participan activamente en el proceso electoral: aquellos que están indecisos o que están dispuestos a no votar», concluyó la experta.

Lula, que es católico, ha conseguido mejorar su apoyo entre los evangélicos. La intención de voto del actual presidente entre este grupo pasó del 23 al 27 %, según una encuesta de Quaest publicada el lunes. Flávio Bolsonaro, por su parte, cayó del 49 al 46 % entre los evangélicos.
La Brasil de Lula y la de Flávio: ¿qué lugar quieren para el país en el mundo?
A pesar de este descenso, Flávio sigue contando con el respaldo de una parte importante de los evangélicos y de pastores influyentes, como Silas Malafaia. La estrategia de Lula, según los medios locales, es diferente: busca atraer a pequeños grupos progresistas y a iglesias «fragmentadas» para reducir la diferencia en una carrera en la que cada punto porcentual puede ser relevante.
Un escándalo religioso a las puertas de las urnas
A pocos días de la primera vuelta, la cuestión religiosa volvió a ocupar el centro del debate. La semana pasada circuló el rumor de que Flávio Bolsonaro planeaba retirar a Nuestra Señora de Aparecida el estatus de patrona de Brasil. Sin embargo, no se ha encontrado ninguna declaración ni proyecto de Flávio en ese sentido: se trataba de una antigua iniciativa legislativa de 2007 que ya había sido archivada.
El equipo jurídico del Partido Liberal presentó una denuncia penal ante la Procuraduría General Electoral para pedir una investigación contra 29 personas, a las que responsabilizó de difundir la información en las redes sociales. Entre los nombres figuran varios colaboradores del presidente y candidato a la reelección, Luiz Inácio Lula da Silva.
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Flávio acusó a la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) de difundir esta información. «Lo hace porque, en el pasado, algunos grupos dentro de la Iglesia católica desempeñaron un papel muy importante en la fundación del Partido de los Trabajadores después de la dictadura militar. De hecho, durante la dictadura militar, la Iglesia participó activamente en acciones políticas contra el régimen militar», explicó a RT Ana Lívia Esteves.
El propio Flávio comparó el escándalo con el intento de asesinato de su padre en 2018, cuando este fue apuñalado. «Fue aquella puñalada, allí en Juiz de Fora. Creo que puedo considerar esta noticia falsa contra mí como una especie de puñalada», afirmó.
«Está intentando presentar el catolicismo como una religión de izquierdas. Está intentando presentar a todos los católicos como comunistas y personas de izquierdas, lo que, por supuesto, no es cierto y constituye una tergiversación», señaló Ana Lívia Esteves.
¿Por qué una imagen religiosa puede ser decisiva en la recta final electoral de Brasil?
Según la analista, con esta estrategia Flávio se dirige a los católicos que ya tienen una posición política definida. «No está consiguiendo realmente llegar al principal grupo al que debería dirigirse: los católicos indecisos o aquellos que no están politizados», apuntó.
A juicio de Esteves, el nuevo escándalo relacionado con las noticias falsas introduce en la campaña electoral a los católicos indecisos, un grupo que podría influir en el resultado de las elecciones.
«La principal tarea de los candidatos ahora es involucrar a los grupos que no participan activamente en el proceso electoral: aquellos que están indecisos o que están dispuestos a no votar», concluyó la experta.
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