Un llamado a los hombres y mujeres de las nuevas generaciones de militantes de la izquierda dominicana

Por Bienvenido Scharboy Almánzar
Para muchas personas quizás resulte chocante o infrecuente el título que acompaña este artículo o reflexión y se preguntarán ¿Qué relación tiene un fardo con la izquierda revolucionaria? ¿La izquierda, después de décadas de lucha, podría ser un fardo en sí misma? Para buscar o entender las respuestas a estas interrogantes es fundamental arrojar luz en torno al significado de fardo en sus distintas acepciones, para luego armar el rompecabezas del fardo de las izquierdas en la práctica cotidiana.
Lo primero es que, entre otras definiciones, un fardo es un lío grande y apretado de cualquier cosa o mercancías, muy difícil de llevar de una parte a otra. Esta definición la encontramos acompañada de que para transportarla es cuasi obligatorio cubrirla con un lienzo o lona para que no se maltrate. Es decir, necesita un cuidado especial.
En un contexto religioso, como en las Sagradas Escrituras, se buscan salidas o respuestas a los problemas terrenales, por eso en los predios del Evangelio, un fardo “representa las cargas o pesares que llevamos, que se pueden referir a las preocupaciones o problemas personales”.
También, los y las creyentes dejan sus fardos en manos de Dios. Mientras, la pastora, el pastor, o el sacerdote (dependiendo la denominación religiosa) instan a sus feligreses a entregar sus fardos al Creador, en un acto de fe y confianza, reconociendo que él puede ayudar a llevar esas cargas.
Mientras, en Derecho se conoce lo que se denomina como el “Fardo de las pruebas”, que es un principio jurídico que establece que quien afirma un hecho debe demostrarlo con pruebas en un proceso judicial. También es muy común llamarle la “carga de la prueba”.
En síntesis, en cualquier ámbito de aplicación un fardo es algo muy pesado, muy difícil de cargar y quien se decida a levantarlo no solo debe tener buenos músculos, sino una férrea voluntad y convicción de que es posible llevarlo en sus hombros de un estadio a otro más desarrollado.
Entonces… ¿Es tan pesado el fardo de la izquierda? ¿Por qué las nuevas generaciones de militantes les sacan el cuerpo?
Si extrapolamos a las izquierdas dominicanas todas estas disquisiciones sobre el fardo, podríamos concluir que es tan pesado, que, salvo muy raras excepciones, nadie quiere cargarlo ni hacer el intento de levantarlo para llevarla en sus hombros a un mejor destino.
Quizás esta sea una de las razones por la que otrora dirigentes o militantes de las izquierdas han salido huyendo y preferido pasarse al carril derecho, porque entienden que el camino es más suave; pero además, a través de este “brinco” obtienen cuantiosos beneficios personales, aunque tengan que abdicar de su pasado y de su ideología.
Componentes del fardo de las izquierdas dominicanas
Sin querer alarmar a la militancia revolucionaria ni provocar desaliento ni más estampidas, es preciso citar los componentes o factores enraizados en el fardo de la izquierda, con el objetivo de auscultar sobre estas debilidades y problemas crónicos en las estructuras de las izquierdas, con la finalidad de buscar soluciones o prácticas de superación.
Entrando en materia, hace varias décadas las izquierdas dominicanas viven anquilosadas, es decir, no dan un paso adelante ni evidencias de evolución y desarrollo, sino que aparentan caminar hacia atrás como el cangrejo.
Otra debilidad es la falta de formación política y de la teoría marxista-leninista en gran parte de su dirigencia y la militancia, lo que se traduce en una desconexión con la realidad y por supuesto, a estar de espalda a los cambios registrados en la sociedad dominicana, lo que tiene como consecuencia la ausencia de un liderazgo en la población.
Es de justicia precisar, que en cuanto a la formación política solo el Partido Comunista del Trabajo (PCT) ha tenido durante décadas una sistemática metodología de formación de sus cuadros y sus frutos se pueden ver con la lectura de su periódico “Lucha”. Podemos decir, que en cuanto a ese capítulo del fardo de las izquierdas, el PCT es la excepción.
También, las izquierdas dominicanas tienen una débil incidencia en los frentes de masas: campesino, obrero, estudiantil, juvenil, de mujeres, profesionales, comunitarios y populares.
Otro aspecto fundamental en el fardo de las izquierdas, es la carencia de una estrategia de comunicación política, que la conduzca a conectar con la población, y que, por lo menos, una parte de las grandes mayorías marginadas conozcan y asuman sus propuestas de transformación social de este injusto sistema y sus instituciones, así como el modelo de desarrollo y nación al que aspira construir, desde una perspectiva revolucionaria y transformadora.
La indigencia teórica genera en los análisis de las izquierdas la ausencia de una caracterización de la sociedad dominicana actual, la composición del bloque dominante y del bloque de los oprimidos, perspectivas, métodos para conquistar el poder y la asunción de una real vocación de poder.
En el fardo de las izquierdas, la dirigencia ocupa la categoría de anquilosada, con leves señales de renovación; pero aún no se percibe un esfuerzo de abrirle paso a una nueva generación revestida de carisma, formación política, don de mando, vocación de poder, capaz de encantar a las masas y de convertirse en referentes morales; así como en guías para librar las batallas políticas-ideológicas en el enfrentamiento con las clases dominantes y sus ideas, práctica que permita acumular fuerzas para desplazar a los partidos tradicionales y cortar su influencia y control de las grandes masas populares.
¿Se resiste la antigua dirigencia a ser desplazada o las nuevas generaciones se niegan a cargar el pesado fardo de las izquierdas?
Continuará…mientras tanto usted puede opinar…




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