El momento es de diálogo y visión sincera por el futuro de una provincia, entre las autoridades del Gobierno y sus representantes más genuinos (El senador, Gobernadora, los cuatro diputados, alcaldes de cada uno de los municipios, encargados de juntas distritales, regidores, entre otros), para trabajar de verdad y con sentido de responsabilidad por el desarrollo integral.
Es un valioso tiempo para dejar atrás las malquerencias y los intereses particulares que pueden tener algunos, y comenzar a actuar a favor de la provincia Espaillat, tomando decisiones ponderadas, consensuadas y oportunas a favor de Moca como su municipio principal de la demarcación, pero también de Gaspar Hernández, Jamao al Norte, San Víctor y Cayetano Germosén.
La provincia Espaillat requiere que se trabaje para el desarrollo en los diversos ámbitos, en una demarcación que realiza aportes significativos a la economía nacional y que es rica en producción agropecuaria. Los plátanos, las yucas, batatas, huevos, vegetales, tabaco que se producen en esta tierra tienen un gran valor económico y generan riqueza a la economía.
La paralización de Moca, afectando más del 85 por ciento de las actividades del comercio, la industria, transporte, ente otros-, ocurrida todo el día del lunes 10 de agosto, a través de una convocatoria realizada por el denominado movimiento popular Los Peregrinos, dirigido por Guanchy Comprés, evidencia que tenemos una población que guarda algún disgusto.
Los que pueden hacer la agenda desde el poder y las altas instancias del Estado, ahora tienen que actuar y proceder con prudencia y prontitud para dejarle a la provincia las obras que les encaminarán al progreso y desarrollo económico y social.
Si no lo hacen ahora, mañana podría ser tarde…y hasta tener sus graves consecuencias para los que gobiernan.
Por Nicolás Arroyo Ramos

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