Por José Armando Toribio
Santiago de los Caballeros. El arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, exhortó a la población a asumir con responsabilidad el cuidado de la creación y a tomar conciencia sobre las consecuencias de la crisis ecológica, durante la homilía pronunciada en la misa de las Fiestas Patronales en honor a Santiago Apóstol el Mayor, donde afirmó que muchos de los problemas ambientales que afectan al país son el resultado de las acciones del propio ser humano.
El prelado manifestó que, aunque en los medios de comunicación y en la prensa aparecen informaciones sobre la situación ambiental, muchas veces los intereses impiden que se aborde con la profundidad necesaria, mientras las consecuencias continúan reflejándose en la sociedad y en el entorno, por lo que recordó que, como bautizados e hijos de Dios, todos están llamados a cuidar lo que el Señor ha puesto en sus manos, abrir los ojos y reconocer los efectos de la crisis ecológica que se manifiesta en la creciente contaminación.
Monseñor Morel, señaló que esa contaminación se evidencia en la gran cantidad de basura que se lanza en las calles, en el deterioro de los ríos por las aguas sucias y las aguas negras, en la contaminación sónica provocada por el exceso de ruido y en otros daños que afectan el ambiente, indicando que la creación, que Dios hizo pura, sana y santa, ha sido contaminada por la conducta y las acciones de las personas.
Asimismo, expresó que es necesario frenar esta situación y que corresponde a todos los bautizados cuidar la casa común que Dios ha regalado, lamentando que algunos hermanos y hermanas se hayan encargado de dañarla, ensuciarla y corromperla, cuando fue entregada como un don para toda la humanidad.
Durante su reflexión también hizo referencia al desequilibrio de los ecosistemas, señalando que este se refleja en las altas temperaturas, la presencia del polvo del Sahara, la acumulación de sargazo en las playas, así como en terremotos, ciclones, lluvias e inundaciones, fenómenos que, afirmó, evidencian un desequilibrio provocado por la acción humana al alterar el orden natural que Dios estableció.
El arzobispo coadjutor comparó esta realidad con una persona que recibe una casa en perfectas condiciones y, por no valorar lo que posee, termina destruyéndola en poco tiempo, indicando que de la misma manera la humanidad ha ido desorganizando la casa común y luego lamenta las consecuencias de sus propios actos.
Finalmente, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán afirmó que muchos bautizados participan en la destrucción de la creación después de haber recibido el sacramento del bautismo, recordando que nadie es dueño exclusivo de los bienes que Dios ha regalado, porque el aire, los ríos, el mar, los bosques y las montañas pertenecen a todos, advirtiendo que otra de las consecuencias de la crisis ecológica es la destrucción irreversible del medio ambiente, por lo que llamó a asumir el compromiso de proteger y preservar la obra de Dios para las presentes y futuras generaciones.
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